LA CIUDADANA PANIAGUA EN SU LABERINTO.
José Luis Ramírez
Las costumbres generalmente se imponen a la Ley, de eso hay una cultura arraigada que México vive a sueño lento. Asumimos que los Presidentes electos, para este caso los municipales, son casi el dedo de Dios. Y en algunos casos, El cuerpo entero.
Les damos tanta importancia porque creemos –sistema de creencias en el que competimos al tú por tú, con la mitología hindú- que de ellos depende la vida de todo ser que se encuentre en su radio de administración y gobierno. Nos olvidamos de los 14 miembros del Ayuntamiento, sin los cuales, el Presidente no existiría. Ya lo he dicho, el Ayuntamiento es un organismo colegiado. Es una responsabilidad de los 15 integrantes los aciertos y los errores, pero por razones desconocidas, los bienes y los males los atribuimos a la figura del Presidente. Y el Presidente se deja querer y malquerer, siempre y cuando el Ayuntamiento le de manga ancha, es decir, hacer lo que se le venga en gana.
El Presidente municipal, tiene a su vez, extremidades que reciben sus órdenes sin pensarlas, sin alterar una sola vocal, de ello dependerá el beneficio que reciben. Se llaman directores, son elegidos fundamentalmente por su cercanía personal o política. Son el primer bloque de contención de los errores y el mal desempeño del Ayuntamiento que cedió su autoridad a una sola persona. Forman un circuito de impunidad cuando se descubren sus corruptelas.
En primer lugar, no es un privilegio o un derecho del Presidente municipal, elegir a los miembros que colaboraran en la administración. El Honorable Ayuntamiento, como lo señala la Ley Orgánica Municipal, tiene la facultad de Nombrar al secretario, al tesorero, al contralor y a los titulares de las dependencias y entidades de la administración pública municipal, a propuesta del presidente municipal, prefiriendo en igualdad de circunstancias a los habitantes del Municipio.
Del mismo modo, el Ayuntamiento está facultado para remover a los servidores públicos señalados en el párrafo anterior, a propuesta del presidente municipal, o con la decisión de la mayoría simple del Ayuntamiento, en los términos del artículo 126 de la mencionada Ley.
Esta más claro que la luz del mediodía, que el Presidente municipal no tiene facultades para otorgar ningún nombramiento: solo propone, y el Ayuntamiento dispone, siempre y cuando las propuestas estén dentro de los lineamientos que también establece la Ley. Usted se preguntara ¿Por qué entonces hay tanto barbaján dirigiendo la administración municipal? La respuesta es simple, en el Ayuntamiento –los miembros- generalmente se aceptan las propuestas del Presidente a cambio de prebendas y de una buena tajada del pastel. Eso le llaman negociación. Desde luego, si fuera para establecer equilibrios y una competencia para mejorar el estado de la administración, ni duda cabria en aplaudirlo, pero no es así.
La simulación, la mentira, el ocultamiento y la trampa son en muchos casos el mejor oficio de los barbajanes que refiero, y que se seleccionan. Y bueno, también hay otros que son improductivos, ineficientes, o de plano vulgares ignorantes de su encomienda, pero mientras el Ayuntamiento lo tolere, y le de manga ancha al Presidente municipal, no habrá queja, denuncia o impugnación que valga.
Hay tiempos y oportunidades para cambiar, obligada o voluntariamente, en la administración municipal, eso ocurre cada tres años cuando llegan los nuevos integrantes del Ayuntamiento. Creo que, hoy es el momento en que el Ayuntamiento recupere su honorabilidad limpiando las dependencias que han ensuciado sus directores, y desde luego, dejando a quienes han cumplido a cabalidad con sus tareas en el servicio municipal.
A vuelo de murciélago destaco las dependencias que se han caracterizado por su ineficiencia: Seguridad Publica, y solo daré un par de argumentos, tiene un gasto de mas de un millón de pesos diarios y un desempeño vergonzoso. Otro: las inundaciones, los enfrentamientos en el Estadio de futbol, la falta u ocultamiento del Atlas de riesgo, la falta de protocolos para evitar catástrofes pone a Protección civil como un invitado a salir.
El crecimiento habitacional en zonas inundables, sin planeación urbana, el crecimiento de mas de 400 asentamientos irregulares impiden una buena calidad de vida a los celayenses debido a la precariedad de servicios públicos. Igualmente, el deterioro del Patrimonio arquitectónico y monumental es progresivo. Las colonias de la periferia sufren de un abandono que se agudiza en tiempos de lluvias. Desarrollo urbano debe ser limpiado.
El uso de instituciones culturales como el antiguo SISMAC, han servido para privilegiar y redirigir la gestión y recursos federales a una institución privada como el Conservatorio, en detrimento de su propio desarrollo, de la cultura y el arte en todo nuestro municipio. En ese ámbito, las denuncias públicas por la utilización de recursos públicos han sido constantes y públicos. La mediocridad ha sido su sello, y debe ser renovado. La posible llegada de anteriores directores abre la posibilidad de refrescar los abusos y desvíos de recursos que se hicieron en su momento.
Secretarias como Medio Ambiente, que se usaron para pago de favores políticos, debe ser limpiada. El asunto de la duplicidad forzosa de reglamentos para incorporar asuntos fuera de su competencia como es el caso de la Protección animal, es inaceptable. Se forzó la construcción del CAA con un gasto de cerca de 4 millones, para adjudicarlo sin mayor argumento o discusión, a la tía del regidor del Partido Verde, Israel Herrera. Esa es una papa caliente que le quemará las manos al Ayuntamiento electo.
El Transporte público, es un asunto vital para la ciudadanía. La tolerancia injustificada al transporte, que ya está fuera de su vida útil, sigue empañando los esfuerzos de algunas líneas de autobuses. El uso de transporte que no reúne condiciones dignas para el traslado de los ciudadanos, es una constante. E igualmente, las rutas han sido descuidadas en lugares y frecuencias. Se pondera en primer lugar, la obtención de ganancia que el servicio. Han pospuesto una y otra vez un servicio de transporte digno y eficiente.
Estas son algunas dependencias que arrastran tras de sí el malestar y el enfado de la ciudadanía por su deplorable desempeño. Hay más, desde luego que sí: Jumapa, Fiscalización, Contraloría, Tesorería que tocaremos en el próximo espacio.
Lo anterior sin lugar a dudas es la herencia del ciudadano Lemus, además de la considerable obra pública mal planeada y administrada, que será un laberinto para la ciudadana Paniagua, del que nadie saldrá bien librado.
Revolcadero.
Principio de legalidad. Artículo 4. La autoridad municipal únicamente puede hacer lo que la ley le concede y el gobernado todo lo que ésta no le prohíbe.
