Opinión

“Todo político profesional tiene la obligación de solo hablar de lo que le conste”. Beatriz Paredes Rangel.

El pasado domingo, se vivió una anecdótica sesión ordinaria en la Cámara de diputados, anecdótica porque más allá del resultado, bueno para unos, malo para otros, seguro estoy que fue seguida por millones de mexicanos como muy pocas veces.

En la sesión se pretendía modificar la constitución en materia eléctrica (energía) y para cualquier modificación a la Carta Magna se establece que debe ser aprobada
por mayoría calificada, en el caso del Congreso mexicano, las dos terceras partes de los presentes en la sesión. El resto ya lo conocemos, la alianza Va X México
(PRI, PAN, PRD) y el partido MC votó en contra de la reforma y con ello fue imposible que se diera esa mayoría mencionada.
Hasta ese momento, ¿jornada histórica? Si, pero que no debía ir más allá de unas notas de triunfo por parte de la oposición y unos minutos dedicados por el Presidente en la mañanera para señalar a los que votaron en contra como legisladores que están en su contra, algo normal pues sabiendo cómo el presidente
maneja su agenda.
El problema surge a partir del lunes, los dirigentes nacionales del partido oficialista organizan una rueda de prensa y deciden emprender una campaña (como si no
tuvieran trabajo que hacer en las seis candidaturas a gobernador que se están viviendo en el país) en contra de los legisladores que votaron en contra, llamándolos
“traidores a la patria”.
Con este antecedente doy mi punto de vista como un ciudadano que medianamente se documenta con los temas de actualidad, cómo un militante de un partido que
tiene sus líneas de acción y su visión de futuro y que ambas conozco; pero también como ex candidato en dos ocasiones, una de ellas, intentando representar a los
guanajuatenses en el Congreso.
La política puede tener todos los defectos que le han achacado, no porque sea cierto sino porque quienes lo aseguran son ciudadanos y en la democracia los ciudadanos tienen el poder y tienen la razón; la política es circunstancial, hay quienes se viven correteando la liebre y habrá quienes sin correr la alcanzan; en los congresos, habrá políticos cuya mayor virtud no siempre será la honestidad (empezando por la falta de capacidad para el cargo). Lo que creo es que jamás un político puede tomar como bandera algo que no le consta y que ante la ignorancia (en este y cualquier tema legislativo) del ciudadano, se aproveche para ponerlos en contra de los que por un tiempo son sus colegas.
No pueden, no deberían pues, los militantes de Morena, señalar de Traidores a la patria a quienes tienen una postura ideológica diferente. No es traición a la patria el representar a un sector de la población que al igual que los legisladores de Morena, ellos también representan mexicanos. Está claro que los que votaron a favor de la reforma representan a mayor número (aritmética básica), pero las reglas son claras y los números legislativos no les dieron, aunado a lo que atinadamente Fernández Noroña (Diputado del PT) les dijo a sus correligionarios: “dejemos a un lado la soberbia y entendamos que la democracia requiere diálogo, acuerdos y humildad”, nunca llegué a pensar que este personaje tuviera esos lapsus de madurez.
Vivimos tiempos difíciles, si bien es cierto que no todo es culpa del gobierno, son los funcionarios públicos los que deben ser promotores de la prudencia, del diálogo, de retomar la acción más pura de la política que es tejer mediante el diálogo.
La apología de la violencia, incitar al odio, mal informar, calumniar y sobre todo, amedrentar nunca será bien visto por los ciudadanos, merecemos representantes con altura de miras, que propongan debate parlamentario, que recorran su distrito para dar soluciones y no para mostrar la cara de sus compañeros como si fueran
delincuentes (si tuvieran pruebas las presentarían). México sobrevivirá a las legislaturas y sus decisiones acertadas o erróneas, lo que no estoy seguro es si
podrá nuestro país seguir en un encono innecesario y en un enfrentamiento entre verdes y colorados. De momento, no lo creo.