CELAYA, GTO; La digitalización del archivo municipal continúa y es un trabajo de largo plazo, aunque no se tiene un avance determinado la labor de descarte y selección de documentos, periódicos y publicaciones que han llegado al resguardo, requiere de un análisis meticuloso.
Tanto el cronista de Celaya, Fernando Amate, como el historiador Guillermo González Mancera están realizando la titánica labor de preservar los documentos importantes del municipio de Celaya en forma digital.
“No podemos hablar de un avance determinado ya que son cantidades increíbles de documentos, podría arriesgarme al indicar que ya tenemos un 15 % adelantado, aquí hay que destacar que le damos prevalencia a lo histórico no a más, ya que nuestro archivo es uno de los que llamamos de concentración, ya que ahí van a parar escritos de carácter administrativo, como se presidencia que por ley se tienen que archivar”, respondió Fernando Amate.
La revisión no deja de sorprender, por ejemplo se archivan las actas de ayuntamiento, donde los temas pueden ser de anécdota, como aquella que relata cuando al presidente municipal Ricardo Suárez, alguien le echó agua en la cara, o bien los temas de la cotidianidad administrativa sobre adquisiciones y contabilidad.
Para realizar el proceso de descarte se siguen procedimientos rigurosos, entre el trabajo diario que hacen los encargados del archivo municipal se encuentran la revisión de periódicos como los del extinto El Nacional.
“Pues tenemos cientos de ejemplares de El Nacional, y tenemos que buscar donde venga una referencia importante de Celaya, entonces cuando ya se descarta que no hay relevancia, se firma un acta como testigo para descartar y bueno es papel para el kilo” agregó el cronista.
Las instalaciones actuales del archivo se encuentran en las instalaciones del museo de la Nave, aunque en un futuro refiere Fernando Amate lo ideal sería que la oficina del cronista, el archivo municipal y la dirección de bibliotecas estuvieran juntas.
Por lo pronto, también las oficinas del cronista se reubicarán ya que la creación del Instituto de Arte y Cultura requiere más espacios para los alumnos.
