Doble o Nada
Por: José Luis Ramírez
Gobernar no es lo mismo que controlar. Gobernar implica dirigir, construir consensos, delegar responsabilidades y servir al bien común con una visión de largo plazo. Controlar, en cambio, consiste en vigilar, someter y concentrar las decisiones mediante la fuerza o el miedo.
¿Quién gobierna y quién controla? La pregunta resulta pertinente para entender el comportamiento de quienes han sido electos por el voto ciudadano. Algunos gobiernan; otros solo controlan; y otros más ni gobiernan ni controlan: el azar, la ocurrencia y la improvisación son la brújula que guía sus decisiones.
El transporte público permite medir con claridad cuándo un gobierno planea y cuándo simplemente reacciona.
La movilidad no es un privilegio
El transporte público constituye uno de los ejes fundamentales del desarrollo social y económico de las ciudades. Por ello, garantizar un sistema de movilidad seguro, eficiente y accesible es una responsabilidad irrenunciable del Estado. El artículo 4º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos reconoce expresamente el derecho de toda persona a la movilidad en condiciones de seguridad vial, accesibilidad, eficiencia, sostenibilidad, calidad, inclusión e igualdad.
Sin embargo, en la práctica, la movilidad suele reducirse a un servicio de transporte o un negocio que requiere espacio, combustible y vehículos para operar, cuando en realidad es un derecho humano y un elemento estratégico para el desarrollo económico, la cohesión social y el acceso equitativo a oportunidades.
Ese derecho no se agota en la posibilidad de trasladarse de un lugar a otro. Exige condiciones reales y efectivas que permitan ejercerlo plenamente. En consecuencia, las autoridades tienen el deber constitucional de organizar, prestar, regular y supervisar el sistema de movilidad bajo estándares verificables de calidad, seguridad e inclusión. De su cumplimiento dependen, en gran medida, el acceso de las personas al trabajo, la educación, la salud, el espacio público y, a una vida digna.
La Ley General de Movilidad y Seguridad Vial desarrolla ese mandato constitucional al obligar a las autoridades a diseñar ciudades accesibles, construir infraestructura adecuada para peatones, ciclistas y personas con discapacidad, establecer una jerarquía de movilidad que priorice a las personas sobre los vehículos y garantizar sistemas de transporte público suficientes, eficientes, seguros, limpios y de calidad.
Ya sea que el servicio de transporte, en particular, sea operado directamente por el gobierno o mediante concesiones otorgadas a particulares —como ocurre en Celaya—, la autoridad no puede renunciar a esa responsabilidad. Su obligación permanece intacta: regular, supervisar y garantizar que el transporte público se preste en condiciones que protejan la dignidad, la seguridad y los derechos fundamentales de quienes lo utilizan.
El problema, por tanto, no consiste en determinar si existe una obligación legal, sino en establecer si ésta se ha cumplido, y en su momento, demandarlo por las vías legales que hoy son una garantía de solución en un Estado de derecho.
Cuando Celaya sí se movía
El transporte concesionado de pasajeros, del año 2000 al 2019, tuvo un crecimiento sostenido, y a partir de esa fecha entró en crisis: dos momentos fueron cruciales: uno, el golpe a la extracción y venta de huachicol, realizado en marzo del 2019, que desató una violencia atroz y sistemática; dos, la pandemia de Covid, originada en marzo del 2020 que desmovilizó a la población hasta su levantamiento oficial en mayo del 2023. Ello, estranguló la vida económica de Celaya, y desde luego, el transporte fue uno de los sectores más afectados.
El tiempo pasado fue mejor, pero con fecha de caducidad.
Tiempo atrás, el transporte concesionado y permisionado municipal tenía cierta estabilidad financiera fincada en una relación entre concesionarios y gobierno municipal, y claro, se asumían pactos políticos de tolerancia y de apoyo mutuo. No obstante, la inversión en autobuses tuvo dos etapas de crecimiento: entre el 2000 y 2009 se incorporaron a la flota 105 autobuses, luego del 2010 al 2019, se incorporaron 280 autobuses; del 2020 al 2022 solo se reportaron 7 unidades más.
Los primeros en ruta no serán los mejores.
Algunos datos de las concesiones oficiales entregadas, se remontan a enero del año 2006, siendo presidente municipal José Rivera Carranza. La empresa Autobuses Tamayo S.A. obtuvo tres concesiones de ruta para el servicio suburbano; la empresa Ómnibus Urbanos y Suburbanos de Celaya S.A., obtuvo 12 concesiones de ruta para el servicio suburbano y, 3 más para el servicio urbano; la empresa Servicio urbano de pasajeros de Celaya S.A., obtuvo 2 concesiones de ruta urbana. Todas ellas con una vigencia de 10 años, y vencidas el primero de enero del 2016.
La segunda entrega de concesiones del siglo XXI.
En enero del 2016 siendo presidente municipal Ramón Lemus, en pleno auge del transporte, se reportan para la zona urbana 20 concesiones entregadas por 15 años: 1 a la empresa Auto Diamante S.A.; 3 para Autotransportes Urbanos de Celaya S.A.; 1 a Microbuses la Puerta de Oro del Bajío; 2 a Saetas de Guanajuato; 1 a Servicios de Transporte Durán Aguacaliente S.A.; 2 a Urbanos y Suburbanos del Bajío S.A.; 10 a Verdes de Guanajuato S.C. de R.L. Además, en diciembre del 2017, se entregan 2 más a Saetas de Guanajuato S.A., y en enero del 2022,recibe 1 la Sociedad cooperativa de autotransporte colectivos especiales Enrique Velasco Ibarra (EVI) S.C.L. Para finales del 202 la flota operativa autorizada sumaba 309 autobuses.
En enero del 2016, para la zona suburbana (rural) se reportan 15 concesiones entregadas por 15 años: 1 para Autobuses de San Miguel Octopan S.A.; 3 para Autobuses Tamayo S.A.; 2 para Servicios de Transporte Duran Aguacaliente S.A.; 6 para Autotransportes urbanos de Celaya S.A., y 3 para Verdes de Guanajuato S.C. En diciembre del 2017, Saetas de Guanajuato recibe 1 más. La flota operativa autorizada en zona suburbana, a fines del 2022, sumaba 164 autobuses.
En total, entre enero del 2016 y enero del 2022 se entregaron de manera exclusiva 39 concesiones para la zona urbana y rural, con una flota autorizada de 473 autobuses. En ese contexto la empresa Urbanos Paz Gómez S.A. ya operaba con un permiso -no concesión- para la ruta 58 de la zona urbana, vencido desde el 22 de marzo del 2009 hasta la fecha.
Las 3 empresas mas grandes del transporte municipal.
En el periodo del 2000 al 2022 se destaca la inversión y crecimiento de 3 empresas a lo largo de su actividad laboral: Ómnibus Urbanos y Suburbanos de Celaya, comenzó sus operaciones en el 2000, iniciando con unsolo autobús, y creció a 73 unidades; Verdes de Guanajuato, reporta el inicio de sus operaciones en el 2005 con 1 autobús, y creció a 77 unidades; ATUCSA, reporta el inicio de sus operaciones en el 2008 con 2 autobuses, y creció a 110 unidades al 2022.
Para tener claridad con lo que ocurre actualmente en el transporte hay que considerar que son 13 las empresas que prestan el servicio de transporte urbano y suburbano a partir de concesiones y permisos municipales: once son sociedades anónimas, y dos son sociedades cooperativas (EVI y, Verdes de Guanajuato).
La edad dorada del transporte.
En el 2019 se presentó el “Plan Maestro y Estudio de movilidad para el aprovechamiento del derecho de vía del FFCC de la línea A y NB en el municipio de Celaya”, en su diagnóstico reportaba que en ese momento el sistema de transporte municipal se estructuraba en dos partes: en la zona urbana se tenían ya 27 rutas, con una flota de 347 autobuses, y movilizaban 184 mil usuarios por día, teniendo un desempeño por unidad de 530 pasajeros. En la zona rural se contaba con 28 rutas suburbanas, una flota de 147 vehículos, y movilizaban 63 mil usuarios por día, teniendo un desempeño por unidad de 428 pasajeros.
Tres años después: la caída del transporte concesionado.
En el reporte de la Revista o revisión físico-mecánica realizada a fines del año 2022, citado en el “Estudio de estructuración Técnica, legal y financiera del sistema integrado de transporte de Celaya”, la situación había cambiado radicalmente.
En la zona urbana, las rutas de transporte eran 25, operando con una flota de 229 unidades, y movilizando 120 mil pasajeros por día hábil.
En la zona suburbana las rutas eran 16, con una flota de 64 vehículos, movilizando 25,511 pasajeros en día hábil. La demanda en sábado disminuía un 24%, y en domingo un 46%.
La comparación entre el 2019 y el 2022 es tremenda. En ese periodo en la zona urbana dos rutas ya no se trabajaron; 118 vehículos dejaron de prestar servicio y 64 mil usuarios disminuyeron. Y en la zona rural, 12 rutas suburbanas ya no se trabajaron; 83 vehículos dejaron de prestar servicio, y 34,489 usuariosdisminuyeron.
La ciudad se detuvo y dejó saldos impagables.
A finales del año 2022, en el municipio 18 rutas quedaron fuera; 201 autobuses dejaron de prestar servicio; disminuyeron 101,489 usuarios; más de 200 hogares se quedaron sin el sustento familiar; 13 empresas sobrevivieron entre el amago criminal, la amenaza de muerte por el Covid y la posible bancarrota financiera. Igualmente, millones de pesos dejaron de circular mensualmente impactando la economía local. De esa caída, el sistema de transporte concesionado entró en una crisis y, modificó la forma de movilización de los celayenses. El gobierno municipal, simplemente pateó la pelota y, dejó que el sistema de transporte siguiera cayendo.
REVOLCADERO. Lo invito a seguir leyendo las siguientes partes de mi artículo, LA CIUDAD QUE DEJO DE MOVERSE, que se publicarán cada tercer día de esta semana, con la intención de analizar como la caída del transporte público no es un problema entreusuarios y transportistas, sino que se extiende y deja una afectación real en todo el tejido laboral, económico, social y político de Celaya.
Entre la desorganización, la falta de planeación, el desconocimiento de la ciudad y sus problemas,parafraseo al inefable Pedro Calderón de la Barca: el alcalde “sueña que es rey, y vive con este engaño mandando, disponiendo y gobernando, y este aplauso, que recibe prestado, en el viento escribe, y en cenizas le convierte la muerte”. Polvo somos…
