Opinión

EL GRITO

Cinco días han transcurrido, y todavía se tiene fresco el momento en que el grito de independencia de la ciudadana Paniagua, es callado por los chiflidos y el abucheo de miles de celayenses, y como si fuera una broma de mal gusto, su micrófono también se quedó mudo. Solo el eco desesperado y solidario de la arenga del cronista Fernando Amate, pudo dejar un lastimero ¡Viva! como recuerdo para el futuro. El video oficial del grito de independencia se difundió sin sonido.

Quiero hacer un poco de historia para poder entender lo que está ocurriendo en nuestro municipio y en los vecinos de la periferia. El 26 de junio del 2009, hace diez años, en Agua Azul localidad de Apaseo el Alto, hubo un enfrentamiento entre las fuerzas armadas del Estado con el auxilio de un grupo de élite de la policía de León, y el apoyo del helicóptero Halcón, en contra de un grupo de delincuentes en donde perdieron la vida 12 de ellos.

En la mañana del 9 de noviembre del 2011, hace ya ocho años, el actual Fiscal General, Carlos Zamarripa, en su papel de Procurador de Justicia, anunciaba la detención de una red delictiva, perfectamente articulada y organizada que operaba en Celaya. Pudiese haber sido uno de los escasos golpes de timón, que suelen dar en este mar de crimen y violencia, pero no. Esta red de secuestro, extorsión, homicidio, venta y producción de droga, la señalaban con datos precisos, listas de nómina, de autos, de abogados, y algo extraordinario una lista de cómplices dentro de la policía municipal, de la dirección de catastro y de fiscalización. La administración pública, estaba penetrada por la delincuencia organizada, no era un tema menor.

En la primavera del 2013, Carlos Zamarripa señalaba que Celaya ocupaba el segundo lugar en delitos de alto impacto, mientras que León, ostentaba el impresentable primer lugar, aunque también indicaba que había bajado el porcentaje en relación a meses anteriores.

En el 2014, el actual Secretario del Ayuntamiento, Roberto Hugo Arias, y en su momento Secretario de Seguridad, se pronunciaba por la legalización de las drogas como una forma de bajar los actos de violencia y delincuencia que asolaban a nuestra tierra. Un año después, en febrero del 2015, aun en ese mismo puesto señalaba la excelente coordinación entre las diversas fuerzas de seguridad estatal, federal y municipal para enfrentar la delincuencia. Eso fue hace cuatro años.

El ciudadano Lemus, también formó parte del elenco en las declaraciones a la prensa con motivo de la violencia y la delincuencia, a mitad del año del 2016, el Procurador y su ariete el Secretario de Seguridad pública, dijo enfáticamente: Guanajuato no es plaza del Crimen. La cara y los gestos del ciudadano Lemus, mostraban algo mas que preocupación.

Hace un año, las organizaciones delictivas ya habían mutado, desaparecido algunas, y otras se habían transformado, o bien, habían llegado otras, pero el encargado de procurar justicia, seguía en su puesto. Solo el blanco del discurso le había cambiado al Procurador. En mayo, ya le atribuía el 85 % de las causas de la violencia al guachicol. Las experiencias pasadas parecían haberse quedado atrás, pero no era cierto, el control del gobierno federal de las rutas ilegales de extracción de combustibles a principio de este año, despertó lo que creíamos que era historia vieja en la crónica de mi amigo Fernando Amate.

El lunes pasado, nos despertamos con la noticia de que habían capturado a la banda de extorsionadores que tenía asolada al comercio celayense, la ciudad en meses por fin respiró con cierta tranquilidad, pero algunos comerciantes solo escucharon con recelo. La ciudadana Panigua, presumía por primera vez en semanas o meses una cara relajada, sonriente, solo que habia negrito en el arroz, estaban dos personas dentro de la banda que eran, o son  integrantes de la policía y tránsito municipal. Pero bueno, la cara de la ciudad volvió a brillar.

El Secretario de Seguridad municipal, Juan José González, que sigue en su puesto a pesar de seguir haciendo y diciendo lo mismo, señaló que “toda la policía está evaluada en control y confianza pero que no es una vacuna que los lleve por el buen camino”, y dijo que siguen trabajando en tener una mejor corporación”.

En el curso de la semana, Celaya, siguió envuelta en esa atmosfera sórdida, aparecieron dos cadáveres, aguas abajo del río Laja; siguió el robo de vehículos en la periferia de la ciudad; Juan Carlos afanado promotor del blues en nuestra ciudad, denuncio el robo de tres mil quinientos pesos, su teléfono, y vejaciones sufridas por seis policías municipales a la salida de la ciudad con rumbo a Tenería del Santuario.

El martes anuncian una balacera en el Hotel Diplomático; ayer jueves una noticia volvió quitarnos el oxígeno, rafaguean la agencia de autos Ford Montes; el bar Irish pub, es rafagueado, causan destrozos en su interior y lesionan a tres personas, se menciona en redes sociales otras dos agencias de automóviles afectadas. La extorsión vuelve con su rostro macabro. La ciudad respira pánico.

El mismo jueves al mediodía, los bomberos acuden a la fracción de Crespo para atender una llamada de auxilio y son asaltados, piden que la policía los custodie cuando salgan a responder una llamada de auxilio.

Hoy viernes, amanecemos con fuego. Dos tractocamiones son incendiados intencionalmente sobre la avenida Lázaro Cárdenas al sur de la ciudad, reportan también una balacera.  Horas antes la firma encuestadora Masive Caller, publica una encuesta tomando como referencia a los 100 presidentes municipales de las ciudades mas importantes del país, y la ciudadana Paniagua ocupa el lugar 98 con mayor percepción de inseguridad, con menor índice de confianza, y con menor aprobación. La sociedad está harta, el miedo, el pánico que hoy padecemos los gobiernos municipales lo han estado cultivando con la omisión, la corrupción y la impunidad. La ciudadana Paniagua ya no tiene trucos viejos, ni nuevos, ya no tiene ningún discurso que vaya a ser escuchado. Su grito será en vano.

Revolcadero.

Lamento profundamente el deceso del artista Jesús Oñate Moreno. Hombre honesto, íntegro en su pensamiento, sensible a la injusticia social. Además un amigo franco, y directo.