Apaseo El Alto, Gto.- La décima Feria de la Granada y la Pitahaya es homenaje a hombres y mujeres de esta tierra que son orgullo de lo que produce el municipio dijo la alcaldesa Monserrat Mendoza Cano.
En la inauguración de la Décima Feria, que se realizó en el Jardín Cuauhtémoc, precisamente en donde participan unos 150 expositores de Granada y Pitahaya y de varios ramos, la alcaldesa exaltó sus trabajos.
En el evento se entregaron premios a los productores que lograron el crecimiento de las granadas y pitahayas más grandes de sus cosechas.
Acompañada por miembros del Ayuntamiento, funcionarios municipales y representantes del Gobierno del Estado, dijo que la feria es un referente estatal de la Granada que ahora se suma la Pitahaya.
En su mensaje, Monserrat Mendoza dijo que los diez años “son de historia y trabajo de familias enteras, pues con sus propias manos” hacen posible que los Apaseotenses sean orgullosos de lo que producen en el municipio.
“Hoy celebramos la Granada y la Pitahaya, pero sobretodo, celebramos a los que producen, a los que se levantan temprano, que conocen cada árbol, cada planta, cada partida”.
“Los que saben esperar los tiempos de la tierra y que aun contra las dificultades del clima, del mercado y del propio campo, siguen trabajando porque detrás de cada granada y cada pitahaya hay meses de esfuerzo”.
“Hay manos que prepararon la tierra, hay familias que cuidaron las plantas con también días de incertidumbre y muchos de esperanza y seguir la cosecha”.
Por eso, señaló, la Feria tiene significado mucho más grande que una celebración, porque es un reconocimiento al campo de Apaseo el Alto y su gente.
Apaseo tiene mucho que presumir, tiene historia, tradición y comida extraordinaria.
“Tenemos mujeres y hombres muy trabajadores que todos los días se levantan temprano y demuestran que esta tierra produce productos de alta calidad”, y todo eso se va a cuidar.
Luego dijo que “no están solos, pues se buscarán alternativas para fortalecer al campo y generar mejores oportunidades para comercializar los productos y lograr que los cultivos lleguen cada día más lejos”.
Y recordó que “cuando compramos una granada o una pitahaya, se apoya a una familia y se conserva una actividad productiva, y se logra que las nuevas generaciones vean en el campo como lugar con futuro.

