Opinión

¿HABRAN OTROS 450 AÑOS? Doble o Nada

José Luis Ramírez

 

Hace 450 años, “treinta hombres casados”, eligieron cuatro regidores, dos Alcaldes ordinarios, “de los más viejos y honrados” que entre ellos hubo, y Celaya tuvo su primer Ayuntamiento. Así comenzó la historia de la Villa de Nuestra Señora de la Concepción de Zalaya, nuestra actual ciudad.

Hoy entre 370 mil electores, se elegirán como cada tres años, doce regidores, dos síndicos, un solo Alcalde para integrar el Ayuntamiento, y el dilema no ha sido lo viejo, sino la honradez de sus alcaldes. Lo que dio origen a esta ciudad, en términos materiales fue “señalar a cada vecino dos caballerías de tierra y una suerte para huerta y otra para viña y un solar para hacer su casa”. Ahora ya no hay tierra que repartirse, sino lo que se construye sobre la tierra, y eso es el negocio que se reparten unos pocos.

De la vieja historia de Celaya, habría que destacar los valores éticos, y morales de sus fundadores, es decir, la piedra con la que se construyó su nuevo mundo, nada que ver con la inmoralidad de ahora. De hecho, la renovación del Ayuntamiento, se ha convertido en la continuidad de negocios al amparo del poder municipal, y de un partido político.

Celaya, puede presumir las obras de siglos pasados como el templo del Carmen, San Francisco, San Agustín, su exconvento, y las construcciones habitacionales del siglo XIX, pero de la “modernidad”, solo tenemos planchas de concreto y luminarias para multitud de casas que ahogan en su estrechez a sus habitantes.

La “era moderna de Celaya” inició hace 60 años, 20 gobiernos municipales han pasado como vientos de mayo durante ese tiempo, lo más destacable comienza con el Boulevard del Bajío, ahora conocido como Adolfo López Mateos, iniciado en el gobierno del Ingeniero Antonio Chaurand Yépez (1961-1963), y como parte del proyecto del Gobernador Juan José Torres Landa.

Después del Boulevard, las obras destacables en Celaya son los puentes para salvar las vías del tren, no a los celayenses; y los otros puentes para salvar a los políticos de la orfandad económica. A 450 años de distancia, Celaya es el cruce más importante de caminos que conducen a los 4 puntos cardinales del país, pero ninguno tiene como destino el bienestar de todos los celayenses.

En este año se cumplen 450 años de la fundación de Celaya, hay un pasado y un presente que se unen con un hecho que permanece inmutable, la elección de sus gobernantes municipales, como principio y fin de la convivencia entre los ciudadanos. De cierto, poco ha cambiado en la forma y en el número de elegidos, aunque ahora hablemos de cientos de miles de electores.

En el proceso de renovación del Ayuntamiento, tenemos por un lado a quienes participan como candidatos haciendo campaña durante 60 días, y por otro lado, a quienes fueron elegidos, pero que ya preparan sus maletas o reelección a pesar de sus desastrosos resultados.

Hoy, la elección viene a ser un descanso al Ayuntamiento en funciones, son casi 12 meses muertos, la mirada ciudadana se distrae, y se enfoca en los candidatos, en su campaña electoral, y en el triunfo de alguno de ellos. La expectativa se centra en las “promesas de campaña”, no en los resultados y acciones del ayuntamiento actual.

Es absurdo que en el centro del debate, se cuestione lo que posiblemente harán los candidatos, y se deje de lado lo que están haciendo los gobernantes. Se pide seguridad a futuro, y la inseguridad presente se omite; se pide honradez a futuro, y la deshonestidad presente se deja pasar como agua corriente; se pide eficacia futura, y la ineficacia presente ya no se critica. En esta zona cero, el presente no importa, pero el futuro se aplaude con matraca y se grita demencialmente.

En época electoral tal parece que lo único importante es ser testigo de promesas futuras, y de omisiones presentes. El gobierno en turno, nada de muertito durante la jornada electoral, cero presiones, cero exigencias, y solo se preocupa del inventario de mentiras piadosas que quedarán en el archivo, y de la nómina que heredará al siguiente “gobernante”. Son doce meses, un tercio del tiempo de gobierno y administración, en donde el proceso electoral encubre el desempeño del Ayuntamiento, o bien se utilizan sus recursos humanos y conocimiento en la campaña electoral del partido gobernante.

No sabría decir si 450 años son muchos o pocos para calificar si la antigua Villa de Nuestra Señora de la Concepción de Zalaya, es la ciudad del siglo XXI que merecemos. Lo que sí es cierto, es que en el mundo han surgido ciudades impecables en menos de una centuria, o se han renovado otras para orgullo de sus habitantes.

El nuevo mundo no lo trajeron hace 450 años los colonizadores, lo descubrieron entre la casualidad y el asombro, y lo construyeron a su manera. Celaya surgió de las manos y el esfuerzo de 30 familias, a siglos de distancia, seguimos eligiendo como antes al Alcalde y a sus regidores, pero ahora para una ciudad que exige a gritos una transformación moral de sus integrantes, y una refundación para recobrar su dignidad aunque ya no sea a la sombra de mezquites, ni del rumor del agua transparente de su rio Laja. ¿Habrá algo que celebrar en los siguientes 450 años?

Revolcadero.

Salga a votar este 6 de junio, no se olvide de consultar los antecedentes venales de algunos candidatos. Refundemos Celaya.