Opinión

DOBLE O NADA

Linces, y el secreto mejor guardado.

Por: José Luis Ramírez

La tormenta se anunciaba desde hace años, y la respuesta solo fueron declaraciones a la prensa, y fotografías con todo tipo de autoridades que no trascendían al terreno de los hechos. Pasó el tiempo, y ahora enfrentamos una inseguridad creciente, amenazante, que desborda de incertidumbre y miedo a la ciudadanía.

Hoy tenemos una crisis de gobierno. El municipio y el estado, siguen desdeñando la ola de violencia y delincuencia que agobia cada vez mas a la población. No importa que las estadísticas reafirmen lo que vemos y escuchamos. El gobierno municipal y estatal, están sumidos en un letargo que también da miedo. Ayer, hoy, y anticipándonos al mañana, tenemos un marco de referencia en cuanto al daño que la delincuencia realiza. Daniel Almanza señaló que la cifra, en relación al robo diario de autos, son 19, no es un dato menor, si consideramos que son robados a sangre y fuego.

Guanajuato, tiene la cifra mas alta de personas asesinadas. No hay manera de justificar la inoperancia de los organismos de prevención, de protección, y procuración de justicia para la sociedad. El dinero lo tienen a manos llenas, y a manos llenas se les va como agua. Llegan mas militares, llegan mas marinos, se invierte en policías municipales, policías estatales. Y la inseguridad no decrece.

Hace unas semanas se aprobó la Ley Estatal para la prevención de la violencia y la delincuencia, cuya esencia tiene un enfoque social, pero que en paralelo, crea en el papel una estructura burocrática que tardará meses en organizarse. Por ejemplo, ayer se creó en el municipio, el Consejo que señala dicha Ley, pero las acciones municipales, en la práctica son opuestas.

A manera de ejemplo, cito el viaje a Dominicana, que realizó el frondoso secretario de seguridad, cuyo fin, al parecer, fue traer entrenadores de defensa personal para aquellos habilidosos policías que les encanta  jugar lucha libre con los vendedores ambulantes que se resisten al peso de su autoridad. En estos días, se anunció también que se gastarán, otra vez, mas de diez millones de pesos en uniformes; que se contrataran policías auxiliares, por supuesto desarmados que se acompañaran de policías municipales.

Desde hace meses a la ciudadana Paniagua se le ha preguntado por el programa y plan de seguridad, igualmente a la Comisión de Seguridad del Ayuntamiento, y mencionan su secrecía, dicen que su revelación puede afectar la “seguridad”. Lo cierto es que hasta este día, es el secreto mas guardado, tan lo tienen bajo tres chapas y candados, que la seguridad no aparece por ningún lado.

La inseguridad no es privativa de un gremio, de una zona habitacional o de una población específica, por el contrario, es algo que todos tenemos en común. La zona urbana, como la zona rural han visto crecer la delincuencia, y su fuente: la corrupción. Por eso, cuando los dos referentes próximos del hartazgo de la población, son las marchas que se dieron hace unas cuantas semanas, en una, encabezada y nutrida por los estudiantes del ITC, y en otra, por vecinos de la colonia Alameda, en ambas demandando seguridad, nadie en su sano juicio puso en duda la certeza de su exigencia.

Hoy, a siete semanas de aquella marcha, los Linces del ITC vuelven a salir a las calles para manifestar que las cosas se han empeorado en la zona estudiantil. Tres jóvenes han sido asaltados y robados con violencia, al grado de requerir hospitalización, y Fran, la chica lince, por la que marchaban hace semanas, aun continúa desaparecida. Recordemos que la palabra empeñada de la ciudadana Paniagua, fue “reforzar la seguridad”. Ayer la volvió a repetir.

Si hacemos un poco de memoria, recordaremos que en la marcha anterior, nadie se presentó a escucharlos, de tal manera que las únicas palabras que recibieron fueron las del director del plantel, que les dijo que no había ninguna avance oficial. Y efectivamente, hoy nuevamente lo constataron, Fran está desaparecida del ITC, pero también de la memoria de las autoridades. En síntesis, los linces tanto como los celayenses, están desamparados.

El hecho de que la ciudadana Paniagua, no dé la cara ¿significa que tenemos que borrar de la memoria los asesinados, los robados, los lastimados, los secuestrados, los desaparecidos, los extorsionados, los amenazados? Desde luego qué no. Y eso queda demostrado, ahora que los Linces rompieron el cerco de las autoridades del ITC, y de la ciudadana Paniagua.

Es necesario destacar que al igual que en la marcha anterior, a los Linces, les impusieron un guion para permitirles salir a reclamar seguridad. Estaba diseñado un cerco, para que marcharán cien metros, hicieran una declaratoria y regresaran a clases. Salieron cientos de jóvenes con pancartas, cientos de ciudadanos que han votado y con ello han legitimado al gobierno actual, rompieron el cerco ante el azoro de una veintena de maestros que vigilaban que la marcha fuera “pacífica y con respeto”. Llegaron al puente de Torres Landa y se siguieron hasta la Presidencia municipal.

Pancartas, realizadas en pequeñas cartulinas se empezaron a multiplicar, leyendas escritas en cuadernos, se mostraban a cientos de curiosos que se asomaban desde la puerta de sus casas. Las consignas también rompieron el silencio impuesto, no eran jóvenes acostumbrados a expresar su derecho a manifestarse y a decir lo que les afecta. Pero eso no impidió, mostrar un vigoroso reclamo, y una voluntad de romper con la obediencia impuesta desde un escritorio.

El mito de que el ITC no es un centro para hacer política, se desnudó. Quedó claro, que hay una política para silenciar y borrar todo gesto legítimo de reclamo; quedo claro, que el ITC, solo permite filtrar líderes estudiantiles que se inclinen por el PAN, al grado de operar para que las afectaciones que sufren los estudiantes por la delincuencia, no toquen el manto de la ciudadana Paniagua. Recordemos como en la tarde, un día antes de la marcha anterior, ella se apersonó y dialogó con el Consejo Estudiantil, para evitar, precisamente lo que ocurrió hoy, que llegarán al recinto de la impunidad, la Presidencia municipal.

La ola criminal que azota la ciudad, no terminará con marchas, ni con promesas al viento. Pero, lo que si se exhibirá, es el vacío de gobierno de la ciudadana Paniagua, su incapacidad para darnos seguridad, y en consecuencia, la inutilidad de que siga al frente de una administración municipal fallida. ¿Podrá seguir? Claro, pero eso nos arrastrara en esta espiral de violencia y crimen.

Revolcadero.

La desaparición de Fran, y el absoluto silencio de las autoridades sobre su paradero, es presagio de impunidad y complicidad que lastima a todos los celayenses. ¡Viva la queremos, ya!