Laja-Bajío

Albino García “El Manco”, terror del Bajío

Sergio Hernández N.

En las andanzas de Albino García “El Manco”, perseguido por los ejércitos virreinales y atrapado por Agustín de Iturbide en su época militar no sin muchos esfuerzos, pues era un guerrillero temido en la zona del Bajío entre 1810 y 1812; fue notable líder insurgente de esta región y en sus andanzas, también pasó por los caminos que cruzan lo que ahora es Villagrán.

Albino García nació en la comunidad de Cerro Blanco, en Salamanca en 1774; en sus años de juventud trabajó como caporal de algunas haciendas en Valle de Santiago, en donde se convirtió en un jinete experto, aunque tuvo un accidente grave, pues al caer de un caballo, la lesión le inutilizo el brazo, y se ganó el mote de “El Manco”, sin embargo, continuó muy diestro con la reata.

Se unió a los insurgentes de Hidalgo en su paso por Salamanca el 23 de septiembre cuando sus tropas llegaron ala población.

Una de sus tácticas que aplicaba, era con un lazo o reata, y consistía en que dos jinetes bien montados, tomaban una reata larga, corrían por los flancos al galope los caballos, y la cuerda barría con la formación enemiga, la desbarataba y la caballería insurgente les caía encima. Esta técnica después fue copiada por todos los insurgentes.

Sus tácticas de combate no eran de enfrentamientos formales, atacaba rápido, pegaba y desaparecía a caballo y por ello, los realistas no lo podían atrapar. Atacó Guanajuato el 26 de noviembre de 1811 y llegó hasta el jardín unión.

Atacó dos veces Irapuato, pero también Celaya, Salamanca, andaba por todo el Bajío y hasta Jalisco. También atacó un convoy de plata que conducía el brigadier García Conde, de Guanajuato a Querétaro por la madrugada del 12 de abril de 1812 en Salamanca.

Este hecho hizo que el virreinato aplicara todas sus fuerzas para acabar con él a como diera lugar.

El brigadier Diego García Conde recibió la orden de pacificar el Bajío, y dio la orden a su subordinado, el entonces capitán Agustín de Iturbide para acabar con “El Manco” García.

Al no lograr su captura con ataques frontales, Iturbide usó el engaño y la traición, pues sobornó a Rubio, secretario de Albino para que les avisara por dónde iba a pasar la noche. Al saber, los realistas fingieron que irían hacia la comunidad de Amoles, hoy Cortazar, pero en el camino se reagruparon y continuaron rumbo a Valle de Santiago.

Por la madrugada del 4 al 5 de junio de 1812, Iturbide entró al pueblo y sorprendió a la guerrilla mientras dormía. En ese momento Albino estaba enfermo, con gota, no podía caminar e incluso sus seguidores lo transportaban hasta en camilla.

Lo sacaron de su escondite y lo atraparon junto con su hermano Francisco. A muchos de sus hombres los fusilaron en el mismo lugar. Iturbide lo llevó encadenado hasta Celaya y presentarlo ante su superior García Conde.

Lo fusilaron en la plazuela de La Cruz, frente a lo que es ahora el mercado Morelos, el 8 de julio de 1812 en Celaya. Tenía 38 años.

Pero para escarmiento, los realistas le cortaron la cabeza y la pusieron clavada sobre la calle de San Juan de Dios. Descuartizaron su cuerpo y una mano, la que no tenía atrofiada, la enviaron a Guanajuato, al cerro de San Miguel. La otra, la dañada, la mandaron a Salamanca y exhibida por mucho tiempo en un poste.

En Celaya se comentó que el arquitecto Francisco Eduardo Tresguerras, ordenó el retiro de lo que quedaba del cuerpopara darle sepultura.