José Luis Ramírez
La doble cara es la forma más refinada del cinismo político. Es el viejo truco para ejercer cualquier tipo de violencia o transgresión a la ley, y borrar su huella con una sonrisa y una disculpa con tono de burla.
La represión realizada en contra de las mujeres el sábado pasado en la ciudad de León, muestra no solo la violencia verbal, y física, sino algo que parecía haberse quedado enterrado el siglo pasado, la intolerancia como justificación para pasar por encima de la Ley, y las instituciones.
Un asunto que ha calado hondo en los últimos 50 años es el reconocimiento del uso de la fuerza física e ideológica que han padecido las mujeres a lo largo de la historia, y los candados sociales que se imponen para mantener intocable un sistema de marginación, opresión y sometimiento.
La violencia social tiene como eje la desigualdad económica, está basado en un modo de apropiación de la riqueza que se sustenta en la vulnerabilidad económica de la mayoría de la población, y se legitima con una narrativa ficticia sobre capacidades intelectuales y físicas, particularmente en las mujeres.
La defensa de una cultura de sometimiento, se justifica y se legitima con el uso de la violencia institucional. El discurso inicial, del director de Seguridad Pública Estatal, Alvar Cabeza de Vaca, después de la represión, revela un comportamiento siniestro, y claro, con la intención de defender a un selecto grupo de políticos y socios comerciales, que requieren una sociedad sometida, al costo que sea.
Hace unos meses, una manifestación que cimbró a Guanajuato, y a su principal centro educativo, la Universidad de Guanajuato, fue promovida por mujeres organizadas, para frenar el acoso a estudiantes, académicas, y empleadas de los recintos universitarios. Su dimensión y alcance fue tal, que obligó al gobernador, al presidente municipal, al rector de la Universidad, y al Fiscal, a presentar disculpas públicas. Recordemos que las resistencias de estos servidores públicos, no fueron menores. Ahora, la capital del estado tiene voz de mujer.
En el pasado mes de marzo, en Celaya surgió una de las manifestaciones mas impresionantes, 8 mil mujeres salieron a la calle a defender su vida, y en contra de la violencia criminal. Miles de mujeres exhibieron a un gobierno indolente, insensible y omiso; marchando con valentía y decisión, le crearon un serio hueco para la próxima elección a quienes iba dirigido el grito, ¡nos están matando…!
La expresión que refleja la preocupación partidista queda pintada cuando Alvar Cabeza de Vaca, señaló hace unos días, “no podemos convertir a León y a Guanajuato, ni a Celaya, ni a Salamanca en un manifestódromo violento”. Los diamantes de la corona panista, tienen que quedar en su resguardo, no importa cuántas mujeres tenga que encarcelar, o violentar para intimidar a una sociedad harta de la otra violencia criminal.
Es con estas palabras donde se revela la doble cara, por un lado el mensaje amenazador, específico, a la población de 4 municipios, pasando por encima el Estado de Derecho, y utilizando un foro de comunicación institucional, para transgredir el principio de legalidad. Sus palabras no son una casualidad, como no lo fue la represión. Él es un funcionario con diez años dentro del círculo primordial de poder político. ¿Fue un desliz o una novatada? Claro qué no.
Y fue mas allá, se dio el lujo de poner por encima de nuestra Carta Magna, sus apreciaciones personales: “en aras de mi concepto, mal entendida protección de los derechos humanos…”. El orden jurídico, en este caso, lo más preciado de los derechos individuales, desde su posición personal –su concepto-, lo califica negativamente, y abre las puertas para que las instituciones de seguridad pública se usen para reprimir.
Hay que precisar que la detención y vejaciones sufridas, no fue en el curso de la manifestación, sino a su término. Y fue indiscriminada, detención de periodistas, manifestantes, transeúntes, la intención primaria de provocar miedo y terror se cumplió; la segunda, poner en el foco nacional estos hechos, para socavar enemigos políticos dentro de su grey, también fue contundente. León y su presidente municipal, son ahora la cuna de la represión a uno de los sectores mas sensibles en la vida política nacional, e internacional, las mujeres. ¿Quién perdió votos?
Días después, el capítulo de las disculpas públicas apareció: Héctor Santillana, apenado lanzó un mensaje ambiguo, y el mismo Alvar se pronunció en contra de su primera y calculada reacción, ahora, “rectificó”, y se “manifestó” por el Estado de Derecho Pleno, respetuoso de las garantías individuales…”. Pero la amenaza quedó, y las huellas de la violencia física son el testimonio de que los Derechos humanos, pueden ser violentados, y eximidos con una rectificación.
La persecución, la cacería, la aprehensión de las mujeres que exigían justicia, armadas de aerosoles, y apenas protegidas por un lienzo en la cara, mostraron una vez mas, que esas joyas de la corona que dice proteger, son un cementerio al aire libre, por el que desfilan retadores los grupos criminales, que dicen ser los dueños de Guanajuato. ¿Usted tiene idea de quién les firmó las escrituras?
Revolcadero.
Mañana domingo 30 de agosto se anuncia otra marcha en León. ¿Sacarán las Mamba Black, o pedirán prestadas las Barret 0.50 para penetrar el blindaje peligroso de las voces de furia de las manifestantes?
