Por: José Luis Ramírez
La rueda ha sido origen del desarrollo, y un dolor de cabeza desde hace mas de 8 mil años en Europa, quizá los nativos de américa, por ello decidieron no usarla. La invención de la rueda trajo consigo el transporte, y desde luego, los excesos de velocidad, que en principio no competían con las ágiles piernas de los agentes viales.
Le comento por una razón, a la par de lo anterior surgieron las multas, como un principio de orden. Los romanos fueron el primer pueblo en crear un ordenamiento urbano, que no solo incluyó la creación de 150 mil kilómetros de calzadas, sino también su regulación jurídica plasmada en la Lex lulia Municipalis, que entre otras cosas prohibía circular en horas del día a los carros de carga particulares.
Los historiadores señalan que en el año 1300, el papa Bonifacio VIII, le dio orden a las peregrinaciones estableciendo una norma: circular por la izquierda. Con la invasión de Napoleón, la norma se cambió a la derecha, bajo la amenaza de multa. Si usted recuerda Gran Bretaña no llegó a ser conquistada por el francés, por eso circulan gozosos por la izquierda hasta día de hoy los ingleses.
Como ya hemos descubierto el origen de las multas, y su uso, paso a comentarle como se han aplicado, y la importancia que tienen en nuestro sistema de orden administrativo municipal. Las multas forman parte de los ingresos que se recaudan, y de acuerdo a la Ley Orgánica Municipal “se destinarán a sufragar los gastos establecidos y autorizados en el presupuesto de egresos municipal”.
Si bien las multas de tránsito fueron la introducción a este anecdótico asunto, debo decirle que dentro de los ingresos municipales existen otro tipo de multas, que desde el punto de vista económico son importantes, pero que no son observados o razonados en nuestra percepción sobre el uso y mal uso de los ingresos públicos.
En principio debo decirle que los ingresos considerados en este año -2019-, como multas son los siguientes: nuestras infracciones a las normas de transporte y vialidad tendrán un monto de 19 millones 44mil 423 pesos; dejo de señalar las cifras completas, por traer su vehículo contaminando el ambiente, 1 millón 648 mil pesos; por transgredir el orden policiaco, 2 millones 486 mil pesos; por servicios municipales, 318 mil pesos; por no atender el reglamento de fiscalización, 308 mil pesos; multas por desarrollo urbano, 443mil pesos.
Las multas si bien parecen numerosas, por un lado son un indicador de la conducta ciudadana, y por otro lado, un referente de la conducta gubernamental. Si observamos las cifras, y las vamos contrastando, podremos hacer un ejercicio ético para ubicar en donde estamos, ambos bandos: el ciudadano y el institucional. Sigo.
Las multas inmobiliarias alcanzan la cifra de 2millones 409mil pesos; por no usar el cinturón de seguridad, 2 millones 209 mil pesos; por dañar el medio ambiente, 359mil pesos; multas de alcoholes, 515 mil pesos; infracciones de movilidad 1millon 271 mil pesos; multas de protección civil 28mil pesos; multas de control animal 419 pesos, están podrían explicarnos la saludable ausencia de un servidor público.
Pero también, se aplica otra multa por no pagar la multa. Para no afligirlo, con este penoso asunto, le comparto algo de distracción cultural: la palabra multa viene del latín multa o mulcta (pena, castigo). Lewis y Short relacionan multa con mulcta y esta con una raíz sánscrita que significaría “apoderarse de” y estaría presente en el verbo griego μάρπτω (marpto = yo tomo, yo me apodero de), que está bajo la raíz *merk̂– (agarrar). Le doy un dato complementario para volverlo a la realidad, por recargos, la tesorería municipal recibirá 370 mil pesos.
Esas multas son municipales, pero también por multas federales llegaran a las arcas municipales la cantidad de 186 mil pesos, mas honorarios que son 35 mil pesos mas; y por multas administrativas estatales habrá un ingreso de 172 mil pesos. Finalmente, por honorarios de multas municipales recibirán 379 mil 994 pesos con 37 centavos.
Como lo he mencionado por “faldas o mangas”, pagamos multas debido a nuestros excesos incivilizados, pero su uso o disposición de la administración municipal, resulta un acto desproporcionado a la infracción cometida. En el año de 1767, Carlos III decidió que el dinero recaudado por las multas de tránsito, y conste que eran carros tirados por animales, se invirtiera en darle mantenimiento a los caminos, a 250 años de distancia, una idea similar o mejor aun no aparece por esta llana tierra.
Hoy nuestros impuestos y multas se usan a capricho para desarrollar obras que benefician a los privilegiados de siempre, y se utilizan las instituciones municipales como el COPLADEM para legitimarlas y darles cauce, sin tomar en cuenta la equidad y el verdadero desarrollo municipal. Por eso, es fundamental que la obra que se proponga para el 2020, en donde se gastará el dinero de los ciudadanos, sea útil y de beneficio social. También, la discusión del presupuesto de ingresos y egresos del 2020, ya está en puerta, y su usted observa con atención las cifras que le mencioné encontrará muchas interrogantes, que la palabra CORRUPCIÓN podría aclararlas. Si el Ayuntamiento continúa en esa pasmosa indiferencia o complicidad, creo que lo correcto sería multarlos, y darle las gracias por participar sin pena ni gloria.
Revolcadero.
Algunos de los Directores de la ciudadana Paniagua, parecen virreyes de rancho, dejan plantados a los regidores y síndicos, que son la máxima representación ciudadana. A bote pronto, recuerdo al director de Sidec, Dif, Jumapa, Cultura, me pregunto ¿son irremplazables? O como dijera la directora de Includis: la única que les puede dar las gracias, no lo hará. Creo que le están echando más guachicol a la hoguera.
