Actualmente los informes presidenciales son iguales a los del siglo pasado.
Por: Fernando Muñoz Domínguez
En el siglo pasado, refiérase que no hace mucho, los informes presidenciales y el primero de septiembre significan mucho para el presidente en turno, para el gobierno federal y para algunos comunes ciudadanos.
Sin dudarlo, el día del presidente en donde toda la burocracia y la clase política nacional, estatal y hasta municipal veía con detenimiento el informe presidencial, desde primera hora del día los medios de comunicación se volcaban en transmitir capsulas, documentales, reportajes y noticias todo acerca del personaje del presidente en turno, sus hábitos, su familia, sus padres, hermanos, estudios y su vida completa desde donde nació hasta los días más recientes y eran tan obvios que tendían todos a beatificarlo, vanagloriarlo y bendecirlo hasta caer en una inmunda zalamería infame, pocos se atrevían a criticarlo o hablar mal de él y contados a sacarles sus trapitos al sol.
Para abrir boca, primera escena a cuadro que desayunaba ese día el presidente, como había sido elegido su vestimenta, en que automóvil se trasladaría y quien de su familia sería quien lo acompañaría, cuál sería la ruta a tomar para llegar al recinto de San Lázaro y no podía faltar quien sería la comitiva de recepción del mandatario, del máximo poder en el país.
No olvidemos que con mucho tiempo de antelación se habían girado invitaciones a líderes y mandatarios de otros países, a jefes de estado, a gobernadores, a líderes de los partidos políticos tanto de oposición como en el poder, a los empresarios más ricos e importantes de todos los sectores productivos, a líderes sindicales, senadores y diputados federales como a ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, era todo un desfile de colores, de personalidades y de lujos a más no poder.
La entrada del líder supremo era magnánime, un enorme espectáculo e inolvidable en donde el único que tenía que brillar era el presidente en turno, nadie más….. ERA SU DÍA.
Pasaba por el pasillo central del recinto legislativo, junto con los elegidos y al llegar a su lugar se desaparecían todos, directos todos a tomar sus lugares, ahí empezaba como dijera mi abuelo Toño, mi abuelo paterno “LA DANZA DE LOS MILLONES” porque no hay que olvidar eran horas y horas en las que hablaba el presidente sin parar, mencionando cifras, números, obras y acuerdos sin olvidar las miles de interrupciones por los aplausos de los invitados, que en ocasiones duraban minutos y más minutos, una vez más una zalamería inmunda y unas sonrisas interminables y en ocasiones hipócritas.
El gabinete del presidente ubicados cerca de él, en las primeras filas, pero lo más importante era que el presidente nombrará y tomará en su discurso algún logro de su secretaría, ahí el titular de la secretaría abría su pecho e imagen era la del pavorreal orgullo de su trabajo, era la cúspide del burócrata al ser mencionado y alcanzado un logro para el presidente, para el primer mandatario, todo lo demás, no importaba, era cosa menor.
Al final de su informe, ya avanzado el día y peor aún sentados por muchas horas, cansados, sudados, sedientos y uno que otro hambriento, esperábamos el término del discurso, pero eso si nadie se salía del protocolo marcado y menos del recinto ya que era una muestra poco política y de mala educación.
El televidente interesado lo escuchaba completo pero la mayoría de la gente prefería hacer otra cosa que escuchar esa danza interminable, los periodistas no tenían opción, todo lo escuchaban y todo lo apuntaban ya que en aquellos tiempos no había una tecnología y mucho menos una inteligencia artificial que te ayudará a hacer tu reportaje, tu artículo o tu trabajo para presentarlo más tarde y llegar antes del cierre del medio de comunicación, ahí no acaba todo porque era transcribir números, datos, frases y enunciados para hacer un buen trabajo., tan solo imaginarlo ahorita me da una pereza interminable.
La comida en la residencia de los Pinos, los invitados, las viandas, las bebidas refrescantes y los brindis eran a cada momento y los postres que se servían era lo más espectacular que tu vida te podría probar, nunca yo en lo personal había probado tantos postres como esos seis días del mandato del presidente en turno.
Al caer la noche, ya se veían a uno que otro trastabillar, pasados de copas y porque no empezar a fumar puro con tomar un buen cognac, eso era símbolo de que pronto se acabaría la fiesta y el día del presidente.
A partir del sexenio del presidente Fox, se decidió mejor no ir, no hacer ese espectáculo y enviar el informe a través del titular de la Secretaría de Gobernación para informar de todo lo que se había hecho durante ese año y que terminaría en la glosa sin olvidar las invitaciones de los senadores y legisladores a los secretarios de estado para rendir sus cuentas por secretarías.
El informe “perce” tiene cierto orden y cuenta con fases de construcción: Introducción o mensaje político, abordar el tema de política interior y de gobernabilidad, de política económica, social, exterior y de infraestructura, así como contar con sus anexos relacionados con el tema, tarea nada fácil.
En este último informe de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, podría decir que fue bueno con mayor estabilidad política, con una reducción significativa en tema de homicidios según las cifras oficiales, existen proyectos de atracción en nuevas inversiones, no los suficientes, pero si hay; capacidad de negociar con EUA sin abandonar el discurso de soberanía y consolidación de la presidenta como líder de la Cuarta Transformación.
Algunos aspectos cuestionados como la persistencia en la violencia y crimen organizado, crecimiento económico todavía limitado, incertidumbre por la relación comercial con EUA y la preocupante situación internacional sobre la Reforma Judicial.
Algunos aspectos negativos, exceso de cifras (20 afirmaciones: 9 verdaderas, 6 falsas, 3 imprecisas, 1 engañosa y 1 inverificable), la seguridad insuficiente, crecimiento limitado, la salud deplorable, las desapariciones y violencia difíciles de bajar, la Reforma Judicial un lastre pesado y real y la poca autocrítica desaparecida.
Sin dudarlo y de manera personal deseo que México crezca en este nuevo tercer año de mandato de la presidenta y que ella pueda quitarse ese lastre que tanto le preocupa, le ocupa y que carga en su ADN político.
Al igual desear que la relación con EUA, nuestro vecino del norte se mejore, se pueda llegar a una buena negociación en el T MEC y que la seguridad en todo el país pueda bajar, mis deseos de todo corazón.
Me gustaría mis lectores que me pudieran compartir sus comentarios si los tienen en el siguiente email: sol20pedro10@gmail.com
Abrazo y buena semana para todas, todos y todes.
