Opinión

NOCHES BAJO FUEGO. PALABRAS LIBRES

Por: Ara Morales

Hace más de dos mil años, los chinos fabricaron el primer explosivo: la pólvora, que es una sustancia reactiva que contiene salitre (también conocido como nitrato de potasio), carbón y azufre, que la usaron como propulsor de proyectiles en las armas de fuego, o bien en la pirotecnia con fines ceremoniales y religiosos. La dinastía Ming usó la pólvora con propósitos militares en forma de cohetes y bombas explosivas lanzadas con catapultas. La pólvora es considerada por los chinos como uno de sus cuatro inventos que incluyen el papel, la imprenta y la brújula.

Los árabes y los bizantinos introdujeron la pólvora a Europa alrededor del año 1200. En México fue introducida por los españoles durante la conquista, ellos ocultaban su fabricación para que los integrantes de los pueblos originaros no tuvieran acceso a las armas de fuego y pudieran generar una rebelión.

En nuestro país, en 1779 se comenzó a construir la Real Fábrica de Pólvora de Santa Fe, a cargo del ingeniero Miguel Constanzo, su construcción duró más de 10 años, y pronto se pudo elaborar el material explosivo dadas las difíciles situaciones políticas de la Nueva España. En dicha fábrica se elaboraban tres tipos de pólvora: para uso en las minas: la utilizada en las festividades religiosas, y la más importante, la pólvora del Rey o de Guerra para fines bélicos. Durante el gobierno del Virrey de Bucareli, en las cárceles y la armada se exigía que la pólvora fuera de la mejor calidad para que no la rechazaran, así mismo se pidió establecer una vigilancia rigurosa para no sufrir robos o contrabando de material.

La fábrica de Santa Fe, estaba alejada de la Ciudad de México para evitar alguna tragedia, ésta fábrica proporcionaba la mejor pólvora para los mineros, para los coheteros que la usaban en las fiestas religiosas, y surtían al ejército y a la armada en La Habana, y Veracruz.

Durante la Guerra de la Independencia, tanto los realistas como los insurgentes se surtían en la Fábrica de Santa Fe, aunque a los Independentistas les fue negada la pólvora cuando José María Morelos estuvo al frente de la rebelión, sin embargo, los rebeldes se las arreglaban para robar la pólvora real. En 1811 la Fábrica de Santa Fe, estaba sometida a una gran presión ya que enviaba pólvora real a diferentes puntos estratégicos, bajo esas condiciones sobrevino un incendio, acabando casi totalmente con la Fábrica. La Fábrica se volvió a restaurar en 1825, pero ahora para elaborar pólvora para la naciente nación mexicana.

Debido a la cercanía con los volcanes de dónde pueden obtener el salitre, azufre y carbón en el Estado de México, varios municipios de esa entidad comenzaron a fabricar pólvora artesanal para la pirotecnia. El primer lugar que comenzó a producir pólvora fue Tultepec, ya que contaba con depósitos naturales de salitre. De acuerdo con el Instituto Mexiquense de la Pirotecnia, al menos 60 municipios cuentan con fabricantes de pirotecnia, entre ellos destacan: Tultepec auto declarada la capital de los fuegos pirotécnicos, con al menos 200 años de antigüedad, y con el 65 por ciento de su población relacionada, directa o indirectamente con la fabricación de fuegos artificiales. Siguen Amecameca, Ozumba, Axapusco, Texcoco, Almoloya de Juárez y Zumpango.

A nivel nacional el negocio de la pirotecnia reporta casi 10 millones de dólares mensualmente, este lucrativo negocio no está exento de tragedias, donde Tultepec y Celaya han sido nota nacional e internacional.

En 1998, se había reportado que en comercios de la zona del mercado de abastos de Celaya se estaba almacenando pólvora en grandes cantidades, y que si no se tomaban medidas podría ocurrir una tragedia y ocurrió… el domingo 26 de septiembre de 1999 en la Abarrotera Celaya, de acuerdo con datos del perito de la PGR, explotaron 7.4 toneladas de pólvora, matando a más de 70 personas e hiriendo a más de 350. La corrupción de los funcionarios públicos, así como la omisión de los protocolos y reglamentos, permitió que personas inocentes murieran o sufrieran mutilaciones graves, y algunos hasta el día de hoy vivan con secuelas e impedimentos físicos, además olvidados y marginados por las autoridades panistas pasadas y actuales.

A partir del año 2000 la pirotecnia está prohibida en nuestra ciudad, pero las autoridades voltean hacia otro lado, porque cada año se incrementa la distribución, venta y quema de fuegos pirotécnicos en toda la ciudad.

Los días festivos del 24 de diciembre del 2023, al 1 de enero de este año, la ciudad de Celaya escuchó, padeció y sufrió el efecto de la quema de fuegos pirotécnicos, que ocasionaron incendios, daños a inmuebles, incendios en pastizales, problemas de salud a personas sensibles a los estallidos, afectación a los animales tanto domésticos como silvestres, y afectación a la calidad del aire de nuestra ciudad que respiramos todos.

En el último informe presentado por la Secretaria de Seguridad Ciudadana en el mes de diciembre pasado, reportan el decomiso de no más de 10 kilos de pirotecnia. Eso explica porque el 24 de diciembre hubo 5 casas incendiadas y una camioneta, y al inicio del Año Nuevo 4 casas más. Ante las denuncias públicas, y los hechos notorios y públicos, si hubiese ocurrido una tragedia, la responsabilidad municipal sería evidente.

 

En abril del 2000 fueron liberados de culpa los funcionarios involucrados en la tragedia del Domingo Negro, como Jorge Acuña que, en su calidad de Director de Policía, no tuvo inconveniente en dar su visto bueno para que se vendieran cohetes en los sitios en donde ocurrió la tragedia. Vicente Fox, era el candidato presidencial, y asumió la defensa política y legal de los inculpados con abogados que cobraban cientos de dólares por hora. Eran los tiempos en donde el PAN subía como la espuma de la mano del PRI.

Ahora, son otros tiempos, y de ocurrir otra tragedia seguramente los involucrados municipales, que han sido permisivos y evasivos con su responsabilidad, tendrán otra suerte. Estos últimos días hubo toneladas de pólvora explotando de norte a sur de la ciudad, era ilegal el hecho, y la venta. ¿Sabe cuántos kilos de estos juegos explosivos autoriza la Sedena a los particulares, previo protocolo y permiso para su venta? 10 kilos. ¿Cuántas toneladas explotaron en la ciudad? No fue una, ni dos, de ese peso es la omisión de la Ley, y la corrupción.

 

 

AL FINAL.

El presidente municipal Mendoza Márquez está ubicado en los últimos lugares de aprobación a nivel nacional, la explosión de la pirotecnia en Celaya no la escuchó, ni la vio, ni la padeció como otros tantos asuntos. Pero si los ciudadanos afectados en su patrimonio decidieran demandar al municipio, seguramente las cosas fueran de otro modo.