Sergio Hernández N.
En la sociedad villagranense, es sorprendente ver que existen muchas familias con talentos artísticos natos, que si bien es ciento es predominante la música, también hay pintores, talladores de madera que junto con los tejedores de canastas y petates que tienden a desaparecer, son representativos de esta ciudad.
En la música principalmente, el maestro Juan Manuel Arpero -QPD- es un ícono local, reafirmado por la presidenta Cinthia Teniente quien también es cantante en sus ratos libres, todos aportan sus cualidades para hacer crecer Villagrán.
Dentro de estos artistas natos, se encuentra Don Rafael Noria Hernández, ahora de 86 años quien, pese a que su estado mental que ya no es tan lúcido, recuerda que en su juventud aprendió a tejer petates y canastas.
Sin embargo, su habilidad innata lo llevó un día a experimentar una talla de madera diferente y tomó un trozo de la de patol, – un árbol de hojas grandes, redondas y con flores rojas que dan vainas con semillas que parecer frijoles, pero rojos, normalmente los plantan en jardines públicos o banquetas-, la madera seca es blanca.
En un trozo, un día comenzó a darle forma de un rostro humano y al mostrarla entre algunos conocidos, un organizador de danzas autóctonas local, le pidió que le tallara varias, para utilizarlas en los bailes tradicionales de las fiestas religiosas en la cabecera municipal y en las comunidades.
De esta manera, algunas de las máscaras estuvieron con los grupos de Los Concheros, otras veces en algunos rituales y practicas indígenas, que, aunque no se crea, en pleno siglo XXI, todavía se practican, aunque de manera recatada y discreta en algunas comunidades y colonias populares.
Una muestra del trabajo que realizó Don Rafael Noria, se encuentra en el Museo de la antigua estación del tren, en donde están en exhibición nueve máscaras de patol, dos de cartón que es una de diablo y otra de un burrito.

