Celaya, Gto; Tras la explosión de una camioneta cargada con cohetes durante un cortejo fúnebre, que dejó 10 personas heridas este lunes en Celaya, el presidente municipal Juan Miguel Ramírez Sánchez reconoció la gravedad del uso de pirotecnia pese a su prohibición y advirtió que el problema va más allá de las sanciones que se puedan imponer.
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El primer edil explicó que incluso después del accidente se registraron detonaciones de cohetes en zonas como el Barrio de Tierras Negras, donde acudió por la noche acompañado de autoridades municipales y observó que dentro de una parroquia se alentaba su uso. Ahí, dijo, se enfrentó a una justificación reiterada por parte de líderes religiosos y vecinos, quienes defendieron la pirotecnia como parte de una tradición profundamente arraigada.
Ramírez Sánchez subrayó que, aunque en un primer momento pensó en endurecer castigos, concluyó que el fondo del problema es cultural.
“No es un problema de castigos, es un problema de conciencia, es un problema de cultura, es un problema de tradiciones”, expresó al referirse a la normalización del uso de cohetes incluso en presencia de niñas, niños y adultos mayores.
Recordó que ya son dos incidentes similares en menos de un mes, lo que evidencia el riesgo que implica mantener estas prácticas en actos públicos y religiosos. En el caso del lunes, insistió, la situación pudo haber sido mucho más grave: “pudo haber habido por lo menos diez muertos”, dijo al dimensionar el peligro real de la pirotecnia en espacios concurridos.
El alcalde también señaló una dificultad adicional, Celaya mantiene la prohibición, pero municipios vecinos como Villagrán, Cortazar o Tarimoro permiten la venta, lo que facilita que las personas se trasladen y regresen con cohetes. A su juicio, esto limita la efectividad de incrementar sanciones, pues el mercado sigue existiendo fuera del municipio.
Como parte de la respuesta institucional, anunció que el municipio incorporará más de 120 nuevos elementos de Infopol durante el año, quienes recibirán capacitación para vigilar y prevenir este tipo de prácticas, además de que se impulsará una campaña de concientización en barrios, colonias e iglesias. También se buscará trabajar directamente con los sacerdotes para que ayuden a frenar el uso de pirotecnia en celebraciones religiosas.
Finalmente, Ramírez Sánchez hizo un llamado a la ciudadanía a preservar las tradiciones sin poner en riesgo vidas, proponiendo que se busquen otras formas de celebración. Aunque la prohibición seguirá vigente por ahora, aclaró que cualquier cambio dependerá del Ayuntamiento, al ser el órgano que tiene la última palabra.
