Por Ara Morales.
La organización social Inclusión Social Lgbttti convocó a la ciudadanía celayense desde hace más de dos meses a participar el domingo 15 de mayo en la marcha contra la homofobia, el lesbianismo, la bisexualidad y la transfobia, una celebración previa al 17 de Mayo que es reconocida a nivel internacional, desde 1990, cuando la Organización Mundial de la Salud eliminó la homosexualidad del catálogo de las enfermedades mentales porque suponía una desviación sexual, y que reflejaba un trastorno de personalidad subyacente, teorías que fueron descartadas por médicos, psicólogos y psiquiatras.
Para darnos una idea, comencemos por cosas básicas, a palabra fobia tiene los siguientes significados “temor intenso e irracional, de carácter enfermizo, hacia una persona, una cosa o una situación o bien odio o antipatía intensos por alguien o algo”, la pregunta es: ¿por qué un ser humano puede tener “temor intenso e irracional o bien odio o antipatía” hacia otro ser humano por la forma de vestir, de pensar, de amar o disfrutar su sexualidad?
Una respuesta es que son paradigmas que se generan desde la postura conservadora (religión, machismo y patriarcado) de la sociedad. Según sus cánones las relaciones que se reconocen o valoran son las heterosexuales, es decir de hombre-masculino y mujer-femenina, porque desde esa visión, la principal función de las relaciones heterosexuales es la procreación para generar descendencia y perpetuar apellidos, linajes, poder y costumbres, y desde esa apreciación, en las relaciones no heterosexuales, su principal función es proporcionar placer sexual.
Como usted recordará, el 5 de febrero de 1917, fue promulgada la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que define los derechos y obligaciones de los mexicanos y mexicanas, el Artículo primero, a la letra dice “en los Estados Unidos Mexicanos todas las personas gozarán de los derechos humanos reconocidos en esta Constitución y en los tratados internacionales de los que el Estado Mexicano sea parte…”
En 1946, la comunidad internacional se comprometió a no permitir nunca más atrocidades, como las vividas durante el conflicto de la Segunda Guerra Mundial, eso quedó plasmado en la Carta de las Naciones Unidas; en 1948 se complementó con la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en su Artículo primero señala que “todos los seres humanos nacen libres e iguales”; el Artículo dos, establece que “todas las personas son iguales con independencia de su raza, color, , idioma, religión, política, o el lugar donde haya nacido”; el Artículo tres, refiere que “toda persona tiene derecho a la vida y a vivir en libertad y seguridad”, aún con éstos derechos universales, integrantes de la comunidad Lgbttti ha sido marginados, discriminados, negados y asesinados.
Es decir, se discrimina, se margina y se asesina a quienes no responden al estereotipo conservador, de la pareja heterosexual, mujer-hombre. En México, de acuerdo con una encuesta de la Consultora Ipsos, llevada a cabo en 2021, señala que el 11% de la población se reconoce pertenecer a la comunidad Lgbttti. Estamos hablando de más de 13 millones de personas. En sentido estricto, no son una minoría.
Y en la tierra donde “la vida no vale nada”, Guanajuato ocupa el cuarto lugar nacional en crímenes de odio a personas de la comunidad Lgbttti, al reportar cuatro casos de los 69 registrados en todo México de 2021 a la fecha, por el Observatorio Nacional de Crímenes de Odio Contra Personas Lgbttti. El Centro por la Justicia y el Derecho Internacional en su diagnóstico de crímenes de odio, motivados por la orientación sexual e identidad de género, ha definido el crimen de odio de la siguiente forma: “todo acto doloso, generalmente realizado con saña, que incluye, pero no se limita a: violaciones del derecho a la vida, a la integridad personal; el cual tiene la intención de causar daños graves o muerte de la víctima, basando la agresión en el rechazo, intolerancia, desprecio, odio y/o discriminación hacia un grupo en situación de vulnerabilidad”, en este caso siendo este grupo la población Lésbica, Gay, Bisexual, Transexual e Intersexual.
El 69.75% de las personas Lgbttti fueron asesinadas en sus casas, y el resto en la calle, se calcula que, de cada caso registrado, existen tres que se invisibilizan: una, porque los familiares no hacen la denuncia; otra, cuando se denuncia ante las autoridades, pero las mismas no hacen el seguimiento, investigación e impartición de justicia adecuado.
Estadísticamente en el informe del Observatorio Nacional de Crímenes de Odio Contra Personas Lgbttti, la víctima más joven tenía entre 5 y 9 años, y la mayor 69 años; de las personas de la diversidad sexual y de género, las mujeres trans son las principales víctimas, seguidas por los hombres gays, las lesbianas, los hombres trans y las personas bisexuales. El Observatorio Nacional de Crímenes de Odio Contra Personas Lgbttti han registrado 157 agresiones hacia mujeres, de las cuales 97 eran mujeres trans, es decir el 59.2%, y en esos crímenes se detectan problemas metodológicos de la tipificación del crimen.
De cierto, los patrones culturales retuercen las emociones, y el odio, adquiere una perversidad inconcebible. ¿Sabe usted por qué se invisibiliza tanto a las mujeres trans? Históricamente desde la narrativa religiosa, machista y patriarcal la mujer se considera un ser inferior, así que es un doble insulto para el sistema religioso, machista y patriarcal que un hombre se transforme literalmente en mujer, y, además, reclame su derecho a existir. ¡Un hombre convertido en mujer! Sí, esa idea, se convierte en odio, y convierte en asesinos, a seres humanos que se supone tienen un equilibrio emocional, lo cual, se contradice en los hechos.
Hace un par de años, diputados locales enviaron una iniciativa legislativa para que se tipifiquen los crímenes de odio en código penal del Estado de Guanajuato, ya que es uno de los pocos Estados de la República Mexicana que no cuenta con dicha tipificación, sin embargo hasta el día de hoy, el partido conservador y de ultraderecha que legisla y gobierna en el Estado de Guanajuato hace oídos sordos a la falta de acceso e impartición de justicia para ciudadanos y ciudadanas guanajuatenses de la comunidad Lgbttti.
Nuestra Ley máxima, expresa derechos universales, que no son fruto de la imaginación, hay detrás de ellos, capítulos de sufrimiento y atrocidades inhumanas que se pretenden abolir. Por eso, es contundente cuando señala, “queda prohibida toda discriminación motivada por origen étnico o nacional, el género, la edad, las discapacidades, la condición social, las condiciones de salud, la religión, las opiniones, las preferencias sexuales, el estado civil o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas”. La dignidad humana, es una de las frases más hermosas que hemos podido escribir para definir esa parte subjetiva que nos hace iguales, más allá de la biología, o la simplificación genómica.
Hoy la lucha de la comunidad Lgbttti, es la misma de todos aquellos que tuvieron que luchar desde hace siglos por vivir como seres humanos, y luego, porque se elevara esa condición, a un derecho en donde la dignidad humana fuese el valor más valorado de la sociedad, nos remontamos desde el esclavismo que nos mantuvo encadenados por siglos por razones económicas a una clase social dominante, y que rompimos con un costo en vidas incontables, hasta el odio invisible que hoy lastima no solo el derecho a vivir con dignidad, sino asesina y cruelmente a seres humanos que han decidido vivir en razón de su identificación de género, sexual, y en su afinidad social. ¡Ni una muerte más!
AL FINAL.
En diciembre del 2021, la Secretaria de Gobierno de Guanajuato, Libia García Muñoz Ledo –no el Congreso del Estado-, emitió una circular donde pide a todas las oficinas del Registro Civil de Guanajuato, reconocer el matrimonio igualitario, dicho oficio pide materializar este derecho “sin discriminación por su preferencia sexual a contraer matrimonio en nuestras oficialías del Registro Civil, si así fuera solicitado y sin necesidad de que medie recurso legal alguno para su procedencia”. A raíz de esto el Gobierno de Guanajuato publicó en el Periódico Oficial del estado, un Decreto que permite el matrimonio civil entre personas del mismo sexo, mismo que fue firmado por el gobernador Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, y tiene vigencia durante su mandato, es decir, hasta septiembre de 2024. El o La que lo supla, tendrá la posibilidad de renovarlo, o archivarlo.
