Opinión

DOBLE O NADA

Por: José Luis Ramírez

OTRA FERIA DE NAVIDAD

Una Feria es una celebración, una fiesta de la comunidad para mostrar y demostrar su talento, su identidad, su esfuerzo cotidiano, sus logros, y de cierto su pasión por el trabajo y la vida. En una Feria, encontramos de todo y a todos; la novedad, la sorpresa nos encuentra de frente al conocido y al desconocido con el que compartimos nuestros méritos y logros. Es una oportunidad anual para mostrar lo mejor que tenemos como ciudad y ciudadanos. Lo que no se parezca a esto, es un mercado que se alimenta de forma común y corriente.

Celaya tiene medio millón de habitantes, sin lugar a dudas, el potencial económico, cultural, comercial, deportivo, educativo, artístico, turístico requiere ser tomado en cuenta en eventos de importancia singular como es la Feria. Pero desde hace años, la Feria se ha convertido en un nicho para burócratas con cargo al erario municipal, y en pleno evento, lo mejor y destacable de nuestra ciudad no aparece por ningún lado. Sus vertientes o propuestas son: rentar espacios para que comerciantes asiáticos vendan su consabida mercancía; poner juegos mecánicos, luminosos y caros que desfondan el bolsillo de las familias; espectáculos, otra vez caros y de dudosa calidad con la bendita intención de obtener dinero.

Sí, desde hace años la Feria ha sido un evento deplorable, que desde luego, no ha aportado un gramo al desarrollo de Celaya. Pero no solo se ha quedado en lo anterior, ha sido un evento que consume el dinero de los contribuyentes, y un generador de oscuras deudas. Patronatos van, patronatos vienen y desde hace 18 años todos tocan la misma canción. Además, del dinero en efectivo que se le invierte año con año, el costo de la infraestructura desarrollada no ha sido menor. Durante el curso del año, los dos o tres eventos que se realizan en este lugar, no justifican la inversión en mantenimiento y reparaciones que se requieren hacer debido al abandono que sufre durante meses.

Hace unos meses decía que, mal o bien,  la Feria, podríamos definirla como una política pública, dado que es un evento social que trataría de responder a una necesidad comercial, de recreación, de información, de exposición, de promoción de las actividades mas destacadas de la ciudad y sus ciudadanos. Y que es un evento social público, porque se hace con el dinero que los ciudadanos aportan al presupuesto que administra el gobierno municipal.

Igualmente me preguntaba por qué la Feria parece un negocio privado. Existe la idea de que un grupo de personas ajenas a la administración municipal, tiene mejores aptitudes para organizar la fiesta principal del pueblo, y por ello, se les otorga sin v de vuelta, un presupuesto millonario. Sin embargo, los hechos nos muestran que a lo largo de los últimos 18 años, los patronatos dirigidos por empresarios no han tenido éxito: en primer lugar, porque la Feria no es un escaparate de lo mejor de la ciudad y su gente; en segundo lugar, porque no es un evento que tenga la capacidad de resolver necesidades de promoción, de recreación, de desarrollo de talentos, y finalmente porque no es de su interés el detonar, por lo menos temporalmente, el mercado interno de la ciudad, al promocionar el mercado de productos locales.

Como ya le he comentado, esa “celebración del desplumadero” llamada Feria, se prepara durante todo el año, y se pagan sueldos de lujo a los organizadores para que realicen durante tres semanas un “guateque”, que en nada le sirve a la ciudad, y claro, con cargo al presupuesto municipal. Mire, una política pública, se mide como cualquier otra actividad en términos de resultados, piense usted en qué nos beneficia? ¿Qué nos aporta, qué le deja a la ciudad, y a los ciudadanos?

Pensando en una de esas preguntas, tengo que empezar por decir, que el presupuesto del año pasado para la Feria, fue de $ 5millones 665 mil pesos, y se les “presto” dinero porque el “guateque” anterior salió con cuentas mochas. Este año para la realización de la Feria, se presupuestó $ 5millones 900 mil pesos, le pregunto otra vez: ¿cree usted que se debe seguir aportando dinero a un evento donde las ganancias no se ven por ningún lado?

Las cuentas de la Feria del año pasado, tardaron en mostrarse 140 días. Eran unas simples sumas y restas, un listado de ingresos y egresos, pero se dieron su tiempo, al fin y al cabo el tiempo invertido se descontaba del ingreso. Y sí, usted ya lo sabe. Salieron con sus cuentas mochas, se quedaron con una deuda de cerca de 200mil pesos, y el dinero del presupuesto se esfumó.

Los estudiosos de la historia de Celaya, cuentan que nuestra primera Feria data del año 1834, y que se organizó en la calzada Independencia. Luego en la escuela Niños Héroes, y claro, en la fábrica de alcohol que después se convirtió en la cigarrera “El buen tono”. Si usted suma los añitos durante los que se ha realizado la Feria de Navidad, verá que son cerca de 200 años ¿No le parece que ha sido tiempo suficiente para que ya hubiésemos aprendido a realizar una Feria de Navidad como Dios manda? Es decir, con honestidad, con talento, con imaginación, pero sobre todo con la idea fundamental de mostrar lo mejor que hacemos los celayenses. Y desde luego, hay mas, mucho mas que la cajeta.

Revolcadero. Renunció el Patronato de la Feria porque el presupuesto de 5 millones 900 mil pesos se los entregarían a un par de meses de la realización de la Feria de Navidad. Se debería aprovechar esta oportunidad para replantear la administración y refundar este evento de cara al interés celayense. No sería válido que solo cambiara de manos.