Opinión

DIALOGOS SIN CELAYA.

José Luis Ramírez

Los ocho meses de gobierno de la ciudadana Paniagua son una muestra de algo que bien pudiera señalar una fase terminal del séptimo gobierno municipal del Pan. Pensar que su corto gobierno, es un libro aparte, es un error. Esto es un eslabón mas de los seis anteriores, salvo que el peso de los años y la pérdida de su discurso social, lo han convertido en un gobierno sin sustento ideológico, es decir, un gobierno que solo busca el poder con fines particulares, alejado de la sociedad.

La pérdida de la confianza y la crisis de seguridad que hoy vivimos no se pueden pensar sin el deterioro del Pan, y es que el poder sin la ideología que le dio vida, se vuelve vulnerable, frágil, y casi siempre corrupto. Quizá la corrupción defina la literalidad de un gobierno que ha dejado de ser vital, que ha perdido sus funciones, y prácticamente sus muestras de vida sean reacciones sin mayor sentido.

El escenario del Primer informe nos ilustra esa cara del poder cuando ha perdido todo vínculo con la realidad. El hecho de haber pregonado la austeridad como argumento para realizar el informe en el edificio del gobierno municipal, y movilizar después una infraestructura de seguridad con 200 elementos policiacos para proteger un evento que ya no tenía mayor relevancia política, es incomprensible. Igualmente el uso de pantallas, invitaciones selectivas, y claro, el manejo controlado de los mensajes, no solo mostró un gobierno débil, sino también inseguro y con miedo a la reacción de la población.

El auditorio Tresguerras, sede imprescindible de los actos políticos importantes, se quedó abandonado sin la presencia de los cientos de acarreados y sin el oropel con el que solían contar. Se acabaron dos cosas, el dinero para el acarreo y el control político de sus “invitados”.

El Informe mismo, era insustancial, la inversión en la obra pública y su progreso, que suelen ser las cerezas del pastel, ahora se reducía a no mas de 500 millones de pesos, y se destacaba entre ello, la construcción del puente de irrigación, que sumaba aproximadamente el 45% del gasto total. Lo demás, se repartía en obras que ni siquiera tenían en su conjunto el 40% de avance. Obras suntuosas como el tramo de la calle Morelos, y el de Arroyo Chagoyan, que por un poco mas de 200 metros costaron cerca de 7 millones de pesos. La siembra de árboles en la avenida Lázaro Cárdenas con un costo de casi 2 millones de pesos. El Bacheo mágico, así le llama la gente porque desaparece de un día para otro como los millones de pesos gastados, por cierto, esta fue una de las acciones con las que inició su gobierno la ciudadana Paniagua. En fin, nada nuevo que no supiéramos, y que no estuviese marcado por la suspicacia ciudadana.

En cuanto a la crisis de seguridad pública, destacan cuatro acciones que solo de escucharlas dan miedo, preocupación o de plano hilaridad: la creación de la policía comercial, industrial, cibernética, y de proximidad social, con una inversión probable de mas de 20 millones de pesos. Según sus cifras tienen 548 policías rasos, y hay 300 vacantes, que no se cubren –entre otros factores- por miedo, dice el carismático y poco diplomático, Director de seguridad. Y por otro lado, las bajas en el curso del año, son 81, siendo 70 por “convenios”. Están como la fábula de la vaca lechera…

Ademas, como ya le he comentado, las metas en sus indicadores de desempeño son impresentables. Y bueno, con este desempeño deplorable, tienen la ocurrencia de crear cuatro unidades de policía municipal, cuando no pueden ni con su alma.

Y llaman la atención, la policía de proximidad, estas funciones las realizan los cadetes del infopol, con un rol de persuasión de actos delincuenciales o de vandalismo callejero de muy bajo impacto; la otra, es la policía cibernética, que de acuerdo a otras experiencias como la de CDMX, sería para monitorear las redes sociales y sitios web. Lo cierto, es que no hay comparación, y dada la ineficacia en el uso de las cámaras de seguridad, prácticamente les estaríamos financiando el acceso al divertido mundo de la web. La función, jurídicamente, se limitaría a denunciar, pero no tendría ninguna capacidad de acción, porque ello le compete al ministerio público local o federal, y en su caso, un juez tendría que evaluar las pruebas y la posible sanción. Así que, su función tiene un fétido olor a espionaje y acoso para quienes usen las redes sociales con fines de denuncia política, o en el ejercicio de la libertad de expresión.

En relación a la policía industrial y comercial, estas experiencias son tan viejas como las llamadas a misa. Están destinadas a funciones de vigilancia, protección de les bienes y valores de los sectores privados, bancarios, industriales y comerciales que lo soliciten, pero que cubran las cuotas correspondientes. Generalmente terminan siendo organismos paramunicipales, desvinculados de la seguridad pública municipal, y convertidos en negocio de seguridad privada. Después de hacer una reflexión sobre las funciones de estas “unidades policiacas”, pregúntese en dónde está el beneficio para los ciudadanos, ¿cómo resolverían la crisis de seguridad que padecemos?

Por si eso no fuera suficiente, el servidor público que confunde los dientes de ajo con los dientes de leche, y según la leyenda urbana, despacha en la Dirección de Desarrollo Económico Estatal, llegó al informe a regañar a los ciudadanos y a la prensa, culpándolos de difundir malas noticias que alejan a los inversionistas. Parecía que los que se roban los carros, las viviendas, los que secuestran, los que matan, los que extorsionan, los que incendian, los que rafaguean, los que arrancan los cajeros bancarios, los que se roban el dinero de las obras, los que simulan cuidarnos, y los que deben gobernar,  son los comunicadores y los lectores de noticias. Su juicio fue contundente, somos alarmistas y ahuyentamos a las madres de la caridad empresariales; los que firmamos con tinta y sudor, según su discurso patriarcal, provocamos el horror y el miedo, pero los otros, que firman sus mensajes con fuego y sangre, a ellos ni siquiera les dirigió una pestaña.

Para no dejar al respetable con la incertidumbre de donde obtener dinero para mejorar la seguridad, el susodicho servidor, conminó a la ciudadana Paniagua, a aumentar el pago del impuesto predial.

Y finalmente quien vino a coronar la algarabía del post-Primer Informe, fue nuestro flamante y ahora gobernador independentista, Diego, a quien recuerdo por haber aprobado cuando fue diputado federal, las Leyes que ahora le producen escozor. En su gira de promoción de las bondades de seguir endeudando al Gobierno, y a los contribuyentes, con la cantidad de 5 mil trecientos millones de pesos, se apersonó en la caravana de la ciudadana Paniagua, y le manifestó su apoyo de amigo y gobernador. Raudo y veloz, soltó la carnada: ofreció una mochada del préstamo para la adquisición de un helicóptero que vigilará el municipio de día y de noche, me recordó a los vehículos especializados que le entregó a Celaya para personas con movilidad restringida, cuando no se tenía dinero para su operación, ni para salarios de los choferes. También me recordó el helicóptero que tenía el municipio hace 18 años, que llevaba el sobrenombre del Halcón, y no sé porque pienso que éste será el halconcito II.

Le reiteró a la ciudadana Paniagua dentro del paquete de seguridad, la idea –parece epidemia contagiosa- de incrementar el impuesto predial para pagarle a los policías un salario de 20 mil pesos mensuales, a los mismos que hace unas semanas señaló como presuntos halcones al servicio del mal, de este modo, según su narrativa, tendríamos policías leales.

Y como en la feria de navidad con los afamados gritones, en este paquete de seguridad, soltó la promesa de construir una cárcel para los seguidores del maléfico, con un costo de 300 millones de pesos. Igualmente, prometió la construcción de la Academia Estatal de Policía con un costo de 600 millones de pesos, y la continuación de la Prepa militarizada.

Esta promesa de obras, a pesar de que se cabeceó en los periódicos como si fuera un hecho, se hará, siempre y cuando se lo apruebe el Congreso del Estado, de este modo el próximo endeudamiento salvará de la crisis de seguridad a la ciudadana Paniagua, pero para nosotros, la realidad no nos asegura nada. Dijo que con la Ley en la mano hará respetar el estado de derecho. Como usted sabe, la Ley la tienen en la mano desde hace decenas de año, y el dinero ha circulado como confeti, recuerde que Miguel Márquez gastó en seguridad y procuración de justicia, 27 mil 500 millones de pesos en seis años.

De cierto, lo que nos daba cierta esperanza en recuperar la paz y la tranquilidad, era la intervención de la Gendarmería, el Ejército y la Guardia Nacional, pero también en su deshilvanado discurso el ciudadano Diego, señaló que eso era “irreal”, que solo unidos saldríamos adelante. Y claro, después de eso, el cielo brilló, y me pregunté para qué entonces queremos a Celaya como un campo militar.

Para cerrar la semana, el jueves otra vez don Diego, hizo de las suyas, señaló que de no existir apoyos por parte de la Federación; Guanajuato podría abandonar el pacto federal, pues afirmó, además que es Guanajuato uno de los estados que más impuestos paga”. Eso significaría, en el caso de la crisis de seguridad, que tendríamos que rascarnos el miedo y el pánico con las uñas de la policía municipal y la FSPE. ¿Habrá cordura y sensatez en estos servidores públicos?

Revolcadero.

Mi pasaporte diría, Republica Independiente de Guanajuato, y estaría firmado por el Presidente Diego Sinhue Rodríguez Vallejo. ¡Ya me vi!