Por: José Luis Ramírez
Las guerras imperiales siempre tenían como objetivo derrocar a la elite gobernante para crear o reproducir otra igual o peor. La democracia actual, es una guerra incruenta, pero en esencia repite el mismo episodio de la roma imperial, se cambia una casta de rufianes por otra igual o peor.
El recontracitado, Eduardo Galeano, hablaba de un colonialismo invisible, que /te convence/ de que la servidumbre es tu destino/ y la impotencia tu naturaleza / te convence de que no se puede decir/ no se puede hacer/ no se puede ser/. Cuando ocurre esto, ya todo está perdido. Tu destino está en otras manos que no son las tuyas, tus pensamientos han sido ocupados por otros que no son los tuyos. Haz dejado de ser, para ocupar un lugar mas en la granja.
Como fiesta de carnaval, cada dos años llegan eufóricos, exultantes los protagonistas de la simulación electoral, son los hombres huecos, condicionados para actuar en la formulación de ideas vagas, de incongruencias y mentiras. Todo lo pueden decir, le apuestan a que en la granja nadie tiene memoria, que son los “asintomáticos” de la infección política, aunque algunos desde hace años, han perdido el gusto por la vida, y solo les anime el gusto por el poder o el dinero.
Llaman la atención los peones de la granja, se esfuerzan en competir para seguir en las porterías cuidando a los dueños de sus sueños. En la vida política, es el hoy lo que importa, la historia es un peligro que puede prender la conciencia y la rebelión. La independencia, la Reforma y la Revolución mexicana nutrieron el espíritu de la Constitución, crearon las instituciones, la estructura jurídica que dio origen a la Republica pero eso hay que cubrirlo con polvo, y con olvido.
Las dictaduras, esas que los desmemoriados invocan fanáticamente fueron combatidas en la revolución mexicana bajo el principio de la “no reelección”. Hoy, la reelección les pasa por enfrente de las nariz, y asintomáticos de la historia y la cultura, pasan de largo. Y claro, estoy hablando de nuestro municipio, uno de los cientos que conforman nuestro país. Aquí algunos regidores, “se reeligierán”, otros diputados de la desgracia, igual lo harán. No pierden el tiempo para ir en contra de un modelo que la historia había dejado atrás, no sin un fuerte olor a sangre y pólvora.
Si no fuera suficiente con ese esperpento de candidatura que presume el Pan, hay otros partidos que no abonan en los hechos a la vida democrática. Brincar de una posición política de “servidor publico” a otra, utilizando los recursos públicos y los privilegios que inmerecidamente tienen, muestran su verdadera cara. La no relección que constitucionalmente le cerró la puerta a las pequeñas y grandes dictaduras que lastimaban al pueblo mexicano, que hizo posible en 1912 el voto directo para gestar la democracia, se ha perdido. Hoy los partidos políticos, todos, tienen un feudo releeccionista que le permite a familias, clanes, mafias, inversionistas y comerciantes de la miseria, vivir de los contribuyentes de por vida.
La “carrera política” de diputados, regidores, presidentes municipales, está soportada en violentar el principio de la no reelección que salvó a México del atraso y de la violencia. No fue una llamarada pasajera lo que arrasó el mundo caciquil e inmoral del siglo 19 y principios del siglo 20, fueron decenas de años de ejercicio filosófico y político, de rebeliones, y finalmente de una gran revolución que culminó con un gran acuerdo fundacional para que en todo el territorio nacional se respetarán los derechos políticos y los derechos humanos.
El escenario electoral que vivimos actualmente, está tensando los límites de la paciencia; el abstencionismo crece y con ello el enojo y la inconformidad en contra de los partidos políticos que tienen secuestrada la democracia, es decir, los que en los hechos han anulado el derecho ciudadano a votar o ser votado. La reelección es la cereza del cinismo. La rebelión históricamente fue una respuesta, la otra, deje de votar por partidos chatarra, y busque candidatos que tengan una historia de trabajo en favor de la comunidad, y no de los dueños de la granja.
Revolcadero.
Todos los servidores públicos que se han postulado para regidores, diputados, o síndicos deben renunciar a su cargo actual. Algunos están usando su representación e influencia para beneficiar a su partido político, y lo peor, pagados con nuestros impuestos. Ya se hacen visibles los nombres y los hechos.
