José Luis Ramírez
Tres años de gobierno del ciudadano Sinhue han pasado como viento de otoño para la delincuencia. Su visita a Celaya y su enojo al cuestionársele sobre la inseguridad, mostraron a un gobernador cuesta abajo. Sus respuestas violentas hacia los reporteros, evidencian un cansancio por el rumbo fallido en su estrategia de seguridad.
Su visita el pasado miércoles 2 de Febrero a Celaya, se empañó con la sombra del asesinato de Doña Carmelita, Don Pepe y su hijo Ricardo, familia estimada en el barrio más antiguo de Celaya. Además, padre e hijo eran trabajadores de la Universidad de Guanajuato, y Campaneros en la iglesia más antigua e importante de Celaya, San francisco.
El ciudadano Sinhue, no ha tenido una respuesta contundente contra la violencia y la delincuencia, y no la habrá, por una sencilla razón, los dos funcionarios responsables de estas tareas, Carlos Zamarripa en la Procuración de Justicia, y Alvar Cabeza de Vaca en la Secretaría de Seguridad Pública Estatal, son los mismos desde hace doce y nueve años, el primero desde el año 2009, y el segundo desde el 2012.
Tres gobernadores han mantenido en su puesto a Carlos Zamarripa: Juan Manuel Oliva tres años; Miguel Márquez Márquez seis años; y Diego Sinhue Rodríguez otros tres años. Él llegó a dirigir la procuración de justicia en el 2009, en ese tiempo había 24 homicidios mensuales, y una irrupción del crimen organizado.
Dos años después, el 9 de noviembre del 2011, Carlos Zamarripa, anunciaba la detención en Celaya de una red delictiva, dedicada al secuestro, extorsión, homicidio, venta y producción de droga. En el 2012 fue ratificado por el Gobernador Miguel Márquez Márquez.
En la primavera del 2013, el Procurador señalaba que León ocupaba el primer lugar en delitos de alto impacto, mientras que Celaya, ostentaba el segundo lugar (hace 8 años). En junio del 2016, el Procurador junto con el Secretario de Seguridad Pública, dijo enfáticamente: Guanajuato no es plaza del Crimen.
En julio del 2018, a unos meses de tomar posesión como gobernador electo, Diego Sinhue Rodriguez, señaló que prepara un “Golpe de Timón” en Guanajuato para atacar a la delincuencia. Señaló, hay que “apostarle nuevamente a las policías municipales y a la procuración de justicia”.
Y el “Golpe de Timón”, fue repetir las mismas personas, y las mismas acciones. En diciembre del 2018 el Congreso del Estado, aprobó a solicitud del Gobernador Diego Sinhue, para convertir a Carlos Zamarripa en Fiscal Estatal. Para este tiempo, el rezago de expedientes sin resolver era notable, es decir el derecho a la justicia, estaba violentado. Durante nueve años, el deber de investigación penal de la Procuraduría como parte fundamental de su trabajo, había sido deficiente.
El 21 de junio del 2020, la fiscalía estatal realizó un operativo en la comunidad de Helguera en Celaya, para recuperar “un vehículo robado”. El resultado fue la detención de los familiares de Antonio Yépez, “el marro”, quienes fueron liberados días después por un juez estatal.
Estos acontecimientos presionaron para que el Fiscal compareciera ante Congreso del Estado, y el 3 de julio (2020) señaló, la orden “nos la concedió un juez estatal”, pero no se pudo realizar.
En esta comparecencia reveló cifras que fue acumulando a lo largo de 11 años al frente de la Procuraduría y ahora Fiscalía: se mencionaron 164 mil 503 carpetas de investigación abiertas, de ellas solo 14 mil 805 eran casos judicializados, es decir procesados, por lo tanto existían 150 mil 958 carpetas de investigación pendientes. En la procuración de justicia, el “Golpe de Timón” del ciudadano Sinhue no alcanzó a librar la ola de impunidad, criminalidad y violencia, y Zamarripa sigue en su puesto.
En Seguridad Pública el “Golpe de Timón” tenía por delante un escenario de guerra, y un mercado negro del crimen organizado, que no ha podido superar.
En el mes de septiembre del 2018, a 13 días del cambio de Gobernador, Alvar Cabeza de Vaca, Secretario de Seguridad Pública de Guanajuato, informó que la FSPE, contaba con 3 mil elementos; que estaba entre las mejores cinco policías mejor evaluadas, y certificadas, y con mayor grado de aceptación y confianza ciudadana (ENVIPE 2017, INEGI).
Era un informe que dejaba más dudas que respuestas. Señaló que en 6 años formó y capacitó a cerca de 1,800 nuevos policías de las FSPE, también que casi 4 mil policías municipales fueron formados en la Academia Estatal (más de la mitad del total que hay hasta ahora).
Mencionó que dos millones 554 mil dosis de drogas habían sido aseguradas; 14.8 kilogramos, de heroína incautada; el desmantelamiento de 10 narco-laboratorios; el aseguramiento de 3 millones 983 mil litros de hidrocarburo robado, y la detención de 719 personas vinculadas a este delito, y 919 vehículos asegurados. Por cierto, una pregunta que se quedó en el aire, ¿qué se hizo con los hidrocarburos incautados?
También, el aseguramiento de 2 mil 401 armas de fuego, dos fusiles antiaéreos Barrett calibre 50; 30 granadas de fragmentación, un lanzacohetes; un dron con explosivos y 43 mil 523 cartuchos. Informó que fueron desarticuladas 26 células del crimen organizado; que rescataron de 21 víctimas de secuestro; que recuperaron 4 mil 242 vehículos con reporte de robo, así como la detención de 8 mil 400 personas por delitos del fuero federal y común.
Pero todo eso, no erradicaba el crimen, ni su organización. ¿Por qué había crecido a tales proporciones la delincuencia y el crimen, si desde el 2012, los focos rojos habían estallado? Contra toda lógica, Diego Sinhue, lo ratificó como Secretario de Seguridad Estatal.
El “Golpe de Timón” con Alvar Cabeza de Vaca, en los últimos tres años fue a la deriva. Los homicidios dolosos en Guanajuato fueron creciendo. En el 2009, el promedio anual fue de 288; del 2018 al 2021, fueron 14,637, un promedio de 3, 659 por año, entre ellos, niños, adolescentes, mujeres, y personas de la tercera edad.
Y la fuerza pública, también creció. En el Estado de Guanajuato se encuentran 24,295 elementos de seguridad (real) entre los tres niveles de gobierno, son: fuerzas federales (Sedena 4,123, Guardia Nacional 8,836), 12,959 elementos; fuerza estatales, 4,005 elementos, y fuerzas municipales, 7,331 elementos.
Y el dinero también aumentó con creces. En relación a los recursos invertidos, la Secretaría de Seguridad Pública del Estado de Guanajuato, del 2018 al 2021, tuvo un presupuesto de 16 mil 485 millones de pesos, en cuatro años.
Armas, dinero, policías, militares, han crecido de manera impresionante, desde estos referentes no hay explicación porque no han podido frenar la ola de violencia y crimen. Estos tres años de gobierno de Diego Sinhue, parecen un tiempo perdido.
Guanajuato es una zona de guerra en contra de fantasmas, y quienes la dirigen lo hacen a ciegas, o en sentido contrario, si fuera distinto, Guanajuato no tendría las ciudades más violentas del mundo. Vienen otros tres años, ¿saldrá el Ciudadano Sinhue de su laberinto?
Revolcadero.
Si con los desaciertos de Javier Mendoza Márquez ya era suficiente, con las visitas de Diego Sinhue, Celaya está peor.
