Celaya

Fue despedida tras denunciar fuga de gas; acusa represión

 

Celaya, Gto.- La ex encargada del Centro Comunitario de Desarrollo (CEDECOM) de la colonia Latino, Myrna Aguas Martínez, aseguró que fue despedida luego de denunciar de manera reiterada una fuga de gas que, afirma, representaba un riesgo para las personas que acuden diariamente al inmueble, por lo que anunció que emprenderá acciones legales al considerar que fue víctima de represalias.

La ex funcionaria relató que desde hace aproximadamente dos meses comenzó a reportar un fuerte olor a gas en las instalaciones del centro comunitario y presentó diversos oficios para solicitar la reparación del sistema, sin que, dijo, las autoridades atendieran el problema.

“Aquí traigo los documentos donde Protección Civil avala que existe el riesgo de un flamazo o una intoxicación. Fui a hablar con el director de Desarrollo Social, Valentín, pero se esconde, no me da la cara”, declaró.

Explicó que, ante la falta de respuesta, un grupo de ciudadanos buscó al presidente municipal para exponer la situación y, según su versión, un día después fue informada de que ya no continuaría en el cargo.

“Al día siguiente me dijeron que ya estaba despedida, que me retirara porque andaba alebrestando a la gente. Yo estoy certificada en Protección Civil y llamado ante la emergencia; por eso me preocupé por esta situación”, sostuvo.

Aguas Martínez afirmó que la fuga continúa sin ser reparada y aseguró contar con documentos en los que, según dijo, personal administrativo respondió que no existían recursos para atender la falla.

“Desde hace dos meses hice los reportes y la respuesta que me daban era que no había dinero. Pero estamos hablando de una reparación de siete u ocho mil pesos; cualquier administrador debe tener recursos para atender una emergencia así”, expresó.

La ex encargada señaló que el problema fue confirmado tanto por Protección Civil y Bomberos como por la empresa proveedora del combustible, la cual notificó que las válvulas del tanque se encontraban deterioradas y suspendió el suministro hasta que fueran sustituidas.

Detalló que el mayor riesgo se encuentra en el área donde se imparten talleres de cocina.

“La estufa tiene una fuga muy grande y las válvulas ya están obsoletas. Incluso la empresa que nos surte el gas ya no quería abastecernos porque detectó las fallas”, indicó.

Añadió que la situación preocupa especialmente porque niñas y niños utilizan ese espacio para sus actividades.

“Abrimos un taller de cocina infantil con 15 niñas y ellas tienen que prender el gas durante sus clases. Imagínese esperar casi dos meses con una fuga sin reparar”, comentó.

Respecto a las razones de su salida, aseguró que oficialmente le informaron que había concluido su contrato; sin embargo, afirmó que durante una reunión con el jefe de Gabinete le hicieron saber que su insistencia en denunciar el problema había influido en la decisión.

“Me dijeron que mi contrato terminó, pero también que yo andaba alebrestando. Yo no creo que sea alebrestar; es una necesidad de salvar vidas. Querían que me quedara callada”, manifestó.

La ex trabajadora dijo considerar su separación como un acto de represalia.

“Sí, es una represión porque les exigí que atendieran la fuga de gas. No es justo que por defender al pueblo o intentar salvar vidas ahora me repriman de esta manera”, afirmó.

También aseguró que acudió con el jefe de Gabinete para buscar una solución, pero únicamente recibió la confirmación de que ya no seguiría laborando.

“Me dijo que debería estar agradecida porque me dieron trabajo. Yo le respondí que ganaba cinco mil pesos trabajando de ocho de la mañana a seis y media de la tarde y que, además, de ese dinero pagaba la limpieza y los sanitarios porque estaba sola en el centro comunitario”, señaló.

Aguas Martínez sostuvo que durante el tiempo que permaneció al frente del CEDECOM logró incrementar la participación ciudadana en las actividades del lugar, alcanzando alrededor de 300 beneficiarios.

“Cuando llegué asistía menos gente. Rescatamos talleres de dibujo y pintura para 30 niños, formamos un grupo de terapia infantil con 23 menores y ya teníamos registrados 65 niños para el curso de verano. Los padres de familia estaban contentos porque veían resultados”, aseguró.

Finalmente, anunció que presentará una demanda laboral y llevará el caso ante otras instancias.

“No les voy a recibir ni un peso. Me voy a retirar y continuaré por la vía legal. Voy a acudir a otras autoridades e incluso al Senado para exponer este tema porque considero que es una injusticia y un caso de acoso laboral. A mí no me falta el pan, pero hay personas con hijos que también han sido despedidas y no tienen piedad”, concluyó.