Opinión

LA CIUDAD PERDIDA, DOBLE O NADA

José Luis Ramírez

La ciudad, ya lo he señalado otras veces, ha crecido tratando de enderezar su tronco añoso. Y esta frase me trae a la memoria, otra que han usado nuestros ancestros para mostrar algo de sabiduría. “árbol que crece torcido, jamás se endereza”.

Yo creo que las ciudades se sueñan y se construyen, y que a diferencia de los árboles, los seres humanos que las habitan tienen la capacidad de modificarlas para bien o para mal. Nuestra tierra llana, sí que nos ha sufrido, le hemos arrancado de manera necia y grosera sus bondades como el agua; hemos enturbiado y contaminado su rio, y sus arroyos; hemos destruido su flora y su fauna; hemos contaminado su aire y su suelo.

Si bien es cierto que tenemos un Ayuntamiento municipal para impedir que lo anterior suceda, eso ha sido testimonial en las crónicas de la supervivencia de nuestra ciudad. Hoy nuestro municipio, está en crisis, el asunto de la seguridad es similar a algunos casos que menciono.

He señalado que la planeación del desarrollo municipal está a cargo de un organismo de la administración municipal, llamado IMIPE, que a su vez tiene un Consejo de Planeación llamado COPLADEM.  Según su Reglamento, “el COPLADEM tiene como objeto fortalecer la administración municipal y promover, actualizar e instrumentar como instancia propositiva y consultiva, el plan de desarrollo municipal, mediante un proceso de participación democrática organizada, en la que los gobiernos federal y estatal actúen de manera solidaria y subsidiaria”.

De manera específica su Reglamento dice que “se conformará con la representación democrática, plural y proporcional de la sociedad de manera organizada”. Esta es la parte medular del asunto en que se sustenta la participación ciudadana, para “la aportación de elementos o en su caso la elaboración del Plan de desarrollo municipal; la participación y evaluación de la ciudadanía en los proyectos de bienestar social, y en el mejoramiento de los servicios básicos municipales”.

Como usted sabe la participación ciudadana, y habló de la celayense, ha sido agotada y debilitada por los gobiernos municipales, porque solo la han usado como un instrumento de legitimización de una planeación ajena al interés social. El COPLADEM, por tradición ha sido el organismo donde se planea la obra que le interesa al grupo o partido político en el poder. Por eso, el desarrollo ha sido desigual en nuestro municipio, afectando sobre todo a la periferia urbana y a las comunidades rurales.

El año pasado surgió una organización denominada Alianza Ciudadana, con la intención de influir en la toma de decisiones que afectaran la vida social, política y económica del municipio. Eso sin lugar a dudas era una tarea casi imposible, porque las decisiones, si bien son sesgadas, también están definidas dentro de un mecanismo de carácter legal y formal que las legitima, las bloquea o las elimina. Conocer ese proceso o reloj municipal, fue el principal reto.

Desde su plan de trabajo, se decidió participar activamente en los diferentes espacios municipales como el COPLADEM, las comisiones del Ayuntamientos –que ahora por cierto, son abiertas al publico- y en las sesiones del mismo Ayuntamiento, y desarrollar propuestas para la planeación del desarrollo municipal. Entendamos que la planeación no solo implica, la generación de ideas, propuestas o proyectos de obras sino también la planeación del ingreso y el gasto del presupuesto. Para que eso tenga un carácter popular, se hace urgente, activar a la sociedad para que participe y exija a sus representantes una ciudad con bienestar, con seguridad, trabajo, educación y salud.

En el curso de las últimas semanas, Alianza Ciudadana a través de dos de sus integrantes, presentó a COPLADEM, la propuesta de cinco obras que pueden tener un impacto positivo en el municipio.

La primera, fue la creación de un Sistema de bebederos de agua para consumo humano en los 21 espacios públicos y áreas deportivas que administra el SIDEC, con la intención de garantizar el derecho humano al agua potable, de manera pública y gratuita. De este modo se prioriza la salud humana, y se reduce el impacto ambiental que significa el uso de cientos de miles de botellas plásticas que se utilizan y desechan en estos espacios de recreación, deporte y esparcimiento.

La segunda, consiste en desarrollar un prototipo de Parque público o nicho ecológico, en pequeñas áreas verdes –se cuenta con el proyecto arquitectónico-, que permitan sanear el ambiente, generar espacios para el deporte, la recreación, el esparcimiento en espacios abandonados, que hoy son lugares propicios para el vandalismo, la violencia y la delincuencia. Se propone la Colonia Bosques del Sol como pionera de esta propuesta.

La tercera, es dotar de agua potable a la Comunidad Rural de Capulines, mediante el desarrollo de una infraestructura que permita el aprovechamiento de agua de manantial. Actualmente, los habitantes no cuentan con red de agua potable, alcantarillado y drenaje, a pesar de ser uno de los centros poblacionales antiguos de la zona norte del municipio. La utilización de agua de manantial, es una alternativa viable y económica y sustentable.

La cuarta, es la propuesta para la construcción y desarrollo de las plantas potabilizadoras de agua potable para las comunidades de San Miguel Octopan, San Juan de la Vega, Tenería del Santuario, y la rehabilitación de la planta potabilizadora de la comunidad de Galvanes. Actualmente, estas comunidades carecen de agua apta para consumo humano, ya que está contaminada principalmente por la presencia de arsénico y flúor. Estos dos elementos son causa de cáncer, enfermedades renales, y discapacidad física y mental. La inversión tiene un profundo sentido social, ya que se gastaría mucho menos en atención médica y construcción de hospitales, si se  invierte en la causa que origina afectaciones primarias y terminales en la vida humana.

Quinta, se propone el Rescate del rio Laja, el saneamiento y remediación. Actualmente, la extensión del río que se ubica en Celaya, tiene graves problemas de contaminación, abandono de su cauce, deterioro de sus bordos, y se ha perdido el entorno natural, propiciando la desaparición de todo tipo de flora y fauna. Desde el siglo pasado se han documentado las reiteradas inundaciones que sufrido Celaya; la construcción de la Presa Allende en los años setenta, disminuyó la amenaza de una gran tragedia, pero a pesar de ello, Celaya se sigue inundando. La intervención correcta en los 37 kilómetros del río Laja, podrían eliminar la incertidumbre y la posibilidad de inundaciones, además de que se recuperaría 37 kilómetros de áreas verdes y corriente de agua útil para la vida acuática y para el cultivo. Esto impactaría en el medio ambiente y la salud de los celayenses.

Estas propuestas deberán ser analizadas, y aprobada su factibilidad técnica y económica, para ser incluidas en el Programa general de obra del 2020, el gasto este año en obra pública fue de cerca de 600 millones de pesos, pero el presupuesto global fue de 1mil 800 millones de pesos, es decir que 1mil 300 millones de pesos se destinaron al gasto administrativo y a pago de deuda e intereses. Si observamos con frialdad, el uso de esa reducida parte, no se observa de manera racional, eficaz y socialmente útil su gasto. El puente de Irrigación consumirá de ese pequeño presupuesto, mas de 200 millones de pesos, mientras que el resto del municipio se debate en el abandono y el deterioro cada vez mayor de los servicios públicos. Obras que resuelvan necesidades reales y generen oportunidades de desarrollo para todo el municipio son las que se necesitan. Apoyar propuestas ciudadanas con sentido social, es una manera de recuperar la ciudad que hemos perdido.

Revolcadero.

Seguimos encontrando corazones y almas tan negras como el Domingo negro. El Obispo Benjamín Castillo Plascencia, abrió la ruta para la reconciliación, trabajemos en ello.