Por: José Luis Ramírez
San Agustín decía que una cosa es mentir, y otra, ocultar el propio pensamiento. ¿Qué ha hecho el ciudadano Mendoza Márquez antes y después de ser presidente municipal: mentir u ocultar su pensamiento?
Enumero los asuntos públicos, que han adquirido notoriedad poco verídica en los últimos meses.
Primero. El Programa de Gobierno, cuando era candidato prometió que estaría antes del día de la elección, obviamente, no tendría costo para el gobierno municipal, porque era su promesa de campaña. Incluso, señaló que lo donaría, en el supuesto que no ganara. A la fecha aún no está concluido, y finalmente tuvo un costo para el gobierno municipal, que fue bajando de 1 millón 600 mil, a 500 mil. Por cierto, la plataforma digital que ha usado la empresa que lo elaboró en los últimos 9 años, falló en la reunión con los nuevos consejeros de Copladem. ¿Mintió o no mintió por doble en un mismo asunto? ¿Lo entregó en el tiempo prometido, no tuvo costo?
Segundo. En campaña presumió un Plan de Seguridad para rescatar a Celaya, enunció una serie de acciones con tecnología digital, sin pensar en la viabilidad técnica, legal y financiera. Habló de la Smart City -Ciudad inteligente- vigilada por cámaras , artefactos como sensores de calor y más. En sus primeros días planteó la compra de 400 video cámaras, y señaló que en las mas de 450 que hay en la ciudad “se ve borroso”. Por cierto, cincuenta fueron compradas hace unos meses por mas de 8 millones de pesos. Con esa referencia, el costo de la compra de estas cámaras superaría casi el doble de todo el presupuesto en seguridad que se tiene anualmente. Intentó, una reconversión laboral de 197 agentes de tránsito a policías municipales, sin acuerdo legal, y sin respetar sus derechos laborales y humanos. En los siguientes días, atentaron en contra de 4 agentes de tránsito, dos murieron y dos permanecían o permanecen en tratamiento médico.
Envió camionetas, policías municipales, y equipo de seguridad a Apaseo el Alto, a su sobrina que es la presidenta municipal, a decir de él, para proteger estratégicamente el entorno de seguridad de Celaya, sin considerar Villagrán, Juventino Rosas, Cortázar, Tarimoro, Apaseo el Grande, Comonfort, argumentó que no había problema porque Celaya estaba segura. Semanas después pidió disculpas publicas porque no ha podido darnos seguridad, y claro, ya le regresaron las camionetas.
En ese delirium por la inseguridad, planteó la creación de una policía cibernética, cuando el C4 que tiene a su cargo las video cámaras y el 911, es un ente sin mayor eficacia. La policía cibernética municipal, duplicaría las funciones que ya realiza el gobierno estatal, y en caso de que lo haga, sería fuera de su competencia. Dado el limitado alcance judicial, serían internautas, observando las publicaciones de sus amigos en Facebook, y las preferencias de los ciudadanos.
Y como si hubiera un mercado de expolicías federales, se planteó la contratación de varias decenas, y aseguró en el presupuesto municipal el 35% de recursos económicos, de donde solventaría el gasto millonario para su contratación. Pero no consideró que, entre el gobierno estatal y federal, están vigilando la zona con más de 2 mil elementos, y él señala que tiene 1255 más. Entonces, si la solución fueran los elementos armados, estaríamos sobrados, y seguros, pero los resultados hasta ahora, solo le alcanzan para disculparse.
Todo lo anterior es un relajo, por decirlo suavemente, pues aun no tiene el famoso plan de seguridad, y prueba de ello es que en las ultimas semanas realizó consultas publicas para que los ciudadanos externaran sus propuestas… Desde luego, es posible que el Ciudadano Mendoza nos haya ocultado su pensamiento, o que no tiene idea de lo que hace o dice.
Tercero. En términos de mentiras, él mismo se exhibe, se contradice, se disculpa, se revela sin mayor prurito moral, y camina en el Ayuntamiento tropezando con todo lo importante que se encuentra a su paso. El aumento salarial del 28% es la revelación mas refinada del cinismo. Le cuento.
En la ultima sesión del Ayuntamiento, el regidor Gaspar, Gasparin para los amigos -me enternece el fantasmita enemistoso-, se le ocurrió proponer sin argumentar ni fundamentar, el 28% de aumento a sus salarios, que “recomienda el Congreso del Estado”. Que quedé claro fue recomendación, recuerde que el Ayuntamiento es autónomo (Articulo 115 de nuestra Constitución), y como estos chicos no han podido leer la Constitución, la Ley Orgánica Municipal, ni el Reglamento Interior del Ayuntamiento, el seductor aroma del dinero les hizo perder la cabeza. Incluyendo al ciudadano Mendoza.
El 10 de junio, cuando se confirmó su triunfo, el mentado ciudadano afirmó que “pedirá a los integrantes del Ayuntamiento que no haya incrementos salariales durante los tres años de su gobierno”. En su acostumbrado y conmovedor discurso, dijo, “tenemos que ser solidarios con toda la gente que está sufriendo”.
El 14 de octubre después de su toma de protesta como alcalde, declaró a la prensa: “Yo en la campaña había manifestado que no va a haber aumentos para nosotros; en los 3 años ni un solo centavo de aumento… tenemos que ser los primeros que debemos poner la muestra de un trabajo austero”.
En la pasada sesión del Ayuntamiento, el ciudadano Mendoza, tuvo la oportunidad de hacer valer su palabra, pero guardó silencio. Si bien en ese momento no votó a favor del aumento, frente a la prensa exhibió su falta de memoria, su falta de veracidad, su falta de congruencia, y dijo: “Lo entendemos perfectamente bien, también es cierto que hay que ser justos, hay que entender que los síndicos y regidores están de tiempo completo…” Si el aumento fue ofensivo, sus palabras, y pagarlo con dinero que se quitará para Obra Pública fue aún más. El viejo oficio de mentir viste de cuerpo entero al ciudadano Márquez, su tiempo en el gobierno municipal apunta para ser muy corto. El sonado refrán se confirma, “cae más rápido un hablador que un cojo”. La ciudad está más vulnerable.
Revolcadero.
Los arrepentidos del aumento dicen que lo destinarán a obras sociales, qué incongruencia si se lo quitaron a Obra Pública. Pero hay otra solución muy fácil, solo 7 ediles estaban en contra, y ya hay dos arrepentidos en Morena, con ellos suman 9 votos para echar abajo el acuerdo del incremento salarial del 28% en la siguiente sesión del ayuntamiento.
