En aquellos días que transcurrieron los años a mediados de los 70s., los gobiernos reinantes pretendían transformar y buscar lo mejor para la ciudad y sus habitantes.
Una de las que se pretendían realizar era la desaparición del edificio de la escuela Tresguerras, adosada al templo del Carmen, que está en pleno centro de la ciudad.
En ese lugar hubo una plazuela que daba realce al templo porque se podía ver su esplendor.
Pues en el tiempo del alcalde Manuel Orozco Irigoyen, el gobierno federal designó una importante cantidad para demoler la escuela Tresguerras, pero sin perjudicar a los estudiantes, porque con anticipación se hicieron censos en los que se conocieron las zonas de las que los alumnos llegaban de los cuatro puntos cardinales de la ciudad.
Previamente, antes de que se terminara el ciclo escolar, se les indicó a los padres de familia que ya no enviaran a sus hijos a esta escuela, porque se construyeron en escuelas cercanas a sus casas, y colonias, otras aulas para no regresar a la escuela Tresguerras.
Y esto se hizo para beneficio de los padres de familia pues así ya no pagarían el transporte urbano de ida y vuelta, sobre todo de los estudiantes que llegaban al centro desde todas partes de la ciudad, además de las monedas extra que les daban a los niños para comprar algunos alimentos.
LA IZQUIERDA NEGATIVA
Pero cuando los militantes de la izquierda negativa, en la que estaba el profesor Félix Meza, deplorable en su presencia, aunque no así en su preparación, con su vestimenta de huaraches, su costal al hombro, barba descuidada y sobre todo pensamiento negativo “estúpido”, se le ocurrió hacer un movimiento para evitar que derribaran el edificio de la escuela Tresguerras.
Hizo un movimiento para que pseudo padres de familia evitaran que la piqueta no derribara el inmueble de la escuela, de la que de hecho, no perjudicaría a ningún niño, pues con antelación se hizo un censo para saber en cuáles colonias vivían y ya no se trasladaran al centro.
Un sábado, el desarrapado Félix llegó a la presidencia municipal junto a una veintena de pseudo padres de familia, para “exigir” al alcalde que no deberían tirar el edificio de la escuela, “pues ahí estudiaron nuestros padres y abuelos” y con esos argumentos exigieron que la piqueta no hiciera la destrucción.
Me consta, como reportero que fui y el único que estuvo, los speudo padres de familia, nos arrinconaron -al alcalde Orozco Irigoyen y a mí- contra la pared bajo un cuadro de Benito Juárez, mientras Félix Meza blandiendo y estrellando su sombrero contra el escritorio del alcalde, exigía parar las obras de la destrucción del plantel.
Pero ahora, cuando la obra no se hizo y los recursos se trasladaron a Yuriria,
¿cuál fue el beneficio para la ciudad…? ¿Un edificio saturado en el centro…? ¿Con oficinas de inspectores que no funcionan…?
¿La izquierda, con ese movimiento, dejó algún beneficio para la ciudad…?
¿En dónde está el decrépito Félix con su innegable preparación de profesor, licenciado y master para los mentores en ciernes…?
La historia que no se borra, lo recordará como un retrasado que evitó el desarrollo de la ciudad y sobre todo, se le preguntará ¿cuál fue el beneficio de sus acciones y cuál su aportación…?
