José Luis Ramírez
Los ciudadanos Sinhue y López, han mantenido una relación tensa desde que ambos llegaron a gobernar. Por un lado el gobernador diseño una estrategia de golpe montado en una contraofensiva de sus debilidades, entre otras, la seguridad, la red de extracción ilegal de combustibles –guachicol-, el presupuesto, la salud –vacunas-, y ahora el agua. Una herencia adquirida de sus antecesores, que tiene un costo económico, político y social que nos coloca en los sótanos del infierno.
De hecho, una de las situaciones que más incomodan a los ciudadanos ha sido la inseguridad y la violencia. El 11 de octubre cuando asumió la gubernatura, Diego Sinhue Rodríguez, señalaba que Miguel Márquez Márquez, había fallado. Anunció se nuevo modelo de seguridad, que contemplaba la creación del Consejo Estatal de Seguridad, la Unidad de Inteligencia Financiera, y construir la seguridad desde lo local para atender de raíz los problemas.
En un par de meses se cumplirán tres años de su sesuda estrategia, y no poco contradictoria, ya que Alvar y Zamarripa habían trabajado siete, y nueve años atrás en esos asuntos, y fueron los mismos a los que incorporó. Y claro, el pico de inseguridad y violencia creció porque los tres ejes de su modelo de seguridad no tenían ni pies ni cabeza.
Las causas y efectos de la violencia en las calles, se las atribuyo al gobierno Federal, y pidió apoyo, no sin antes pedirle a estados Unidos que lo hiciera. En ese momento Guanajuato ocupaba el 1er. lugar nacional en homicidios dolosos, con 2865 en los obituarios de la infamia. Esa cifra ha subido a la fecha, y no baja. Vendría después el golpe de Timón, con un giro de 360 grados, y en las calles todo sigue igual. Se negó a ir a las juntas de seguridad nacional, luego dijo que sí.
Sus desplantes en contragolpe a las acciones del gobierno federal para generar polémica y debate político a su favor han sido épicas. Después del rescate de los ductos de Pemex y de la Refinería de Salamanca, culpó al gobierno federal de la escasez de gasolina, y se fue a Estados Unidos a comprar gasolina, que se evaporó en el camino o en las pipas. Lo cierto es que aprovecho el foro para limpiar el olor de guachicol en las oficinas públicas.
Con las vacunas para atacar el coronavirus has sido lo mismo. Culpó al gobierno federal de la expansión de la pandemia, y planteó la compra de vacunas como una solución, creando un fondo para ello, y no las compró. La epidemia tuvo sus ciclos de altas y bajas a partir del confinamiento, y ahora, en esta nueva oleada, la pandemia toca otra vez las puertas del miedo, y Diego solo deja el semáforo en automático.
En relación al presupuesto, que involucra los cuatro ejes planteados desde su llegada: seguridad y paz social –que comenté hace unos días-, desarrollo humano y social, educación de calidad, y desarrollo ordenado y sostenible, ha contado con un Gasto Público total en la Ley de Egresos muy holgado: en el 2018, ascendió a una cantidad de $81mil,236millones,154,297.00; para el 2019 fueron $83mil,415millones 970,643.00; para el 2020 ascendió a $87mil 300millones,843,251.00; y para el 2021 se autorizaron $ 89mil,298millones,505,278.00, es decir ha crecido 8mil 62 millones 350,981.00 en los últimos 3 años, junto con la deuda pública.
En relación a la eficacia del gasto, Diego Sinhue, ha repetido que ha bajado debido a los recortes presupuestales de la federación –léase mala fe del Señor López-, pero tan solo en este años, de RECURSOS FEDERALES, en concreto de Participaciones, aportaciones, convenios e incentivos derivados de la colaboración fiscal y fondos distintos de aportaciones, obtuvo $ 76mil,786millones,271,080.00.
Hace unos días amenazó –como ya es costumbre- con romper con la Ley de Coordinación fiscal y los Convenios de Colaboración por no recibir los ingresos que considera justos para el Estado. Pero finalmente, fue un amago mas, sin sustento, pero sí con su filete publicitario.
Casualmente, terminando la elección anunció el despido de trabajadores para equilibrar los gastos de administración, y destinarlo al desarrollo social. La contradicción era muy obvia, ¿por qué lanzar al desempleo a trabajadores para aliviar la carencia de recursos de otros desempleados?
Su gobierno hasta el año pasado, tenía autorizado en el ejercicio fiscal 2020, 40mil 888 plazas y contratos de prestación de servicios bajo el régimen de honorarios asimilados a salarios de la administración pública estatal. Ya lo había mencionado, todo un ejército electoral, que ahora es prescindible después de serle útil para pintar de azul el congreso. Sus delirios de poder y de grandeza a costa de la incertidumbre, la confusión, el miedo y la violencia que hoy recorren los caminos de Guanajuato, tienen un límite, sus discursos bravucones y sin sentido no lo llevan a ninguna parte, pero a nosotros tampoco.
Revolcadero.
El Presidente López, hace un mes mandó otros mil elementos del ejército mexicano a patrullar Celaya y León, e insiste en la destitución de Zamarripa. Con todos sus descalabros, el ciudadano gobernador Diego Sinhue, se niega y protege a capa y espada a su Fiscal, y pide canciones de Juan Gabriel en la “mañanera” para presumir la Grandeza de su gobierno.
