Celaya, Gto., 30 de julio de 2026.- Con la participación de 739 estudiantes y más de 300 profesoras y profesores, la Universidad de Guanajuato (UG) llevó a cabo la clausura del Congreso del XXXI Verano de la Ciencia, espacio académico donde jóvenes investigadoras e investigadores presentaron los resultados de los proyectos desarrollados durante seis semanas bajo la asesoría de destacadas y destacados científicos de la institución.
El Congreso reunió a estudiantes de licenciatura y nivel medio superior que compartieron los avances y hallazgos de sus investigaciones a través de cinco modalidades de participación: mesas de discusión, feria de ideas, exposición de carteles, Expo Verano y talleres abiertos. Estos espacios fortalecen el diálogo académico, la colaboración interdisciplinaria y el compromiso con la generación de nuevo conocimiento.
Luis Alejandro Durán Hernández, estudiante de Ingeniería Química Sustentable de la División de Ciencias e Ingenierías, destacó el valor formativo de esta experiencia, al permitir vincular los conocimientos adquiridos en el aula con aplicaciones reales.
Destacó el valor de “formar parte de estas experiencias y ver no solamente tus proyectos, sino los proyectos de los demás compañeros”. Asimismo, el joven de 22 años señaló que participar en programas como el Verano de la Ciencia ayuda a descubrir si se desea seguir una trayectoria en la industria, la investigación o alguna rama específica de la disciplina.
Por ello, recomendó a estudiantes de semestres iniciales involucrarse en este tipo de iniciativas, pues, aunque implica dedicar parte del periodo vacacional al trabajo académico, representa una oportunidad de aprendizaje invaluable.
Luis Alejandro desarrolló el proyecto “Encapsulación de carotenoides de cempasúchil en polímeros biocompatibles para su liberación controlada” junto con Felipe Alejandro Valdivia Sánchez, egresado de Ingeniería Química Sustentable, bajo la asesoría de la Dra. Erika Rodríguez Sevilla y el Dr. Edgar Vázquez Núñez, trabajaron en esta investigación orientada a la encapsulación de compuestos orgánicos con potencial de aplicación en industrias como la farmacéutica, alimentaria y cosmética.
El proyecto se centró en el pigmento de la flor de cempasúchil, un compuesto altamente susceptible a las condiciones ambientales. Mediante técnicas de encapsulación, el equipo logró proteger el pigmento y favorecer su liberación controlada para ampliar sus posibilidades de aprovechamiento.
Por su parte, Felipe Alejandro Valdivia destacó cómo la ingeniería química incorpora cada vez más herramientas tecnológicas y de programación para resolver problemáticas en distintos ámbitos.
“Lo que investigamos puede pasar a otras audiencias, a otros estudiantes, a otros profesores o, incluso, al público en general”, afirmó.
Tras haber participado en dos ediciones del Verano de la Ciencia, consideró que este programa no solo debe mantenerse, sino fortalecerse y ampliarse, ya que contribuye al desarrollo de conocimientos, habilidades y capacidades de comunicación científica.
Al clausurar las actividades, la Rectora General de la UG, Dra. Claudia Susana Gómez López, reconoció el compromiso de quienes decidieron dedicar seis semanas de su periodo vacacional a la investigación.
“Ustedes son una generación distinta. ¿Por qué? No solamente por la inteligencia artificial y las formas de aprender, sino porque eligieron no tener vacaciones seis semanas y trabajar”, expresó.
La Rectora General calificó al Verano de la Ciencia como uno de los programas “más esperanzadores” de las universidades mexicanas, al fomentar vocaciones científicas desde hace más de tres décadas. Asimismo, invitó a las y los estudiantes a regresar en futuras ediciones, al destacar que se trata de una experiencia que fortalece tanto la formación disciplinar como el crecimiento personal.

