José Luis Ramírez
La renuncia de Alejandra Gutiérrez, alcaldesa de León, al Partido Acción Nacional marca un punto de quiebre en la política guanajuatense. Este hecho anticipa un escenario adverso para el PAN, tanto en la elección municipal de 2027 como en la estatal de 2030. Si bien los números dan cuenta progresiva de los triunfos y de las derrotas, también de los escenarios que sonfavorables para otros partidos políticos.
En Guanajuato y particularmente en León, se tejió en 1991 la alianza política nacional entre el PAN y el PRI, que permitió construir el laboratorio político neoliberal -en sentido clásico- que dio origen al desmantelamiento del Estado progresista y liberal del siglo XX. El municipio de León fue reconstruido para presentarlo como modelo de la pujanza económica y centro de la modernidad política, que devino en la alternancia del gobierno de la república. A 35 años de poder y gloria, el PAN se derrumba como castillo de arena en Guanajuato, como lo hizo en su momento el PRI.
Durante un cuarto de siglo, Acción nacional se dedicó a vivir en la comodidad electoral: de 1,004,603 votosalcanzados en el año 2000, pasó a 1,143,000 votos al 2018. En 18 años aumentó su electorado con solo138,397 votantes. Mas o menos 34,600 votos por elección sexenal. Del 2018 al 2024, pasó de 1,143,000 a 1,393,801 votos, aumentó 250 mil sufragios, superando lo alcanzado en 18 años y cuatro elecciones.
2018 llega Morena a romper la comodidad política.
Con la llegada de Morena en el año 2018 comenzó la pesadilla del PAN, absurdamente con un panista de viejo cuño: Ricardo Sheffield. En la elección para gobernador del 2018, con un porcentaje muy alto del priismo desencantado, Morena alcanzó 553 mil votos; en la del 2024, obtuvo 1,117,103, creció 102% en seis años. La respuesta al modelo económico y la turbulencia criminal de la última década en territorio guanajuatense encontró una respuesta ciudadana radical.
Por otro lado, la lista nominal de votantes en el 2000 era de 2,748,500 personas, al 2024 alcanzó un total de 4,804,000, aumentó con 2,055,665 electores, un 74.79%. Lo irónico fue que mientras disminuían en las urnas los votantes, la lista de empadronados crecía sin parar. Actualmente 2,142,543 personas (44%) no votan. En la elección intermedia (2027), se puede predecir que bajará casi un 10% la participación ciudadana.
En la elección pasada (2024), el PAN ganó la gobernatura con 1,393,801 votos, fueron 250,801 votos más con respecto a su votación del 2018. Morena perdió por 276,698 votos. Aquí entra el factor León, este municipio aportó 378 mil votos al triunfo estatal del PAN. Si bien Morena a nivel estatal, recibe una copiosa votación, en el municipio de León es distinto.
En León, el PAN obtuvo 327,430 votos en 2018. Para 2021 aumentó a 352,452 (7.6%), y en 2024 alcanzó 378,000 (7.2%). En conjunto, el crecimiento acumulado en tres elecciones fue de 14.8%. Suficiente para ganar las tres elecciones.
Por otra parte, Morena en León recibe 81,519 votos en el 2018; 115,308 en el 2021 (41.44%); en el 2024,182,000 votos (57.83%). En las últimas 3 elecciones municipales, Morena crece 123.32%. A pesar de sucrecimiento sorpresivo, las diferencias en términos de votos con el PAN son considerables: al 2024 son 195,310 votos. Para superarlo tendría que crecer en los próximos tres años, más del doble, es decir un 110% como mínimo, apostando a que el PAN creciera cero por ciento.
Como hemos visto, los resultados electorales de Morena han pasado de un calibre menor a uno superior. Pero León, ha sido impenetrable. En el 2018 le gana el PAN a Morena con un 301%; en el 2021,con un 205%; en el 2024 con un 107%. Si bien es cierto, que Morena ha avanzado en León, no ha impedido que el PAN siga manteniendo su fuerza electoral, y un crecimiento significativo (14.8%) en seis años. En las dos últimas elecciones Alejandra Gutiérrez fue la cara visible del triunfo.
En términos estadísticos y sociopolíticos, un crecimiento superior del 110% al 2027, se ve poco factible para Morena. Si así fuera, serían 200 mil votos de crecimiento para ganar la presidencia municipal y,una aportación al récord que abonaría al triunfoestatal. La paradoja es que un número similar de votosahora están en el limbo, no son de Morena, pero tampoco del PAN.
Una renuncia provoca la crisis política, no la oposición.
Precisamente la crisis política que hoy niega el PAN con la renuncia de Alejandra Gutiérrez, en términos de votos sí le abre un boquete a la contabilidad estatal con vistas a las próximas elecciones. Lo que no hizo el tiempo y el trabajo de la oposición, lo está haciendo una renuncia.
Lo anterior se basa en números. En enero del 2022 el nivel de aprobación de la alcaldesa de León era muy alto, 58.8%; en marzo del 2023, 56.4%, y en enero del 2024, 57.8% (demoscopia digital). La reelección fue la prueba de fuego y, mantuvo números solventes.
La salida de Alejandra Gutiérrez del Partido Acción Nacional, no es un error de cálculo político y numérico, es el reflejo de un proyecto político nacional que se ha agotado. En León, la ruptura no se limita a una militancia individual; muestra la fragilidad de la institución partidaria frente al poder estatal. Pero,sobre todo, una falsa lectura de continuidad del PAN,que se ha caído en todo el país.
El gobierno panista de Guanajuato, sobrevive a una larga pesadilla en donde la investigación y la persecución del delito fueron olvidadas y, en consecuencia, la procuración de justicia fue laxa yomisa. Así, las calles de los municipios se convirtieron en sepulcros por más de 10 años. León es un territorio que resistió y resiste al crimen organizado y a la inestabilidad política externa, pero la interna, fue eficaz y contundente. No obstante, la respuesta de la ciudadanía le ha dado un giro especial para sorpresa de propios y extraños.
El Poll of Polls -promedio de encuestas- semestral que realicé para esta edición, —integrado por Demoscopia, Gobernarte, Statical RC, Mitofsky, Ranking C&E, Arias Consultores, Massive Caller, Encuesta MX, Cripeso y Rubrum— arroja un promedio ponderado de 56.7% de aprobación para Alejandra Gutiérrez. Este dato duro confirma que la legitimidad de la alcaldesa se mantiene sólida, incluso después de su ruptura con el PAN.
La estabilidad en sus niveles de aprobación revela que la confianza ciudadana no depende del partido, sino del liderazgo. En un entorno de violencia y desgaste institucional, la figura de Alejandra Gutiérrez conserva respaldo social y credibilidad política.
La ruptura no sorprende, pero si el rumbo.
Si bien la nominación de la candidatura para el gobierno del estado en el 2024, anticipaba una ruptura con su partido, nadie tenía en mente hacia donde dirigiría sus pasos la alcaldesa de León. Larecolocación sorprende, no los motivos.
Desde abril, la alcaldesa formalizó su cambio hacia Movimiento Ciudadano (MC), quien ha demostrado capacidad para capitalizar rupturas de los partidos tradicionales. En Jalisco, Enrique Alfaro y Pablo Lemus transformaron MC en fuerza dominante,mediante liderazgos locales fuertes y, una narrativa de independencia. En Monterrey y Nuevo León, Samuel García y Luis Donaldo Colosio Riojas convirtieron el descontento ciudadano en poder institucional, apoyados en redes sociales y discurso anticorrupción. El patrón es inconfundible: liderazgos con legitimidad social, ruptura partidista y capital económico regional.
León comparte esas condiciones. Es la quinta economía del país, con identidad comunitaria y resiliencia social. Su liderazgo local mantiene aprobación estable y narrativa de responsabilidad gubernamental frente al poder partidista. La fortaleza electoral no es menor, en su territorio se eligen 6 diputaciones locales,4 federales que no han sido cedidas a la oposición. Igualmente, en el municipio los resultados para la elección de Senador, Gobernador y presidente de la república han sido sistemáticamente favorables.
Naranja un nuevo punto de partida.
Si Movimiento Ciudadano logra consolidar la fuerza política en León, el municipio podría replicar el modelo de expansión que convirtió a Jalisco y Nuevo León en bastiones del partido naranja. La hipótesis es simple: cuando la ciudadanía respalda a un liderazgo más allá del partido, el partido se convierte en vehículo de legitimidad. En León, esa legitimidad ya existe con la alcaldesa, y nos encontramos a unos meses para la reconfiguración política de Guanajuato.
Al parecer, la apuesta de Alejandra Gutiérrez, es estratégica: mantener la alcaldía de León en el 2027, para arribar con soporte regional a la elección por la gubernatura del 2030. Movimiento Ciudadano (MC)sería la herramienta para terminar de romper la vieja estructura organizativa del PAN. La lógica nos dice que, sin León, el PAN está muerto. En el escenario de tiempo y oportunidad, para Morena la salida de Alejandra Gutiérrez, era tomar en charola de plata la elección del 2030, pero la vida tiene otros planes.
La nueva disputa es entre tres partidos: Morena, PAN y MC.
La fractura del PAN en León no marca un cierre, sino el inicio de una nueva etapa. El Poll of Polls que le muestro, confirma que la aprobación ciudadana hacia Alejandra Gutiérrez permanece sólida, y su salida del PAN abre la puerta a un nuevo equilibrio político en Guanajuato: por un lado, un desmembrado partido como Acción Nacional, por otro, Morena que hoy sufre un descalabro por la invasión de grupos políticos con intereses ajenos a sus propósitos originales y, un tercero en discordia: MC, que se acomoda en el justo medio, en una sociedad que no encuentra su lugar en la polarización y el choque entre los dos primeros. Si MC logra capitalizar la legitimidad de la alcaldesa,León podría convertirse en su tercer bastión nacional, junto a Jalisco y Nuevo León.
Indudablemente, la elección del 2027, será una competencia entre tres proyectos políticos: PAN, MORENA y MC, que definirá las capacidades y los alcances de cada uno de ellos para lograr la gubernatura de Guanajuato en el 2030. Por encima de todas estas rivalidades, competencias e intereses, este proceso debería ser un reto para construir municipios y Estados con factores de equilibrio social y nunca, una ruta hacia un tiempo perdido.
Revolcadero. El hábito no hace al monje, ni el chaleco azul, guinda o naranja al ciudadano responsable y consciente del derecho de todos a una vida digna. Los simuladores tienen el disfraz adecuado para cada ocasión, el engaño es su mejor oficio. ¡Hasta la próxima!
