Opinión

DOBLE O NADA

¿TRAGEDIAS IMPREDECIBLES U OLVIDOS?

Por: José Luis Ramírez

La tierra baja o tierra llana, fue un lugar codiciable para los ibéricos -que todavía no se llamaban Ibéricos-, y lugar de caza y recolección para los chichimecas –que todavía no se llamaban chichimecas o huachichiles-. La tierra de nuestros ancestros, a pesar de los colonizados y los colonizadores, a pesar del lenguaje que hablamos ahora, y el que hablaban antes, era un lugar inundable. Esa característica, no la quita el color de la piel, el idioma, o el lugar de origen.

Por decenas de miles de años, la tierra que pisamos se inunda, y se inundaba en lo que conocemos como región “bajío”. La necesidad de lugares para vivir de manera permanente hizo que se adecuaran terrenos para el levantamiento de edificaciones de gobierno y de vivienda desde el siglo XVI. Pero las lluvias, y sus cauces que se habían creado a lo largo de cientos de años permanecieron en armonía, hasta que el crecimiento de la población, dio lugar a su modificación, o su deformación.

Las lluvias y las precipitaciones cambiaron cuando se modificó el clima, es decir, cuando empezamos a creer que podíamos jugar o dominar a la naturaleza. En el otro caso, cuando se destruyó el mediano equilibrio entre lo que producimos y lo que lo origina. Es decir cuando arrasamos los espacios de la naturaleza, porque creíamos que podíamos producir en serie, y de manera indefinida los alimentos y otros bienes para nuestra vida cotidiana.

Si la región bajío era inundable, no era necesariamente por ser una de las partes mas bajas de lo que conocemos ahora como Guanajuato, sino por la concurrencia de escurrimientos en la época de lluvias, y su confluencia o recepción en ríos medianos que a su vez confluían en otros mas grandes.

A Celaya le atraviesa el rio Laja, que es alimentado en la parte nororiente por el llamado rio Apaseo (Apaseo el Grande), que desde luego es una prolongación del rio Querétaro. Es decir, el rio Laja se recarga con el agua de nuestro estado vecino.

Pero la principal corriente de agua del Rio Laja, viene de San Felipe, recorre Dolores Hidalgo, sigue en San Migue de Allende y pasa por Comonfort, y finalmente llega a Celaya por el lado Nororiente, bajando en forma de semiherradura hacia el sur poniente con rumbo a Cortázar. La precipitación por lluvias es de 575.3 mm anuales.

El agua de lluvia y de los ríos, por la posición natural de los suelos, y por circunstancias particulares como la falla geológica que le atraviesa, reúne condiciones especiales para inundar de manera sistemática a Celaya.

Las inundaciones por crecidas de los ríos han sido frecuentes, señalo algunas. En el mes de septiembre de 1967, en el tramo entre la autopista Celaya-Querétaro y el Puente Tresguerras se desbordó por ambas márgenes, inundando las siguientes colonias: Tresguerras, Las Insurgentes, El Zapote y la Colonia Alameda, se registraron cuantiosos daños materiales. También afectó 540 ha de cultivos por el lado derecho; por la margen izquierda, afectó 125 hectáreas del Ejido La Laja, y Rancho San Isidro de Trojes.

Durante la temporada de lluvias y ciclones tropicales en el 2003, el municipio se vio afectado por precipitaciones intensas fuera de lo “normal”, a tal grado que hubo la necesidad de hacer la declaratoria de Desastre Nacional, siendo un total de 8 comunidades, con 2,393 viviendas afectadas y 1,638 familias evacuadas.

Las inundaciones por lluvias también han sido cíclicas. El riesgo es prácticamente todos los años, y se inunda la porción centro norte de la ciudad, debido a la falta de un drenaje eficiente.

El día 11 de julio de 1998. Una fuerte lluvia afecto la Comunidad de Jáuregui con 22 familias afectadas. El día 5 de agosto de 1998, hubo una inundación en la colonia Cuauhtémoc, provocada por lluvias y desborde del canal de aguas negras.

El día 22 de agosto de 1999. Una fuerte lluvia en la comunidad de Jáuregui, trajo consigo un deslave de cerro, y provocó que se inundaran algunas calles.

El 9 de septiembre del 2003, hubo otra inundación en Colonias Bosques y V. Bonfil. Igualmente en las comunidades: La Luz, La Cruz, El Cuije, Los Moralitos, Ramírez, Los Mancera.

El día 22 de septiembre de 2003. Fuertes lluvias en la zona del bajío aunado al deficiente mantenimiento de los cauces del Municipio, propició grandes avenidas por el lado del Río Laja así como, por el lado del Río Querétaro provocando alarma entre los habitantes.

El 27 del de septiembre del 2003, las lluvias torrenciales y desbordamiento del Río Laja, afectó a 26,000 personas.

El 4 de febrero del 2010 hubo una inundación por ruptura de bordo de los canales y filtraciones, en las comunidades de La Luz, Los Mancera, La Cruz y San José el Nuevo.

El 6 de febrero del 2010, se suscitaron lluvias fuera de lo “normal”, con 5 días de precipitación continua, afectando a 79 personas, 89 hectáreas de tierras de cultivo, y  20 casas

El 27 de agosto del 2016, una lluvia intensa afectó a la empresa Honda, hubo un desbordamiento de canales y acumulamiento de agua pluvial dentro de la planta, afectando los trabajos de operación de la armadora.

El 12 de agosto del 2018, la lluvia intensa trajo consigo un desbordamiento de canales en el área de compuertas, afectando los trabajos de operación de Honda.

El año pasado las lluvias y ciclones, trajeron afectaciones a lugares como El Cuije, la 10 de abril, la exhacienda de Trojes, la Luz, la Trinidad y Moralito. Y nuevamente se inundó la empresa Honda.

He realizado este recuento de situaciones que han puesto en riesgo el patrimonio y la salud de los celayenses, porque se están tratando de tomar medidas que parecieran muy importantes para evitarlos, pero que una vez analizándolas con detenimiento, pueden resultar una falacia, y traer consecuencias impredecibles.

Celaya se inunda, y nos estamos acercando al tiempo de lluvias. La limpieza de un solo tramo del rio Laja parece que nos puede traer sorpresas desagradables. Ya ampliaremos el tema en la siguiente publicación.

Revolcadero.

Después de 10 días de ausencia de la ciudadana Paniagua, a raíz de la crisis de inseguridad que se detonó con el asalto a la Comandancia Norte, llega sin un argumento convincente. Cierto, lo suyo no es el gobierno ni la administración municipal.