José Luis Ramírez
La violencia que ocurre dentro de nuestra casa, en la calle, en la escuela o en el trabajo es el espejo de la falta de impartición de justicia, y de la inseguridad pública.
Cuando un sector de la sociedad sale a la calle a denunciar la violencia y el crimen deberíamos de sumarnos a su reclamo, por una sencilla razón, la justicia no es otra cosa que la igualdad de derechos, que fueron instaurados para proteger la libertad, y la vida. Cuando una, cien o miles de mujeres salen a la calle a reclamar al Estado que cumpla con su obligación de proteger nuestra vida, y nuestro derecho a vivir, algo gravísimo está pasando con el Estado.
La violencia criminal no tiene género, pero si se ensaña con los mas vulnerables. Veamos. En el 2019 de acuerdo a ENVIPE, hubo 22.3 millones de víctimas de delitos en todo el país, la prevalencia en hombres fue un 13% mayor que en las mujeres. Igualmente, en cuanto a la incidencia delictiva, fue 7% mayor que en las mujeres, hablo de robo o asalto en la calle o transporte, extorsión, fraude, robo de vehículo, amenazas verbales, robo casa habitación, lesiones, y mas. Sin embargo, en los delitos sexuales las mujeres se ven más vulneradas, nueve contra uno en los hombres. La pregunta es ¿los hombres que son más afectados no salen a marchar, solo porque no son violentados sexualmente?
Los datos anteriores, de cierto, se quedan pequeños ante la otra cara del espejo. En el 2019, solo se denunciaron el 11% de los delitos. Y el ministerio publico inicio carpetas de investigación en 69.1% de los casos. Es decir, el 89% de los delitos no fueron denunciados. Y la gente no denuncia porque lo considera una pérdida de tiempo (36.3%), no tiene confianza en la autoridad (15%), considera que son tramites largos y difíciles (8.4%), por actitudes hostiles de la autoridad (3.5%), y finalmente por miedo a extorsión (0.8). La cifra negra, es aterradora.
Vivimos en un terreno sembrado por decenas de años de impunidad y corrupción. El 77.3% de la población adulta, considera que el 69.7 de la policía municipal es corrupta, la estatal en 65.7%, la ministerial en 63.6%, la federal en 58.2%, la FGR en 56.9%, el ejército en 24.4%, la Guardia nacional en 23%, la marina en 18.2%, el ministerio público y fiscalías estatales, en 65%, y finalmente LOS JUECES destacan con el siniestro 70.1%.
Menciono esos datos porque nos ponen en la realidad. Pensar que las marchas están diseñadas para generar violencia, es un error. Un día al año las mujeres salen a la calle, a demandar lo que los hombres no hacen, exigir justicia, exigir que los derechos de ellas y los de nosotros sean respetados. Pedir por ellas, es pedir por nosotros, porque ningún gobierno es justo, democrático y civilizado si solo actúa para un grupo o un género. Decían los clásicos, todos estamos obligados a proteger cada uno la libertad de los otros, porque en cada uno de los otros, está nuestra libertad. Recuerdo a Paulo Freire: nadie se salva solo, todos se salvan en comunión.
He insistido que los cambios sociales deben partir de abajo hacia arriba, que debemos encontrar las soluciones a los conflictos sociales desde los lugares de origen. Por ejemplo, las estadísticas son números, pero para nosotros, las víctimas tienen nombre, lugar y residencia. Por eso votamos para que nuestros intereses y derechos se protejan, el Ayuntamiento es el núcleo político y social, y debería de ser el primer escudo en contra de la inseguridad y la violencia.
El año pasado, miles de mujeres celayenses realizaron una de las marchas mas estremecedoras por su número y cohesión para demandar el respeto a la vida y la dignidad de las mujeres. “Nos están matando”, “el Estado no nos cuida”, decían en sus pancartas, y al final de la marcha leyeron un pliego de peticiones, que denunciaba a la violencia de género, y los feminicidios.
Dos días después, “el martes 10 de marzo de 2020 a las 9 de la mañana, a petición del regidor Juan Carlos Oliveros (Partido Verde), que preside la Comisión de Derechos Humanos…, miembros del colectivo AUDE, asistimos a la sesión del ayuntamiento para revisar el pliego petitorio presentado y realizado por el Frente de Mujeres Celayenses, en la sesión estuvieron presentes las regidoras de la Comisión de igualdad de Género presidida por la regidora Bárbara Varela (Morena)”. Estuvieron presentes también Salud García y Mónica Delgado (regidoras Independientes), y “prometieron abrir mesas de trabajo e implementar acciones concretas que resolvieran y atendieran nuestras demandas, NADA SUCEDIÓ, todo se quedó ahí en un INTENTO MALOGRADO para acallar a los medios de comunicación y a nosotras”.
Este 8 de marzo, no hubo marcha en Celaya, la epidemia impidió que las mujeres salieran a la calle a luchar en contra de una justicia muda, sorda y ciega, que carga cada año 30 millones de delitos y miles de muertos. En su pliega (femenino de pliego) de este año, señalan: “estamos aquí para continuar denunciando la falta de compromisos de las instituciones y autoridades”. Es decir, el incumplimiento de la misión del Estado, de garantizar la vida de los habitantes. Y más claro ni el agua, la inútil elección de representantes que solo cuidan sus intereses personales, aunque la sociedad se vaya a pique, sin considerar que ellos no son de palo.
Revolcadero.
El PRI tiene dos vástagos para posibles ocupantes de la presidencia municipal: Javier Mendoza Márquez por el PAN, y Leopoldo Almanza por Morena. La decadencia política aún se da el lujo de brillar en la oscuridad. El pasado nos rebasó.
