CELAYA, GTO; Con la herida abierta, entre el bullicio de la ciudad y la ausencia de las autoridades municipales, familiares y víctimas de las explosiones del “Domingo Negro” conmemoraron 20 años de la considerada como la máxima tragedia por la que ha pasado Celaya.
Sobre la calle Antonio Plaza y entre los comercios que trabajaron con normalidad, al menos una veintena de personas se reunieron alrededor de una mesa, con fotos de sus familiares muertos en aquel septiembre de 1999, flores, veladoras y un crucifijo, para rezar un rosario en memoria de quienes por alguna razón se encontraban en la zona cuando la pólvora estalló.
Las lágrimas y los recuerdos se hicieron presentes, sobre todo, en aquellos que han envejecido y que año con año han honrado la memoria de sus familiares fallecidos, la nostalgia les invadió al pedir que cuando sea su momento de partir, la ciudadanía no olvide honrar a los caídos, tal es el caso de la señora Juana García Vázquez, quien fuera madre del oficial de Policía, Pedro Ávila García que perdió la vida en el suceso, protegiendo a los celayenses.
“Nosotros todavía estamos muy dolidos, vivimos pero llega este día y se revuelven los recuerdos pero aquí estamos; mandamos invitación a varios lados a presidencia, a Bomberos, Cruz Roja, Policía, vialidad siempre está aquí con nosotros, pero de los demás”.
La Señora Juana dijo, que esperaban a la alcaldesa Elvira Paniagua Rodríguez, para solicitarle la colocación de una placa en la que se recuerde a aquellos que perdieron la vida en el lugar; pero la alcaldesa no llegó.
“Que nos haga favor de ponernos una placa aquí donde cayeron tantos héroes, porque muchos dieron su vida por salvar a otros entonces no es justo que queden en el olvido”.
De manera simultánea, se realizó una celebración eucarística en la Catedral, Oficialía por el obispo de la diócesis de Celaya, Benjamín Castillo Plascencia, en donde se oró por el eterno descanso de las decenas de víctimas mortales de las explosiones.
