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Convirtió su Jeep en un salvavidas ciudadano

 

Celaya, Gto; Mientras decenas de automovilistas permanecían atrapados entre el agua y la incertidumbre durante la lluvia torrencial que azotó Celaya la noche del lunes, un vehículo todo terreno recorría lentamente las calles inundadas con un solo objetivo, auxiliar a quienes no podían salir por sus propios medios.

Al volante iba Mauricio Villagómez Arriaga, un celayense que, sin pertenecer a alguna corporación de emergencia, decidió sumarse de manera voluntaria a las labores de apoyo en una de las noches más complicadas que ha vivido la ciudad a causa de las lluvias.

Integrante del club nacional de vehículos 4×4 Chamucos, Mauricio explicó que la ayuda comunitaria forma parte de la filosofía que han adoptado desde hace años, participando en brigadas de apoyo durante desastres naturales, entregas de víveres y actividades sociales en distintas entidades del país.

La noche del lunes, sin embargo, la emergencia estaba en su propia ciudad.

Tras salir de su domicilio para revisar una filtración en otro inmueble de su propiedad, decidió recorrer las calles para verificar si alguien requería ayuda. Minutos después llegó a la glorieta conocida como “de la Pepsi”, donde encontró uno de los puntos con mayor concentración de vehículos varados.

“Vi que había mucho caos y decidí quedarme ahí a apoyar”, relató.

Desde poco después de las 7 de la noche y hasta cerca de las 2 de la madrugada permaneció en ese sitio, donde calcula haber auxiliado alrededor de 15 automóviles, algunos de ellos completamente inmovilizados por el nivel del agua.

El primer rescate fue un vehículo Mercedes. Para engancharlo tuvo que introducir su Jeep Rubicon 2022 en una zona donde el agua superaba la altura de las puertas, provocando incluso que el interior de su unidad comenzara a inundarse.

Lejos de abandonar la maniobra, retiró rápidamente las pertenencias que llevaba en el vehículo y continuó con las labores de auxilio.

Conforme avanzó la noche, otros conductores de vehículos todoterreno se incorporaron a los trabajos y comenzaron a rescatar camionetas, automóviles compactos y vehículos que habían quedado atrapados entre postes, jardineras y otros coches arrastrados por la corriente.

Incluso, en algunos casos, Mauricio tomó el volante de vehículos cuyos propietarios temían avanzar entre el agua, los liberó de obstáculos y los condujo hasta zonas seguras para que pudieran regresar a sus hogares.

“Lo hago por satisfacción, no por dinero. Hubo personas que me dieron algo como agradecimiento, pero nunca se los pedí”, afirmó.

Su experiencia en recorridos off-road y en apoyos durante contingencias le permitió identificar cuándo un automóvil podía avanzar sin poner en riesgo el motor, siempre que se hiciera a baja velocidad y sin generar oleaje.

No obstante, lamentó que algunos conductores ignoraran esa recomendación y circularan rápidamente, provocando olas que golpeaban los vehículos inmovilizados y aumentaban los daños materiales.

“Había personas desesperadas porque sus carros se estaban golpeando entre sí o contra árboles, postes y jardineras. También había quienes pasaban a toda velocidad sin importarles lo que estaba ocurriendo”, recordó.

La vocación de servicio de Mauricio no comenzó esa noche.

Durante los últimos años ha participado, junto con integrantes de su club, en misiones de ayuda humanitaria en distintas partes del país, entre ellas Acapulco, tras el paso de fenómenos meteorológicos, donde transportaron víveres, pañales y artículos de primera necesidad mediante donaciones obtenidas entre familiares, amigos y ciudadanos.

Paradójicamente, hace apenas dos meses fue víctima de un robo con violencia en Celaya, cuando hombres armados lo despojaron del mismo Jeep que utilizó para auxiliar a los automovilistas durante la contingencia. Gracias a la difusión en redes sociales y al apoyo de un elemento de la Policía Municipal, el vehículo fue localizado y recuperado ese mismo día.

Después de varias horas entre el agua, su unidad requerirá mantenimiento preventivo, como el cambio de aceites en los diferenciales y la revisión de algunos componentes, consecuencia de haber permanecido parcialmente sumergida.

Para Mauricio, sin embargo, ese gasto representa poco frente a la tranquilidad de haber ayudado a que varias familias pudieran recuperar sus vehículos y regresar con seguridad a sus hogares.

En una noche marcada por inundaciones, pérdidas materiales y momentos de tensión, su Jeep se convirtió en una herramienta de auxilio ciudadano y en un recordatorio de que, aun en medio de la emergencia, la solidaridad puede abrirse paso entre la corriente.