Fernando Muñoz Domínguez.
Empezaré por definir que es ignorancia; la falta de conocimiento, información o experiencia sobre un tema específico siguiendo con la definición de lo que es la indolencia; falta de sensibilidad, apatía o indiferencia ante el sufrimiento ajeno.
Una de las responsabilidades del Estado mexicano es brindar servicios públicos de calidad plasmado en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, esto no es un tema de capitalistas ni de nacionalistas, es un tema de cumplimiento del estado hacia la población. No más, no menos.
Lo que pasa en el estado de Jalisco con el tema de la contaminación en el agua, lo que sucede a nivel nacional con el abastecimiento de las medicinas, lo decadente del sistema de salud en las instuticiones mexicanas: son una vergüenza, misma que debería ser causa de destitución de cualquier servidor público por el haber incumplido una de las más importantes responsabilidades del estado mexicano.
No todo acaba ahí, es importante sumar elementos que han provocado llegar a estos escenarios pírricos y devastadores, como pensar que siendo austeros podríamos alcanzar un sistema de salud como Dinamarca, imaginar poder cambiar procesos que ya estaban comprobados y establecidos en la distribución de medicamentos por todo el país, así como nombrar a personas incompetentes en cargos públicos tan revelantes y de tanta responsabilildad como es la salud y el abastecimiento del vital líquido.
La incompetencia tapatía y la inmmoralidad del pueblo mexicano deberían ser factores para que la ciudadanía otorgue un castigo político en los próximos comicios electorales en México. Empoderar a las ciudadanas y a los ciudadanos en general y no solamente “al pueblo”, todos y todas necesitamos las mismas condiciones dignas para vivir, sin importar códigos postales ni clases sociales. ¿Acaso el gobierno tiene la capacidad de hacerlo?
Basta a la incompetencia y a la indolencia, basta de solapar y seguir solapando a servidores públicos de poca monta.
Sí, sí estoy enojado.
En el último discurso en la plancha del zócalo en la ciudad de México el ex presidente López Obrador tuvo la sutileza de mofarse una vez mas frente “al pueblo” diciendo que la salud en México ya era mejor que en Dinamarca, qué nivel de desfachatez y de ser una cara dura.
Tanto la contaminación del agua como el desavasto de medicamentos son temas que carga la actual presidenta de México, Claudia Sheinbaum, como lastre del pasado sexenio de López Obrador, es un tema que carga el gobernador de Jalisco, Pablo Lemus de su antecesor Alfaro, estos dos casos y personajes del mismo partido político, sin olvidar que en aquel momento también era presidente López Obrador y que ambos personajes fueron los que no llegaron a un acuerdo en las obras que se tenían que hacer, y llevar el conflicto a temas de responsabilidades entre otras cosas más dando como resultado el problema de agua “puerca” de hoy.
En ambos escenarios coincide la historia de México, en ambos escenarios coincide un personaje que para algunos sigue siendo un ídolo y considerado “el mejor presidente” que ha tenido el país en los últimos años, cada quien juzque, cada quien califique y si sabe a quién me refiero; pues usted de manera personal valorelo.
Por otro lado, hay que sumar a los medios de comunicación que han atizado la flama, que han puesto la lupa donde deben de ponerla aunque en ocasiones sí matizan la noticia y le dan un sentido político o social a lo sucedido.
Es el momento en que la presidenta Sheinbaum haga un alto, empiece a tomar decisiones sin olvidar que el estado, debe ser un buen proveedor de servicios para toda las ciudadanía.
Los mexicanos y las mexicanas tenemos poca memoria, pero ahora me permito invitarlos a que el día de mañana NO se nos olvide lo que hoy son unos grandes problemas: el abasto de medicinas y la puerca contamida agua.
El próximo, es un año de elecciones y como ciudadanos debemos votar: Hagámoslo con consciencia y con memoria, ejerzamos el voto por el bien de la ciudadanía en general y no solamente pensemos en “el pueblo y por el pueblo” que hoy por hoy sigue siendo el sector de la población más afectada y vulnerable.
No me gusta escribir enojado y mucho menos polarizar más a la sociedad en la que vivimos, pero temas como estos hacen que me hierva la sangre de coraje, ojalá que los servidores públicos puedan pensar y hacer mejor las cosas con la finalidad de no volver a cometer graves errores con la ciudadanía.
Mi solidaridad a las personas que han tenido pérdidas de familliares, desabasto en medicinas y de banarse con agua “puerca” día a día para llegar al trabajo.


