Opinión

LA REVOLUCION DEL DESENCANTO Doble o Nada

Por: José Luis Ramírez.

La democracia por misma es un proceso social interminable, es una energía social que se sustenta en un ideal de sociedad, bajo principios éticos y morales, pero la paradoja es que se nutre del conflicto, el antagonismo y las contradicciones para avanzar. De cierto, nadie es dueño de la verdad, ni de la democracia, por lo menos, eso ha dejado claro el rudo peso del tiempo.

México está inmerso en una profunda crisis política y social, agudizada por la descomposición institucional provocada por un nuevo fenómeno, la relación del poder político y poder criminal. Entre ambos, se ha gestado una estructura de corrupción invisible que se sostiene una a otra, y oculta el umbral entre la verdad y la simulación en el acto de gobernar de todos los niveles.

Los viejos hábitos de la clase política.

La descomposición política llevó al PAN y al PRI a lamarginalidad, su espacio fue ocupado con la llegada de Morena, a prácticamente a todo el territorio nacional. Pero la irrupción de Morena como primera fuerza política, no solo no fue suficiente para cortar de tajo con esa simbiosis criminal que ya alimentaba a los gobiernos anteriores. El país hierve en la inseguridad, y en la reproducción de los viejos hábitos de alimentar a una casta política, ávida de poder y dinero.

Morena, como bien se define, es un movimiento político, sin una cohesión ideológica partidaria, con una dirección compartida bajo el objetivo de ampliar la capacidad de gobernar el territorio, pero sin una doctrina política que defina el perfil de sus protagonistas.

Hoy, Morena es una gran suma de intereses y visiones que se atrincheran en los espacios de decisión legislativa, y en la conducción política de su organización. Morena tiene hoy una crisis orgánicaporque los grupos que arribaron, no todos respondíana una verdadera convicción social. Su reforma interna llegó tarde; ya están en las estructuras de decisión los que no deberían y, los que debieran, solo tienen el pulpito para la evangelización política.

En esa grieta política que revela el gobierno morenista, el discurso ético, ya no alcanza para frenar el desencanto. El poder de las mañaneras como puente de comunicación del gobierno con los gobernados, se ha fracturado; el discurso y la imagen mañanera ya no encuentran eco con la realidad que vive la gente en el campo y la ciudad. La fuerza del discurso de los seis años anteriores, se agotó en mismo, no pasó a la reconstrucción de las herencias maldecidas y mal nombradas, tan solo por citarlas o invocarlas.

En la medida que la fuerza ética del discurso estáperdiendo vida, la irrupción de la sociedad es y será cada vez más vigorosa y retadora. Los límites de resistencia y tolerancia del pueblo se están agotando.

Los fantasmas del pasado.

Construir sombreros de paja generacionales, o alentarlos desde la condena y el linchamiento como forma de articular a un enemigo de la transformación, para intentar restaurar la unidad de Morena, y superar su crisis interna, no solo será inútil, sino peor para la recuperación de la paz, y la necesaria estabilidad del gobierno.

Lo ocurrido el sábado en el símbolo del poder en México: Palacio Nacional, fue una visión del pasado, el pueblo en contra del mal gobierno. Y no faltó, la malicie de los grupos de poder, hoy tocados de muerte, para aprovechar el reclamo social y convertirlo en un escenario de oprobio con el uso de “bloques negros” (antes llamados “porros”).

¿A quién beneficia esa postal de violencia? ¿Al gobierno de la república, a los manifestantes, a los partidos en decadencia? No, desde luego que no. Beneficia a quienes necesitan un gobierno de brazos caídos, a un gobierno estigmatizado por la violencia en contra del pueblo. El costo intelectual y financiero de ese plan es muy barato, pero el costo político es muy alto e irreparable para el gobierno de la república.

Hay una narrativa gubernamental que, de sencilla, en afanes pedagógicos y de empatía con el pueblo, ha pasado al simplismo: reducir la legitimidad del reclamo social por la violencia criminal que viven 14 estados de la república, a los jóvenes de la generación Z, es absurdo. Al mismo tiempo, linchar mediáticamente alos jóvenes que lo apoyaban desde sus espacios de opinión, culpándolos de conspiracionistas, y casi golpistas, termina por desfondar el discurso ético.

Ese discurso, el pueblo lo desmonta: quisieran ver en esas pantallas mañaneras, los rostros de los políticos deshonestos y los criminales detrás de las rejas, y no a las personas que disienten y expresan su inconformidad desde el abrigo constitucional. No hay sesgo, es el sentido común.

El eje de los reclamos y demandas de la manifestaciónfue la violencia criminal que mantiene en la incertidumbre y el temor a cientos de miles de familias, y a otras tantas que viven el luto y la tragedia por la pérdida de sus seres queridos, como fue el caso del magnicidio de Carlos Manzo. Habrá más y será la normalidad mientras no se procese la realidad masallá de las quimeras.

Las cifras de la tragedia humana y económica.

El enfrentamiento predecible entre policías y el bloque negro, y de paso el uso de la fuerza policial en contra de manifestantes en el Zócalo, en donde por cierto no hubo vidas que lamentar, tuvo una respuesta del gobierno de la república: No estamos de acuerdo con las acciones violentas que se generaron hoy en la ciudad de México… Condenamos y reprobamos la violencia. La única manera de garantizar todos los derechos es garantizando la paz”. Desde luego, esa declaración es desafortunada, generaliza, descalifica y se cae por si sola por lo siguiente:

Asumiendo la responsabilidad de 6 años de gobierno de AMLO, el horror de lo vivido no es menor: hubo 189 mil homicidios dolosos (de 132 a 151 mil fueron perpetrados por los grupos del crimen organizado,sobre todo en Sinaloa, Guanajuato y Chihuahua(fuente Causa Común); las desapariciones fueron 57,492, y se localizaron 2,863 fosas clandestinas. Déjeme decirle, que de los miles o uno solo que hubiese ido al corazón de la patria para exigir que elEstado garantizará la paz, esas cifras justificaban por sí mismas, el reclamo legítimo y respetable.

Pero no solo era el pasado que sangra. En un año del gobierno de la presidente Sheinbaum se han contabilizado 19,800 homicidios dolosos, de ellos, entre el 70 y el 80% están vinculados al crimen organizado, sobre todo en Baja California, Sinaloa, Jalisco, Guanajuato y Chihuahua; las desapariciones o personas no localizadas ha aumentado, suman 14,760, y se han descubierto 227 fosas clandestinas(Causa común). ¿Con quién debe ser el desacuerdo?

Le doy un dato más, la guerra entre Ucrania y Rusia, del 2022, a la fecha, se estima que ha dejado entre ambos ejércitos cerca de 200 mil muertos. Haga uso de la comparación para dimensionar la fatalidad que carga el pueblo sobre sus hombros.

Pero también hay otras caras de la violencia. Según reporte del IDMC (Internal Displacement MonitoringCentre), al cierre de 2024, la cifra acumulada de personas que viven desplazadas internamente por violencia en México se estima en alrededor de 390,000 personas.

Lo anterior son cifras oficiales de la tragedia humanaque se suma a otra: la tragedia económica. Las afectaciones económicas por la violencia en el 2024,fue de 4.5 billones de pesos, que representa el 18% del PIB, es decir, el valor monetario total de los bienes y servicios finales que se produjeron en México en un año (Índice de Paz México). Estamos perdiendo cada cinco años, casi un año del PIB obtenido. Eso es veneno para la economía.

Frente a esta lista de muerte, terror y destrucción económica, se requiere serenidad y responsabilidad política para ver mas allá del momento, y replantear escenarios de concordia con todos los sectores de la población, vulnerados y vulnerables para enfrentar la fusión del poder criminal con los grupo poder políticocorrupto.

Si las respuestas siguen siendo discursivas e ideologizadas, las formas de rechazo brotarán de mil maneras. Desde luego, no se puede y no se debe omitir que la responsabilidad es compartida entre los municipios, gobierno estatal, y gobierno federal. Ya debe parar el lenguaje de la confrontación, y la descalificación que no abona a la unidad nacional. El mal no es menor.

La democracia es destino.

Benito Juárez, decía que, “La democracia es el destino de la humanidad; la libertad su brazo indestructible”. En ese sentido, cometeré el pecado de la reiteración.El poder del pueblo es la democracia, y la democracia es el antídoto a todos los males sociales. En la medida que el poder se le arranca al pueblo, y se le restringen los espacios de poder, éste, desde luego, tiene el derecho soberano de alterar o modificar la forma de su gobiernomunicipal, estatal o nacional.

Por ahora, el pendiente es actuar con honestidad, integridad, congruencia, e inteligencia política. El enemigo de la república no es la democracia, y como señalarán los clásicos, pero sí la injusticia, la ignorancia, el conflicto de clases,” y apunto, la guerra interna del partido en el poder. Si no hay unidad ideológica y de acción entre el Partido y el gobierno, la dispersión de fuerzas y esfuerzos seguirá siendo aprovechada por los viejos operadores del sistemapolítico que se reciclaron en Morena y en las instituciones.

Hay que limpiar desde la raíz, desde el territorio en donde crece toda la mala hierba, pero eso necesita un gobierno con autoridad moral, con la confianza y el apoyo absoluto de todo el pueblo para darle solidez a las instituciones. Diseccionar la realidad y la lealtad de manera conveniente y partidaria, es ya un grave error.

Esta nueva realidad no empata con las intenciones del viejo modelo autoritario, patriarcal y delictuoso. Hay demasiada juventud, conocimiento y frescura en este siglo para desperdiciarla en escaramuzas sin sentido.Los retos son inmensos, la patria nos necesita a todos;nuestras familias, nos necesitan unidos y fuertes. ¿O son ellos, o nosotros?

¿Hay una generación desencantada? Es posible. Y si fuera así, detrás de ella, debería haber otras que no atinen en donde esconder la mirada.

REVOLCADERO. “La muerte no se reparte como si fuera un bien, nadie anda en busca de tristezas”. Pedro Paramo”, Juan Rulfo.