Esto vale tanto en materia electoral, como en la vida misma.
Por Íñigo Javier Rodríguez Talancón.
La elección municipal nos ha deparado sorpresas terribles: el homicidio de la candidata opositora con mayores posibilidades para obtener la tan necesaria alternancia en Celaya, y su inconveniente y, a la postre, fallida sustitución por un varón con discretos méritos cívicos; ahora, el aferramiento de Morena en sostenerlo a contrapelo de una ilegalidad que es manifiesta, con la temeraria apuesta que esto representa: perder la elección municipal sin haber siquiera podido competir y dejar a ese partido privado de representación en el próximo ayuntamiento.
Si la simple pretensión de sustituir a la finada Gisela Gaytán por Juan Miguel Ramírez señalaba ya de por sí una insensibilidad política inaudita, pretender ahora continuar con este absurdo y temerario intento no tiene nombre.
Y es que el Consejo General del IEEG no aceptó esta sustitución fundamentándose en un lineamiento previo emitido por él mismo: sobre un registro de candidatos ya concedido “no procede sustituir a una mujer por un hombre”.
Esta disposición no provee excepción alguna, pues es clara y categórica; pretender contradecirla aduciendo meras cuestiones de índole fáctica, como alegan los representantes de Morena, no tiene asidero legal alguno; y en todo caso, la resolución que la contiene nunca fue atacada en su oportunidad; hacerlo ahora, impugnando el acuerdo del Consejo General del IEEG que no aceptó la candidatura sustituta de un hombre por una mujer, y que se fundamenta en esa disposición vigente y aplicable, sería en todo caso extemporáneo, un acto ya consentido por este partido.
Sin embargo, mostrando una ignorancia supina, los representantes de Morena han presentado ya una impugnación ante el TEEG, situación que va más allá de lo sensato pues el tiempo que durará en resolverse podría trascender, con mucha probabilidad, lo que aún queda de campaña.
Lo consecuente, apelando a un mínimo de racionalidad, es olvidarse del Sr. Ramírez y postular ya a una mujer, echando por fin a andar una campaña que, a pesar de todos los pesares, tiene posibilidades importantes de vencer al desacreditado candidato del PAN; además, como mentís a lo sostenido por algunos representantes de Morena de que no hay mujeres dispuestas a asumir este encargo, puede mencionarse al menos a dos, Carmen Castrejón y Bárbara Varela.
