Opinión

Remesas y Bienestar: Los verdaderos salvavidas de Celaya ante el espejismo transnacional …

Por: Íñigo Javier Rodríguez Talancón.

Durante más de tres décadas, las administraciones del Partido Acción Nacional (PAN) en los gobiernos de Celaya y Guanajuato apostaron de forma obsesiva a un único modelo de desarrollo.

Bajo la premisa de la modernización, volcaron esfuerzos, recursos y facilidades regulatorias hacia la atracción de grandes corporativos internacionales, abandonando la diversificación económica local.

Al priorizar el crecimiento de los parques industriales, los gobiernos panistas desatendieron de manera casi absoluta las vocaciones históricas de Celaya y su región: el comercio vibrante, los servicios y un sector agrícola que alguna vez fue el orgullo del Bajío.

Esta política unidireccional dio origen a un espejismo estadístico. Al revisar las cifras del Producto Interno Bruto (PIB) de Celaya (como se lo puede conocer con base en los datos del PIB estatal), los reflectores oficiales se posan con orgullo sobre su potente sector manufacturero y automotriz. Sin embargo, detrás de esos fastuosos números de exportación se esconde una dura realidad estructural: gran parte de esa riqueza es meramente artificial y ajena porqueno se ve reflejada en los bolsillos de la población local.

Las grandes plantas armadoras operan bajo esquemas globales donde las líneas de proveeduría provienen mayoritariamente del extranjero —particularmente de China. Al amparo de incentivos fiscales federales y locales, su aportación tributaria neta al comercio exterior es mínima y las ganancias se repatrían puntualmente a las matrices corporativas. Aunque generan algunos puestos laborales formales, los salarios en estas plantas están drásticamente rezagados respecto a los parámetros de las naciones receptoras de sus productos, como Estados Unidos. Al final, el beneficio real que se queda en la economía doméstica de Celaya es sumamente acotado, si no es que nulo.

¿Qué es, entonces, lo que verdaderamente sostiene el día a día de las familias celayenses ante el abandono institucional de sus sectores tradicionales? La respuesta no está en las naves industriales, sino en una tríada financiera que oxigena de forma directa el consumo local: las remesas familiares, el presupuesto público municipal y los programas sociales del Bienestar. Estos tres elementos constituyen los pilares auténticos del bienestar social en la región.

El primer pilar, y sin duda el más robusto, proviene del esfuerzo de los aproximadamente 81,000 celayenses que se vieron obligados a migrar a Estados Unidos ante la falta de oportunidades bien remuneradas en su tierra. Las remesas inyectan a Celaya una cifra histórica: cerca de 5,000 millones de pesos anuales (unos 250 millones de dólares)(1). Este dinero privado llega sin intermediarios corporativos a las manos de los hogares, destinándose buena parte de ellas a necesidades básicas; a la compra de alimentos, pago de servicios y salud, y teniendo parte en la dinamización de los pequeños comercios de los barrios y las comunidades rurales que el modelo industrial dejó de lado.

El segundo pilar es el gasto público del Municipio. Con un presupuesto de egresos programado y modificado recientemente a 3,022 millones de pesos (2), la administración local distribuye recursos en sueldos, obra pública, servicios urbanos y proveeduría interna. Cada peso ejercido por el ayuntamiento se convierte en contratos para constructores locales y empleo para trabajadores de la región, movilizando la infraestructura y la economía de proximidad.

Casi a la par del presupuesto municipal se encuentra el tercer pilar: la derrama económica de los programas de la Secretaría del Bienestar. A través de pensiones universales para adultos mayores, becas educativas y apoyos a personas con discapacidad, el Gobierno Federal dispersa de forma directa 3,000 millones de pesos en Celaya de manera anual. Esta masa monetaria, equivalente al 99.26% de todo el presupuesto del municipio (3), va directo al bolsillo de los sectores más vulnerables, transformándose de inmediato en consumo corriente en tianguis, mercados y misceláneas de la ciudad.

Sumados, estos tres flujos financieros inyectan más de 11,000 millones de pesos anuales que circulan con liquidez inmediata en el tejido social. Mientras la gran industria automotriz genera cifras macroeconómicas que lucen bien en los reportes gubernamentales, son las remesas, el presupuesto local y la política social federal los que verdaderamente sostienen el gasto cotidiano.

Reconocer esta realidad es indispensable para dejar atrás el rezago provocado por décadas de un modelo que privilegió la estadística por encima del fortalecimiento de los comercios y el campo que le dan identidad y sustento real a los celayenses.

(1): Los reportes de los ingresos por remesas del extranjero provienen del Banco de México (Banxico) y del balance económico publicado por la organización Fuerza Migrante. El propio Banco Central posiciona al estado de Guanajuato como el líder nacional en captación de remesas familiares, al cierre del año pasado.

(2): Como aparece en la segunda modificación presupuestal aprobada de manera oficial por el Ayuntamiento de Celaya y la Comisión de Hacienda. Este ajuste elevó la cifra programada inicial para dar viabilidad a diversos proyectos de infraestructura y servicios del cierre de ejercicio.

(3): Así consta en informes oficiales de la Delegación Regional de la Secretaría de Bienestar en Guanajuato. El desglose regional específica que, de la bolsa de 5,400 millones asignada a la región Laja-Bajío, Celaya concentra de forma directa 3,000 millones distribuidos en sus derechohabientes.