Por: José Luis Ramírez
Forzosamente llegará el momento en que se tenga que tomar la decisión de elegir un representante municipal para que gobierne y administre nuestro municipio, y el peso de esa decisión la cargaremos, otra vez, durante tres años.
Esta última administración municipal, ha sido la más rechazada en los últimos treinta años, al punto que la simpatía electoral por el Partido Acción Nacional (Pan), y en concreto por la actual presidenta municipal es del 9%, lo cual significaría que de un electorado de 180 mil votantes que se tienen en promedio en las dos últimas dos elecciones, solo 16 200 personas votarían por esa marca política.
Esta impresionante caída del Pan, a una cuarta parte de su votación, tomando como referencia las dos últimas elecciones, no significa que pierda la elección, por el contrario, es un foco de alarma que los está obligando a aceitar su sistema de “incentivar” votantes.
¿Por qué se “incentivan” a los electores? La respuesta es obvia, porque no tienen electores, su nivel de desaprobación es tan grande, que tienen que compensarlo con dinero, en especie o en efectivo. ¿Y por qué no tienen simpatía, sí son gobierno? la respuesta también es obvia, porque son un mal gobierno.
¿El uso de recursos y medios ilegales, les garantizan el triunfo? No, si hay una oposición organizada, estructurada, honesta e inteligente. ¿Y la hay? En los últimos 20 años, ha ganado de manera reiterada el Pan, eso significa que no la hay. ¿Ha cambiado en algo la situación que favorece el triunfo del Pan? Sí, hay un nivel de información y cultura política en crecimiento, la regulación y penalidad de los delitos electorales ha mejorado, aunque las denuncias aun no tienen una significativa importancia.
Otra de las razones que le favorecen al partido político en el gobierno, es la partidocracia parasitaria, que solo asoma la punta de la nariz en tiempos electorales. Le he señalado, viven durante tres años en hibernación alimentados con el dinero de los contribuyentes. Su presencia es testimonial y en algunos casos, a veces solo son relleno de notas periodísticas.
La ciudadanía que vota en nuestro municipio, es menor al 50% del padrón electoral, es decir, la tarea de los partidos políticos amamantados por el dinero de impuestos, se reduce a intentar convencer a la mitad de la población, es su record o su límite. De tal manera que si se contemplara el total del padrón electoral para medir su impacto social, sería algo más que una cinicada o tomada de pelo a los ciudadanos.
El caso del Pan, es relevante porque el rechazo popular es muy alto, y desde luego, no están dispuestos a tirar al drenaje su botín político. Por eso han iniciado una carrera frenética para detener la caída, y reforzar al mismo tiempo, su equipo electoral. De ahí que la apertura a la participación contranatura, del expriísta y anterior candidato independiente a la presidencia municipal, Javier Mendoza, tenga una lectura muy especial.
Sabemos que la política convencional se ha convertido en un mercado en donde se venden, se ofertan postulaciones, y se compran conciencias. La lengua se cotiza en este mercado de valores inmorales a un precio muy alto. Un día esa lengua dice una cosa, y al segundo año dice otra, todo cambia de acuerdo al color del billete con que se adorne. Eso también en el lenguaje técnico –aunque no sea latín- se llama mercenarismo. Los chapulines son otra cosa, esos se ofertan al dos por uno, y dan de regalo un abanico manual.
El temor del Pan a los ciudadanos, es proporcional al hartazgo de los votantes por el clima de violencia, inseguridad, insensibilidad y burla que han hecho en la administración y gobierno municipal. Su estrategia de campaña es sumar abiertamente a su aliado de la anterior elección, sus sumas elementales les arroja un saldo positivo: con los votos de Javier Mendoza y los suyos, darían la suma perfecta para un triunfo arrollador, pero eso son cantos de sirena. No existen esos números ni esos electores, se han ido a lo largo de dos años y votaran en su contra.
Exhibir a Javier Mendoza que no es del Pan, como candidato a la presidencia municipal, bien puede ser un asunto serio, y como la política es un juego en donde la mano izquierda esconde lo que hace el pie derecho, es posible que solo sea usado para que asomen cabezas de descontento y cortarlas como es común. Igualmente, sí sale Javier como candidato, tendrá la obligación de recoger los platos rotos y limpiar de paso la cocina del bacanal hecho por el Pan con el municipio. Y si no puede, por la fuerza desbordada de la violencia, la pandemia, la restricción de recursos, y la presión política de los mismos panistas, lo arrancarán en su momento como flor de mayo. Así, habrán limpiado el matadero y la honra.
El salto de Javier del PRI, al Independiente y ahora al Pan, no le pide nada al salto de la muerte de Yelena Produnov, quien en 1999 brincó en el aire sobre dos manos, seguido por un doble salto mortal, para caer sobre las dos piernas. El grave problema del carismático mercader, es que sus piruetas políticas son de sombra y paja, bien conocidas en el bajo mundo electoral.
Revolcadero.
¿Votaría por el nuevo alebrije de la política cajetera? Lo platicamos más adelante.
