EL IMIPE, LA JUMAPA Y LA DIRECCIÓN DE DESARROLLO URBANO, AL SERVICIO DE LA “MAFIA DEL PODER” LOCAL.
Por: Íñigo Javier Rodríguez Talancón.
“Los neoliberales no tienen ética… tampoco tienen madre.”
(Del comentario de un participante en los cursos de capacitación política de Morena)
Recuerdo que durante los primeros meses de mis tiempos de regidor del ayuntamiento (2006-2009), el alcalde, Gerardo Hernández, me invitó a una reunión con el grupo de desarrolladores inmobiliarios; el propósito era atender algunas quejas de éstos, referentes al proceder de los directores de la JUMAPA, Francisco González Nieto, y de Desarrollo urbano, Leticia Lara. A la cita llegaron muy puntuales y con “cara de pocos amigos”, encabezados por Ismael Pérez, Julián Malo y Martín Rico, y les hacían comparsa otros de menor calibre, cuyos nombres no recuerdo.
Se quejaban acremente de esos dos funcionarios, de que eran muy rigoristas respecto de la aplicación de sus respectivas normatividades, y demandaban abiertamente su inmediata destitución. El alcalde los escuchó sin contradecirlos, pero no reaccionó a sus demandas, lo cual exasperó a los distinguidos visitantes, y, en voz de Ismael Pérez, lanzaron una amenaza: “pues retiraremos nuestras inversiones”; y como a esto tampoco hubo respuesta, se retiraron muy disgustados. Sobre su amenaza, con el tiempo se vio lo que en realidad era, solo una baladronada.
En lo personal me llamó la atención su altanería y nos disgustó el trato que pretendieron darnos estos engreídos desarrolladores. El gobernador Juan Manuel Oliva los había empezado a “cultivar” y ya andaban muy volados.
Con el transcurrir del tiempo, y de los trienios, de consentidos de los gobiernos estatales se convirtieron en sus socios políticos indiscutidos; después, cuando para nuestra desgracia el susodicho Ismael Pérez ocupó la alcaldía, se posesionaron definitivamente de la administración del Municipio en las áreas de su interés, y las conformaron a la lógica de sus negocios particulares.
Así, el Instituto Municipal de Investigación, Planeación y Estadística, IMIPE, el organismo operador del agua potable, JUMAPA, las direcciones de Desarrollo Urbano y Obras Públicas pasaron a su informal adscripción; los desarrolladores inmobiliarios han decidido desde entonces quienes son sus directores y otros funcionarios relevantes, la integración de sus consejos, sus programas y funcionamiento, y hasta a quienes deben despedir. De este modo el gobierno de Celaya ha sufrido un doble secuestro: primero con la llegada del Yunque-panismo, después, y como funesto complemento, con el arribo de esta “mafia del poder” local.
Y es que estos desarrolladores inmobiliarios pronto se acostumbrados a los beneficios que les representa haberse convertido en socios indiscutidos de los panistas, y de vincularse políticamente con ellos; y la relación entre ambos terminó convirtiéndose en simbiótica: los panistas, carentes de cuadros con buen nivel, dada su “reproducción endogámica” propia de un funcionamiento cerrado y excluyente, encontraron en estos empresarios la forma de compensar su irrelevante presencia en Celaya al tiempo que simulaban una apertura a la sociedad; y así obtuvieron el control y uso de los instrumentos de gobierno necesarios para expandir y consolidar sus negocios, y se han convertido en lo local, en un remedo exacto de lo que era la “mafia del poder” en el plano nacional.
Pero existe ahora una diferencia notable: con la llegada del nuevo régimen de la 4T esa “mafia del poder” en el plano nacional se ha difuminado; sus amplias redes de influencia y control fueron de súbito desmanteladas; en cambio la local, la que se constituye en esencia por esos desarrolladores inmobiliarios sigue “vivita y coleando”.
La llegada de Javier Mendoza a la alcaldía fue su definitiva consolidación; empero, este gusto les puede durar muy poco, ya que, con la pretendida reelección de aquel, esta mafia se ha puesto en un punto de riesgo e inflexión ante la posible derrota del PAN en las urnas, ya sea en Celaya o en Guanajuato.
Corre ahora un rumor muy preocupante, de que, limitados como están ahora para instrumentar un fraude electoral suficiente para evitar su derrota, como no sucedía en elecciones pasadas, tanto el PAN como estos sus asociados empiezan a discurrir la forma de poder pervertir las nominaciones de Morena; que a través de obscuras maniobras y negociaciones pretenden que las candidaturas de este partido opositor, en particular la correspondiente a la alcaldía, recaigan en personas de bajo perfil, candidatos a modo que puedan ser derrotados. Al tiempo.
