SI EL PRD SE PUDRIÓ EN LUCHAS INTERNAS BASTANTE “POQUITERAS” … ¿QUÉ LE SUCEDERÁ A MORENA ANTE SUS ALTAS POSIBILIDADES ELECTORALES, AHORA QUE SUS DISPUTAS EMPIEZAN A REVELARSE COMO UNA REEDICIÓN DE AQUELLAS QUE PUDRIERON AL PRIMERO?
Por Íñigo Javier Rodríguez Talancón.
La vertiginosa evolución del sistema de partidos en México ha colocado al Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) en una posición de hegemonía electoral indiscutible. Sin embargo, debajo de la superficie de sus arrolladores éxitos en las urnas subyace una fragilidad de origen que condiciona su viabilidad a largo plazo. El partido dominante enfrenta hoy el desafío de gobernar sus propias tensiones internas sin las herramientas de cohesión que dieron estabilidad a los regímenes del pasado.
A diferencia del Partido Revolucionario Institucional (PRI) del siglo XX, cuyo nacimiento respondió a la necesidad de institucionalizar y pacificar a las fuerzas revolucionarias mediante un pacto explícito de turnos garantizados, Morena posee una genética distinta. Su base fundacional se nutrió de un trasvase masivo de cuadros y corrientes procedentes del mismo Partido de la Revolución Democrática (PRD), grupos que emigraron tras ver cancelados sus espacios de participación interna. Con esa migración, el partido heredó también una cultura de confrontación, clientelismos y resistencia a la disciplina vertical.
El crecimiento posterior de Morena aceleró este fenómeno. Sus victorias consecutivas atrajeron también a militancias y liderazgos desplazados de otras fuerzas políticas, consolidando una coalición de intereses sumamente heterogénea. El principal factor de unidad del partido no es una doctrina unificada ni una estructura orgánica sólida, sino la alta expectativa de triunfo electoral y la consecuente distribución de espacios en el aparato público.
Esta cohesión basada en la abundancia genera una paradoja de exclusión inevitable. En la medida en que la oferta de aspirantes supera por mucho la cantidad de cargos disponibles, la frustración de los sectores desplazados aumenta. Al no existir la garantía institucional de una futura compensación política, los conflictos por las candidaturas tienden a desbordarse, replicando de forma aguda las mismas pugnas que en su momento pulverizaron al PRD.
Para procesar estas disputas, la dirigencia nacional ha defendido de manera sistemática el uso de las encuestas internas como el método oficial para la selección de coordinadores y candidatos. No obstante, este mecanismo enfrenta una severa crisis de percepción entre sectores de la propia militancia y partidos aliados como el PT y el Partido Verde. Para muchos inconformes, los sondeos oficiales y las encuestas espejo son percibidos como una simulación técnica destinada a legitimar decisiones tomadas desde las cúpulas, lo que erosiona la confianza en las reglas del juego partidista.
A este escenario se suma la obligación de legitimidad externa. A diferencia del autoritarismo priista clásico, que operaba al margen de la competencia democrática real, Morena está obligado a validar su poder en las urnas bajo un marco normativo abierto. Aunque el partido mantenga una influencia considerable sobre el entorno político, el riesgo del voto de castigo sigue siendo una variable latente en el México contemporáneo. La imposición de perfiles poco competitivos o la división interna de las bases regionales abren ventanas de oportunidad para que el electorado opte por la alternancia local.
En conclusión, la actual fortaleza institucional de Morena coexiste con una indisciplina de origen que el pragmatismo electoral solo ha logrado aplazar. El partido se comporta como un gigante electoral formidable, pero asentado sobre pies de barro. Su permanencia como fuerza hegemónica dependerá de su capacidad para construir una disciplina interna real y un arbitraje creíble y aceptado por todos -lo cual, al no tener ahora base alguna, parece muy remoto-, antes de que las ambiciones de sus facciones terminen por fracturar su incipiente estructura desde adentro, como ya sucedió en su antecedente, el extinto sol azteca…

