Por: José Luis Ramírez
La pandemia nos agarró a kilómetros de esa utopía llamada, democracia. Hace 43 años, se abrió por primera vez la puerta a la participación electoral de grupos políticos opositores al feudo del PRI. Sus comparsas el PAN, y el PPS para ese tiempo ya empezaban a crear experiencia y colmillo en los acuerdos a oscuritas.
A lo largo de cuatro décadas han aparecido fugazmente partidos políticos con máscaras distintas, otros se han transmutado, y los menos conservan el rostro de antaño con sendas cicatrices y deformaciones que los han hecho inútiles para la democracia.
Después de estos seis meses de haber cambiado involuntariamente nuestras formas de convivencia social, de relaciones laborales, religiosas, familiares, culturales, hábitos domésticos, y despertar pensando en la fatalidad por el contagio y la infección del covid19, los asuntos políticos tocan a nuestra ventana como lo han hecho siempre. Los partidos políticos empiezan a maquillar a sus candidatos, los dueños de la franquicia electoral limpian y pintan su teatro de títeres, pero incapaces de mostrar congruencia con los tiempos de miedo y tragedia, nos recetan la misma obra y los mismos personajes.
Algunos partidos políticos, han entrado en una etapa de putrefacción como resultado de tantos años de simulación y mentiras, las encuestas lo reflejan. Si bien es cierto, que a ojos ajenos, sus datos pudieran ser apegados a la realidad, no es así, para quienes conocemos a los personajes y sus franquicias, de tal manera que podemos leer inclinaciones poco creíbles.
Hace una semana, salió publicada la primera encuesta perfilando el rumbo de las próximas elecciones en Celaya, TreSearch, destaca las preferencias electorales. La he dividido tres segmentos, por ahora, solo tocaré dos. En el primer segmento, tenemos cuatro referentes importantes, los indecisos, el Pan, los candidatos independientes, y Morena:
Uno. Los indecisos con un 25.6%, desde luego, hacen tanto daño como el covid, los carteles, y los partidos políticos corruptos, de estos indecisos se nutren todas las formas de manipulación y comercio electoral. Estos son lo que dejan el barco a la deriva, no se atreven a pensar, viven en la apatía, ese sector es alimentado con información chatarra, son los obesos de la política.
Dos. Inmersa en una herencia de 20 años de gobiernos panistas, la ciudadana Elvira Paniagua, no solo es la Alcalde peor calificada a nivel nacional, sino la mas repudiada socialmente, su nivel de aceptación ha sido mas que precario durante doce meses consecutivos. El Pan está agotado, su modelo de gobierno y administración es rígido, frio, e insensible, de espaldas a los ciudadanos. Ahora solo es un grupo, pagando las facturas a quienes les financian su permanencia en el poder político. El 25.2% que le adjudican, es una lectura de cartas y manos entre gitanos.
Tres. En la elección pasada los candidatos independientes, fueron un relámpago en la rutinaria vida de los celayenses, cimbraron. El único que pudo llegar, gracias a promesas, ofrecimientos, canje de beneficios con empresarios, políticos, partidos y líderes sociales fue el expresidente municipal, Javier Mendoza. Su comercio en el Ayuntamiento durante estos dos años con sus chicos Liverpool, le han permitido pagar medianamente los favores recibidos por San Judas Tadeo, y San Dimas. Y todavía les falta el último estirón.
La idea de la “independencia” de los grupos políticos, y su sana participación electoral, sigue estando en la cabeza de los electores, a pesar de la amarga experiencia con los aludidos. Si los hubiere, serían otro alivio para el PAN, ya que volverían a fragmentar y dispersar la votación a su favor. En esa idea, no es descabellado que aparecieran renovados y con chequera abierta, el 22.3% que les dan de beneficio, valdría la inversión panista.
Cuatro. Morena con 17.9%, no es poco. El único punto de referencia local que tenemos para sopesar su simpatía electoral, son los programas sociales que se distribuyen en todo el municipio, y desde luego, en lugares donde ni siquiera hay teléfono. A pesar de no contar con liderazgos, sin actividad política, sin trabajo social, sin estructura partidaria, ese porcentaje lo pone en competencia por la presidencia municipal, pero sin la capacidad de gobierno, ni de administración municipal, salvo que sus candidatos sean “raras avis”.
Un segundo segmento es: PRI con 1.7%; el PRD con 0.7%; el PT con 1.0%, el Verde con 0.1% y finalmente Movimiento Ciudadano con el 0.3%, todos ellos sirven para nada a los propósitos de la sociedad celayense. Políticamente confunden, dispersan, favorecen los intereses mezquinos de grupitos, en síntesis podría decir que son generadores de basura electoral y ambiental. Su presencia y acciones son tan ridículas como sus porcentajes. Una aportación social extraordinaria a la salubridad política, sería no darles un solo voto para que desaparecieran con su lastre social.
La Reforma política, propició que se generará desde el poder central la participación de grupos excluidos de la participación electoral, pero hizo poco para generar la participación ciudadana. Desde hace cuatro décadas, a los ciudadanos solo les han ofrecido boletas electorales para cruzar candidatos elegidos previamente. Hoy es el tiempo de invertir ese sistema de imposición.
En este ambiente de incertidumbre, miedo y muerte, los ciudadanos, los que verdaderamente cargan sobre sus hombros los desaciertos, y la ambición desmedida de pandillas y mafias políticas, deben asumir con responsabilidad absoluta su participación en la vida electoral, se acabó el tiempo de cruzar una boleta e irse a la casa a esperar a que llegue la factura en ceros. Es ahora cuando debemos decidir si dejamos otros 20 años al PAN, o si elegimos a otro igual que ellos, o bien alguien que nos represente. Sí, es el tiempo del cambio, si lo dejamos pasar -utilizando el lenguaje técnico de la Real Academia de la lengua española-, nos llevará la chingada… y ya estamos cerca.
REVOLCADERO. “Policía de León, Gto., tortura y agrede sexualmente a adolescentes; hace redada tras manifestación feminista”. En un ambiente nacional y local de tragedia, crimen organizado, peste y degradación del poder y la política (Odebrecht), surge la bestialidad en su máxima expresión. Santillana, debes renunciar.
