JOSÉ LUIS RAMIREZ
La consulta popular para la selección de “delegados municipales” fue más de lo mismo. No cambió ni un grado ni en la forma, ni en el fondo, pero en una realidad distinta, y con un resultado distinto.
Hace tres años, desde Alianza ciudadana promoví la participación ciudadana en las comunidades, y fue una oportunidad para conocer de cerca las problemáticas que persisten y mantienen en el atraso económico y social a las personas que las habitan.
Los Delegados, no son el resultado de una elección, es una consulta popular, para seleccionar un candidato que aprobará el Presidente municipal, y que será ratificado por el Ayuntamiento en pleno, o bien pueden ser designados de manera directa, es decir, sin consulta popular. Su empleo es por tres años.
Los delegados no tienen ninguna autonomía en sus decisiones, son empleados municipales, y coordinados por otro empleado, que depende del Secretario del Ayuntamiento. El Secretario del Ayuntamiento, cuya función es atender todo lo relacionado con los acuerdos tomados en cabildo, tiene en paralelo la responsabilidad de la población que vive en las comunidades, sin mayor infraestructura administrativa, ni capacidad de solución, salvo ser mediador o gestor con los directores del gabinete urbano de la Presidencia municipal.
Los 65 delegados tienen salario municipal. Los cuatro delegados con la población mayoritaria, tienen un salario mensual en promedio de 10 mil pesos; los otros 61, tienen un salario cerca de los 6 mil pesos mensuales, de hecho el mas bajo en el tabulador municipal. Solo las cuatro delegaciones mas importantes tienen una infraestructura física, básica para sobrellevar los servicios municipales que requiere la población, sus subdelegados perciben un salario. Su responsabilidad es multifuncional, y básicamente son mensajeros de promesas que nunca llegan
Los sueldos no incentivan la participación de profesionistas, que aumenten el nivel de gestión e impulsen el desarrollo de las comunidades. Hay delegados que incluso no saben leer, ni escribir.
La desigualdad entre las comunidades y la zona urbana, es enorme, el 28% de la población vive en la zona rural, el 72% en la zona urbana. Las comunidades, son sostenidas con no mas de 75 personas contando a los 65 “delegados”, 4 subdelegados; la zona urbana tiene un promedio de 3,200 empleados, entre ellos decenas de directores con sueldos que van desde los 43 mil pesos, hasta 89 mil pesos como el Secretario de Seguridad Ciudadana.
Para superar las condiciones de pobreza y atraso social en las comunidades, se requiere profesionalizar la gestión administrativa en las comunidades, es decir, los delegados deben tener un salario acorde a su responsabilidad. En una lógica básica, se debería destinar el 28% de los recursos laborales a las comunidades, junto con el 28% de los recursos destinados al pago de salarios, que oscila entre los 262 millones de pesos para la gestión administrativa. En una comparación al vuelo, debo decirle que gana tres veces más un policía exfederal, que el Delegado de Rincón de Tamayo, o el de San Miguel Octópan que tiene una población de mas de 15 mil habitantes, en el caso de las delegaciones más pequeñas, ganaría 6 veces más ese policía municipal. Y vaya que están expuestos, y ellos ni con resortera cuentan
Igualmente debería destinarse el 28% del presupuesto para la obra pública en comunidades; y claro, el 28% destinado a seguridad, que más o menos, serían 162 millones de pesos. La idea de que están trabajando desde el Ayuntamiento para “reconstruir el tejido social”, es rollo barato y vulgar. Y no lo harán, porque sus intereses no están allí.
Esta pasada selección de delegados fue un escenario político, que no resuelve en lo absoluto las condiciones de representación y precariedad en las comunidades, hoy agudizadas precisamente porque se ha enquistado la pobreza, generando un caldo de cultivo para la violencia y la delincuencia.
En este mar de inseguridad será muy difícil que haya personas dispuestas trabajar como delegados; hoy en las comunidades reciben los beneficios de los programas de apoyo federal y estatal, y votan con cierta libertad; la mayoría de las comunidades tienen claro que los alcances de los delegados son limitados, y que los beneficios generalmente son para ellos y sus familias; habrá mas renuncias en corto tiempo porque la seguridad publica se concentra en la zona urbana y no en la rural; las demandas de la población y las exigencias de resultados para los delegados también son cada vez mas fuertes.
De las 65 comunidades, 14 no tuvieron candidatos, porque los niveles de inseguridad han crecido de forma alarmante, la comunidad de Juan Martin fue el botón de muestra. La asignación de esos delegados municipales faltantes, la hará de manera directa, el Presidente municipal, de hecho, eso sería una ventaja desde el punto de vista político electoral, pero hoy las cosas han cambiado.
Esos abrazos y apapachos que usted vio en las fotografías, tienen una inclinación política electoral, y no sacan al buey del Rio Laja. En las comunidades mas importantes que compitieron, se repiten los mismos personajes de la “película” con distinto nombre. En San Juan de la Vega, llegó Laurita Ramos apoyada por Ismael Pérez Ordaz; en Tamayo, hay un acto kafkiano como diría el innombrable, se “reeligió el empleado” anterior, Ramiro Arreguin; en Tenería del Santuario, ganó Ma. Del Rosario Lozano; en San Miguel Octopan, ganó la consulta popular un Director de Teatro, apoyado por los de Morena.
Los dos personajes mas importantes de la administración municipal actual, Jorge Gámez, y Paco Arreguin, le echaron todas las ganas para que triunfaran candidatos afines a sus propósitos político-electorales del 2024, pero solo en Rincón de Tamayo pudieron disimular su caída general. El vacío en la inscripción de 14 comunidades, y el duelo en Juan Martin, es un hecho fuera de lo común, que los ubica sin la capacidad de convocatoria, y sin fuerza política. Sus aspiraciones presidenciales, tuvieron un gran tropiezo. Por el lado del Pan, ahora anda cascareando, sin mayor éxito en las pequeñas comunidades. Las fotos de ahora, están lejos de aquellos tiempos en que el dinero les daba votos y acarreados a sus fiestas para la humillación de la gente.
Las comunidades rurales, siguen recibiendo lo que le sobra a la ciudad, o lo que ya no le sirve, desde ropita usada hasta luminarias de tercer uso. Quienes lo hacen son los mismos haciendo lo mismo, Celaya no los merece.
Revolcadero. El veneno en el agua que reciben las comunidades, también lo reciben en la zona norte de la ciudad, por lo menos en algo ya están iguales. Hay que trabajar día a día en el cambio, los de siempre, no lo harán por nosotros.
https://periodicocorreo.com.mx/ajustan-salario-a-trabajadores-municipales-en-celaya-conforme-a-la-conasami/
