Opinión

UNA LARGA SAGA DE ADMINISTRACIONES PANISTAS, UNAS MALAS Y OTRAS PEORES… EL GOBIERNO DE CELAYA EJERCIDO POR LEONESES

Por Íñigo Javier Rodríguez Talancón
“Quien obedece no se equivoca”
(Primer mandamiento del grupo integrista pseudo católico “El Yunque”)
Desde aquel lejano 1 de enero de 1992, con la toma de posesión de Carlos Aranda, primer alcalde panista de Celaya, hasta el actual, el inefable Javier Mendoza, en Celaya ha habido diez administraciones encabezadas por personas identificadas con el PAN.
Durante el trienio 1995-1997 se dio, la que en retrospectiva es la única interrupción a esta larga saga (o quizá mejor, como en España dicen, “culebrón”) que se prolonga hasta el presente, cuando Leopoldo Almanza encabezó el único gobierno municipal no adscrito a esa mencionada secta.
Creo, según reza el título, que a los panistas no cabe referirlos como a “gobiernos” porque nunca lo han sido, sino meras administraciones municipales sujetas a las férreas directrices marcadas por el Yunque.
Cuando arriba menciono que el gobierno de Celaya ha sido ejercido por leoneses (por una bien pequeña y clausurada facción cuya víctima más próxima han sido, desde luego, las personas y comunidades del propio León), y no por celayenses, como debiera corresponder, no exagero ni lo hago en forma metafórica: la suerte política de nuestro municipio ha estado marcada, para mal o para peor, por decisiones tomadas por los dirigentes más conspicuos de esa organización secreta, radicados todos en esa ciudad.
Durante el trienio 2006-2009 tuve la oportunidad de forma parte del ayuntamiento como regidor opositor e independiente; y de esta experiencia obtuve pleno conocimiento de lo que ahora afirmo: Celaya en casi treinta años no ha tenido un gobierno propio; su ayuntamiento ha estado maniatado para decidir o emprender cualquier cosa relacionada con aquello que se supone es de nuestra incumbencia pública; el Municipio ha sido una suerte de “protectorado político” de esta indecible agrupación de la que conocemos muy poco.
Los criterios gubernativos impuestos por esa administración “supramunicipal”, obviamente nunca han correspondido en atender primero nuestras necesidades sociales más próximas o urgentes. La degradación paulatina de nuestra convivencia comunitaria, que ahora se manifiesta en un exacerbado clima de inseguridad y violencia, nos ha proyectado a superlativos alucinantes (¡Celaya el municipio más inseguro de México, y del mundo!).
Y es que la apuesta pública de ese Yunque-panismo no ha variado en mucho tiempo, y además ha sido en extremo simplista: promover inversiones foráneas, realizar obras viales de relumbrón, y cerrar su única alianza con algunos empresarios locales de anterior adscripción priísta.
De estos tres rubros, solamente el tercero permanece con cierta “salud”, los otros dos languidecen indefectiblemente; las grandes inversiones, sobre todo en el ramo automotriz, se han cancelado debido a varios factores, entre ellos al de la inseguridad rampante en Guanajuato; y al perder el PAN la presidencia de la república, los grandes presupuestos para obras públicas también se anularon.
Así, este esquema de gobernar los grandes municipios del Estado desde un sanedrín ubicado en la ciudad de León, de un modo tan centralizado y excluyente, de acuerdo con criterios tan obtusos, ha hecho crisis y ya no da para más.
Por ello, seis años más con ese Yunque-panismo gobernando Guanajuato, o tres más con la pretendida reelección de Javier Mendoza, resultan ominosos; en esta tesitura la alternancia representa una verdadera condición de sobrevivencia cívica.
¡Ojalá y Celaya ya no se equivoque…!
Continuará…