VILLAGRÁN, GTO; Y aunque oficialmente no se recordó la fecha en que el kiosko de la plaza principal cumplió 110 años de que se construyó, la verdad es que al parecer en ningún año se ha hecho, quizá porque las fiestas patrias absorben toda la atención.
Pero este año fue diferente, porque para la regidora Cinthia Teniente Mendoza no pasó desapercibida la fecha, en la que dijo y mostró la placa metálica original de inauguración, y la que recuerda la rehabilitación de 1970, cuando fue gobernador Manuel M. Moreno.
Sin embargo, pese al paso de los años, la regidora dijo que el inmueble presenta algunos deterioros que son sencillos de reparar, y que sin duda se harán, pues el kiosko forma parte del patrimonio histórico de la ciudad, como la parroquia y la estación del tren.
La estación del ferrocarril, ahora convertida en seudo museo, también fue construida en el porfiriato con la expansión de miles de kilómetros de vías del tren en todo el país, principalmente al norte.
Con la estación, la comunidad de “El Guaje” se unió al desarrollo, incluso antes que Cortazar, pues el ferrocarril llevó los productos del campo a muchas partes del país.
EL PORFIRIATO
Este kiosko al igual que la plaza principal, fue remodelado su trazo por instrucciones del entonces presidente Porfirio Díaz, para recordar el centenario de la independencia, y esta idea fue para todo el país.
Por eso las plazas principales, algunas más grandes y otras más pequeñas, son normalmente en cuadro, y con adornos los viejos laureles de la India, aunque en algunas ciudades costeras, los laureles fueron cambiados por palmeras y árboles de la región.
En la era del porfiriato que duró varias décadas, el país registró una gran transformación hacia la modernidad, y precisamente por ese tiempo, se construyó la línea del ferrocarril México-Veracruz, que permitió el comercio con Europa y el turismo a la playa.
El porfiriato desgraciadamente, aunque se hicieron muchas obras de transformación nacional, como el correo, uno de los mejores del mundo, y en lo económico que se pagaran dos dólares por peso, no se volverá a ver, y menos ahora, cansó a los mexicanos.
Los cansó porque a la par, se registraron muchos abusos, como darles concesiones de explotación de minas en los estados norteños, en donde los extranjeros eran dueños de poblados, ciudades y los mexicanos trabajaban en condiciones miserables.
Lo mismo en fábricas en donde por la represión a dos huelgas, se les llamó “los mártires de Cananea y Río Blanco”, en las que murieron muchos obreros, y todo esto fueron la “gotas que fueron a derramar el vaso”.
En lo político, el gobierno de Porfirio Díaz se mantuvo a través de las reelecciones contínuas, apoyadas por el ejército y la sumisión del pueblo ignorante, pues el 80 por ciento de los habitantes del país eran analfabetas por la carencia de escuelas.
La desigualdad de clases incubó el descontento que manifestó Francisco I. Madero, cuando hizo el llamado a realizar elecciones limpias y con ellas crear conciencia nacional para cambiar de gobernante, pero fueron reprimidas las manifestaciones por el ejército.
Pero Madero no cejó en su proyecto y lanzó el Plan de San Luis, cuando estaba exiliado en Estados Unidos en la ciudad de San Luis Misuri, en la que invitó a los mexicanos levantarse en armas el 20 de noviembre para derrocar a Porfirio.
Pero la realidad es que el dictador, ya en la tercera edad de 80 años, prefirió no luchar más y dijo “si tuviera unos 40 años menos, los combatiría” y prefirió salir del país en el buque “Ipiranga” rumbo a Francia, que irónicamente combatió con furia y donde murió.
