
Según estimaciones, cada año se producen en el mundo unos siete millones de defunciones atribuibles a la contaminación atmosférica. Los datos de la OMS indican que 9 de cada 10 personas respiran aire cuyos altos niveles de contaminantes superan los límites recomendados en las directrices de la OMS; a ese respecto, los países de ingresos bajos y medianos son los más expuestos. La OMS presta apoyo a los países para hacer frente a la contaminación atmosférica.
Desde el smog suspendido sobre las ciudades hasta el humo en los hogares, la contaminación atmosférica plantea una grave amenaza para la salud y el clima. Los efectos combinados de la contaminación atmosférica ambiente (exterior) y la contaminación del aire en los hogares ocasionan cada año unos siete millones de defunciones prematuras, como consecuencia, en gran medida, del aumento de la mortalidad por accidente cerebrovascular, cardiopatía coronaria, neumopatía obstructiva crónica, cáncer de pulmón e infecciones respiratorias agudas.
