Opinión

Punto de partida

Daniel Nieto M.

Cuando escuchamos “Celaya”, los Celayenses vibramos y sentimos, emitimos calificativos, recuerdos, comentarios, frases, lugares, personas. Y es que hablar de tu historia no sólo es hablar del papel que jugaste en la Independencia de México, ni de las batallas de Celaya durante la Revolución; hablar de tu gente no sólo es hablar de los personajes Ilustres a los que has dado cobijo en tu hermosa tierra. Tu historia se define con las historias de los que aquí vivimos y los que en ti crecimos.

 

Celaya, siempre has sido tierra de prosperidad y esperanza, lugar de cálidos recibimientos y oportunidades, por eso hasta hace poco tiempo no parecía mentira el dicho popular “por mal que te vaya, regresas a Celaya”. No era sólo una rima que escuchábamos frecuentemente en las pláticas de banqueta entre paisanos que habían emigrado y estaban de vuelta, eras la promesa de crecimiento en el estado, tierra privilegiada por tu posición geográfica e importancia comercial.

 

Y cuando la gente pregunta: ¿qué es lo que más te gusta de Celaya? La respuesta va a ser, indudablemente: “nuestra gente”.

 

Pero hoy estás viviendo en condiciones adversas, por lo que ha llegado momento de recuperar tu identidad, levantar la dignidad de tu nombre y enaltecer el orgullo de ser Celayense.

 

Y es que las circunstancias actuales de Celaya no describen lo que eres; en las noticias se habla mal de ti, pero parecen intrascendentes las cosas buenas. Tu imagen y reputación han sido pisoteadas a lo largo de los años por personas que han llegado y te han saqueado, a costa de tu cuidado y crecimiento. Tu reputación no hace gala de tu magnanimidad y tu calidez; las extorsiones, secuestros y violencia, no hacen justicia a tus ciudadanos.

 

Celaya, eres la Puerta de Oro del Bajío y tienes que despertar, levantar la frente y seguir adelante, recuperarte y transformarte, porque quien dice estar de tu lado, manifiesta, y presume grandeza, no ha hecho más que relegarte y abandonarte.

 

Hoy es momento de recuperar tu identidad de la mano de tus ciudadanos, de decir aquello que te hace única y nos une a todos; hoy es necesario hacer un recorrido, revisar nuestras raíces, fomentar tus costumbres y tradiciones, perder el miedo, porque regresar a donde todo empezó, siempre te da tiempo para retomar la fuerza, para recuperarte y ser mejor.

 

Ha llegado el momento de preocuparnos por la situación que hoy atraviesas, de que empecemos a ocuparnos de tu presente y de tu futuro.

 

Se acercan las elecciones y muchos levantan la mano para ir al frente del barco, pero lo quieren navegar sin conocer tu esencia, sin tener diagnósticos serios de tus problemas, sin tener las herramientas para enfrentar el caos que hoy nos aqueja. Debemos saber ¿qué nos duele? y trabajar en componerlo y mejorarlo. Hoy más que nunca, necesitamos de tus mejores hombres. Ya basta de salir con miedo, ya basta de la indiferencia hacia los ciudadanos ya basta de familias en pena como víctimas de la violencia, ya basta de negocios cerrados y extorsiones, ya basta de promesas inconclusas y gobernantes corruptos e incapaces, pero sobretodo, basta de desigualdad que es la principal causa de muchos de los problemas que hoy enfrentamos. Para recuperarte estamos conscientes que lleva tiempo y esfuerzo de todos y se necesita la participación de nosotros y eso lo vamos a lograr con identidad, misma que para recuperar es necesario hacer un recorrido en el tiempo, para conocer el pasado, entender el presente y poder transformar el futuro ya que como decía Napoleón Bonaparte, “quien no conoce su historia está condenada a repetirla”, y esta vez sería trágico e inaceptable que se repita…