Opinión

DOBLE O NADA ¿PARA QUÉ SIRVE LA DEMOCRACIA?

José Luis Ramírez

Contra la historia y el pasado no se puede pelear, lo que hemos construido en este país para mal o bien, forma parte del presente que vivimos, pero el futuro si lo podemos pelear y construir. Creo que hoy, todos los males de la caja de Pandora han salido y recorren centímetro a centímetro nuestro país.

La pandemia y sus estragos, la violencia y la delincuencia, la descomposición política, la crisis económica, y un elemento central, un gobierno atípico, conforman un caldo de cultivo de fenómenos que crecen entre lo grotesco y lo increíble, por decir lo menos. Por lo anterior le quiero preguntar, y preguntarme: ¿somos un país democrático, o no lo somos?

La democracia es una construcción social, un orden que provocamos para vivir con libertad. Eso ya le decía Aristóteles hace 2300 años, “el gobierno democrático es el de hombres libres e iguales”, porque la libertad es lo que le permite “lograr lo que es bueno”. Y explica la arquitectura social, “para eso se agrupan en sociedad las familias y constituyen las ciudades”. Así que la democracia es una herramienta para acordar lo que es importante para que vivan bien las familias y la comunidad en general.

Después de este aristotélico e intencionado rodeo, podemos seguir con las preguntas: ¿vivimos democráticamente? ¿Se toma en cuenta nuestra opinión? ¿Tenemos libertad de elegir en orden y con base a la ley?

La democracia es un principio básico para la construcción de un orden social, y a ese orden le hemos impuesto reglas, actos reglamentados y constituidos en leyes para que se cumplan. De este modo, el “voto”, lo consideramos como un acto personal para elegir nuestras propias opciones que mejoren nuestra vida, y garanticen nuestra libertad de elegir, claro, bajo un orden donde las mayorías mandan, y se acate el resultado.

 

Si el objetivo de la democracia es el bienestar de los ciudadanos, entoncesningún hombre puede vivir bien, o simplemente vivir, de no tener cubiertas sus necesidades”. En una idea complementaria, la pobreza no es un mal personal, sino de la comunidad, porque la ciudad se creó bajo el mismo principio, “procurarse casi todo lo que requerían”, entre todos.

 

Pero además de la unión, como una suma productiva y laboral, la ciudad necesitó una herramienta de consenso, de acuerdo, de participación civilizada de sus ciudadanos para tomar decisiones que les permitieran vivir con bienestar. Por eso, crea la democracia como el acto central de su vida en sociedad. Esto me lleva a otras preguntas, ¿la democracia es votar por una opción, aunque sea mala? ¿O votar tiene en esencia y como condición, elegir una opción de vida buena y mejor?

 

La necesidad de libertad personal la elevamos un derecho común, que aplica para todos o ninguno; la libertad es un valor natural de la democracia, nadie puede gozar de libertad robándosela a la mayoría, y asumir que es democrático. La democracia es libertad, libertad para elegir, para opinar, pero siempre para vivir todos mejor y bien, por eso la desigualdad y la injusticia no es democracia, no es libertad porque en esas condiciones los ciudadanos viven mal como un reflejo de la marginación en la edificación de su ciudad, es decir, en la falta de democracia.

 

Aristóteles decía quela justicia es el lazo que une a los hombres en las ciudades; porque la administración de la justicia, la determinación de lo justo es el principio del orden en toda sociedad política”. Entonces, la vida con justicia se convierte en otra condición sin la cual no hay orden, no hay ciudad, no hay democracia, por eso no solo basta vivir, sino es necesario que vivan bien todos los que hacen la suma social.

La administración de la justicia, en consecuencia, debe partir de la concreción de la opinión o las ideas de los ciudadanos, eso implica que los ciudadanos gobernados, también sean gobierno, que tengan el conocimiento de lo que hace el gobierno; que tengan la información, y el conocimiento de la construcción de la sociedad y la ciudad que habitan, porque ellos tendrán que elegir, votar, una y otra vez, en ciclos hasta que la ciudad desaparezca por ley natural, o por inconciencia.

Si con lo anterior nos acercamos a una respuesta, entonces podemos pasar a otras preguntas: ¿tenemos un gobierno democrático? ¿fue electo por los ciudadanos? ¿votamos para vivir mejor? La respuesta es muy simple, sí o no. Mas preguntas: ¿este gobierno respeta las leyes? ¿protege a los ciudadanos? ¿respeta los derechos humanos? De una respuesta objetiva o subjetiva, la calificación a este gobierno puede generar una continuidad, una renovación o un retroceso social.

 

Un gobierno democrático, en sí mismo no es la encarnación de un ente justo e irreprochable, por el contrario, es un ente perfectible, pero capaz de albergar y respetar a quienes piensan distinto a la mayoría, respetuoso para que expresen sus ideas, sus visiones, sus proyectos de manera democrática, es decir, desde una perspectiva que beneficie a la sociedad.

 

Un gobierno democrático, de manera natural, genera una oposición democrática, que asume con respeto las decisiones de la mayoría, desde el punto de vista electoral, o en las instancias legislativas, o judiciales. Una oposición democrática toma como eje de su conducta el respeto a las leyes, el respeto a la libertad de todos los ciudadanos, y lucha para que nadie, y mucho menos el gobierno la viole.

 

 

A 2300 años de las primeras ideas que dieron soporte y estructura a las ciudades de nuestro tiempo, aún no hemos terminado de construir la democracia, la justicia, y la igualdad para todos, parece una utopía, y parafraseando a Eduardo Galeano, tal parece que cuando nos acercamos a ella, se aleja, pero lo importante es que nos hacen caminar, luchar, vivir, entonces el camino se convierte en la razón del movimiento para alcanzarla, aunque nuestra voluble humanidad, se extravíe en el intento.

 

REVOLCADERO.

El ayuntamiento tiene un coro afinado en la palabra SÍ, todo y todos lo votan a favor del ciudadano Mendoza Márquez. Hoy se aprobó la primera modificación presupuestal, quedando en 2 mil 312 millones 527 mil  pesos para el gasto de este año. Hay dinero para patrullas, semáforos, cámaras de video, pero NI UN CENTAVO  para evitar que la población siga bebiendo agua envenenada con arsénico y flúor. ¿Se puede atribuir esta omisión a un simple olvido, demencia senil, o una burla pública a los ciudadanos? ¿Qué opina usted?