Cultura

El fin de las batallas de “El Guaje”: Muchos muertos y pueblo destrozado

Sergio Hernández N.

Después de los sangrientos enfrentamientos entre las fuerzas armadas de Villa y Obregón a principios de abril, los habitantes de El Guaje observaron la retirada de los villistas, luego de que el día 6, sus fuerzas cargaron con ímpetu el primer combate aquí, y al día siguiente, los carrancistas contraatacaron para iniciar el principio del fin de la revolución, pues de esta derrota militar, Villa ya no se recuperó.

Al día siguiente, según algunas crónicas y comentarios de boca en boca, la noche del 6 de abril se vieron pasar a los soldados de la División del Norte, por el camino de El Guaje rumbo a Cerro Gordo en camino a León, había en los rostros cansancio, los de caballería iban al frente con sombrero ancho y sus carrilleras casi vacías.

En medio de la columna seguían carretas de madera, que transportaban hombres heridos, tapados con petates. En todos los soldados se notaba el golpe al orgullo que le propinaron los carrancistas y ahora, cabizbajos tomaron el rumbo a Salamanca.

Después de la derrota desde las haciendas de Trojes y Vista Hermosa, Villa ordenó la retirada hacia León, mientras que Obregón avanzó desde Celaya y tomó sin resistencia El Guaje, aunque en su acercamiento, muchos villistas de retaguardia al verse amenazados, huyeron por diferentes lugares como Jofre, La Gavia, Santa Cruz de Juventino Rosas y Cortazar.

Los partes militares concuerdan con las descripciones de los vecinos, al señalar que el campo quedó cubierto de cadáveres desde la Hacienda de Vista Hermosa hasta La Venta y el Cerro Gordo. No los levantaron durante varios días, por lo menos dos semanas, y el panorama era desolador, regadero de sombreros, carrilleras, rifles mausers tirados y casquillos también diseminados y manchados con sangre entre el lodo.

Los carrancistas para deshacerse de los cuerpos, trabajaron en hacer fosas comunes y para ello, usaron las zanjas de riego las que previamente sirvieron de trincheras. Las crónicas de la época señalan que “eran tantos los cadáveres por ambos bandos, que los amontonaron en las acequias, y rociándolos con chapopote se les prendía fuego para evitar su mayor descomposición y la consiguiente epidemia”.

LAS FOSAS COMUNES

En Villagrán, algunas personas de la tercera edad, comentaban allá por los años 40, que en el cerro de Vista Hermosa y por la zona de Sarabia, cuando llovía fuerte, se veían huesos en las zanjas.

Las cuatro fosas comunes principales en El Guaje, aparecen en los partes de abril de 1915, y señalan que estuvieron en: Hacienda de Vista Hermosa, en donde se depositaron 120 soldados.

Otra fue en el Cerro de Vista Hermosa, y que en la parte alta se sepultaron 40 cuerpos. Ahí aguantaron los últimos villistas cuando fueron ultimados. En el Río Laja, en una orilla se inhumaron 200 soldados y fue la fosa común más grande.

Los amontonaron en la acequia y les prendieron fuego con chapopote para evitar epidemias. La ex hacienda La Venta, en una acequia de riego, sirvió de tumba para 85 soldados.