Opinión

¿TERMINARÁ EL ABUSO LABORAL EN LA APPS? Palabras Libres

Por: Ara Morales

Recuerda usted cuando el teléfono fijo transformó la manera de comerciar productos, bienes y servicios, y la frase que se puso de moda: “llame, nosotros vamos”. Ahora, el teléfono inalámbrico, vuelve a ser el eje del comercio en minutos o segundos, desde lugares inimaginables.

Pedir un servicio por medio de una aplicación deplataforma se ha convertido el día de hoy en una acción cotidiana, moderna, cómoda, eficiente, y sobre todo, económica. Pero detrás de ello, como siempre, hay historias de explotación laboral, marginación de derechos que se escudan o esconden bajo argumentos poco éticos.

Algunos de nosotros hemos platicado con los repartidores o choferes, y ellos nos comentan brevemente los beneficios y retos a los que se enfrentan todos los días. A raíz de las recientes reformas a la Ley federal del Trabajo, los trabajadores de plataformas AAP, comienzan a mejorar sus condiciones de trabajo y remuneración. Lo invito a invito a acompañarme en este recorrido por los orígenes de  la labor de los antiguos repartidores, hasta los actuales trabajadores de plataforma.

En la América prehispánica, existían figuras especializadas en llevar mensajes, encargos y objetos pequeños: los chasquis de los Andes, eran los mensajeros del Imperio Inca. Eran corredores jóvenes y ágiles, entrenados para llevar mensajes y objetos importantes a través de la vasta red de caminos incas, llamada Qhapaq Ñan. Utilizaban un sistema de relevos, pasando la información o paquete de un chasqui a otro en estaciones llamadas chaskiwasi, lo que les permitía cubrir grandes distancias en poco tiempo. 

En el mundo mexica, los painanieran corredores de élite que recorrían grandes distancias para llevar mensajes orales o en códices, comidas, plantas e incluso productos frescos como pescado desde Veracruz a Tenochtitlán. Se menciona que podían cubrir hasta 320 o 560 kilómetros al día utilizando un sistema de relevos.  La palabra “painani” en náhuatl significa “el que corre rápido” o “el que se adelanta”, haciendo referencia a su velocidad y destreza.  El atuendo de los painani incluía un maxtlat (taparrabos), sandalias, una banda para el cabello y una bolsa para llevar objetos o mensajes. El servicio estaba organizado por la autoridad, y formaba parte de la estructura política y comercial.

En las ciudades coloniales de México, el concepto de “mandado” empezó a referirse a los encargos que a una persona, generalmente de las familias acomodadas, le daba a un sirviente, esclavo o trabajador doméstico, tales como compras en el mercado, pagos de cuentas, entrega de cartas o paquetes pequeños. Luego aparecieron los mandaderos  en las plazas y portales, que trabajaban por propinas. La creación de las urbes, trajo consigo el correo oficial, pero para trámites informales o urgentes se siguió usando el mandadero particular.

Con la modernización y crecimiento de ciudades en nuestro país surgieron mandaderos fijos en tiendas, boticas y cafés, que hacían entregas a domicilio de compras. Aparecieron anuncios en periódicos ofreciendo servicios de “recados a cualquier hora” por jornaleros o jóvenes aprendices. Las estaciones de tren crearon un nuevo tipo de recadero: el que recogía o entregaba paquetes y correspondencia en la terminal.

Oficio Reconocido 1900-1950.

En barrios y colonias, el “mandadero de confianza” era una figura clave: vecinos le pedían compras, pagos, entrega de comida o documentos. Algunos trabajaban por cuenta propia y otros para comercios como panaderías, carnicerías, farmacias. En los mercados populares, los jóvenes cargadores o “mandaderos” ofrecían llevar las compras a casa.

La llegada del teléfono permitió encargar mandados sin salir de casa, lo que impulsó la figura del repartidor asalariado, por ejemplo, en los supermercados y restaurantes implementaron servicio a domicilio con personal propio. Las empresas de mensajería privada comenzaron a competir con el servicio postal para recados urgentes. El mandadero independiente sobrevivió, sobre todo, en zonas populares, mercados y barrios, trabajando “por encargo” y con base en la confianza. Sin embargo, su ingreso era y son las propinas careciendo de seguridad social.

Del teléfono fijo, a la era digital por internet 1990.

La telefonía móvil y los primeros pedidos por internet dieron lugar a nuevos formatos de mandaderos “independientes” o “trabajadores por su cuenta” que anunciaban sus servicios en directorios, volantes o clasificados. El surgimiento de empresas de comida rápida como pizzas, farmacias, florerías trajeron consigo el formato de “entrega rápida”, con vehículos veloces, de fácil estacionamiento como las motocicletas, y por primera vez, se usó tecnología digital para la ubicación instantánea de la posición geográfica del lugar de entega (GPS). El concepto de “hacer mandados” empezó a integrarse al lenguaje corporativo como “logística de última milla”.

Siglo XXI y plataformas digitales

Con la llegada de Rappi, Uber, DiDi y Cornershop, el trabajo de mandaderorecadero se tecnologizo a extremos, ahora en la plataforma se solicita el encargo, se realiza el pago y la evaluación del servicio.El cliente puede pedir desde comida hasta trámites y compras diversas lo que antes era el “mandado” tradicional. El oficio conserva la esencia: ser un intermediario de confianza para ahorrar tiempo al cliente, pero con un marco tecnológico y masivo.Según datos recientes de las propias empresas de plataforma, los primeros registros en las plataformas digitales señalan alrededor de 600 mil repartidores o conductores en México. Pero, seguía imperando la misma desprotección laboral, social, y jurídica.

Los trabajadores de plataforma en la nube laboral.

Las personas suelen empezar a trabajar en las plataformas de reparto o conductores por una combinación de factores económicos, personales y contextuales entre los que se encuentran: necesidad económica inmediata, muchos ingresan porque no encuentran trabajo en empresas tradicionales o porque han sido despedidos. Ingreso rápido: el proceso de registro en estas plataformas suele ser más rápido y con menos requisitos que un empleo formal. Pagos rapidos: algunas plataformas ofrecen pago semanal o incluso diario, lo que atrae a personas con necesidades de liquidez.

Otras razones por las que ingresan a ese mercado laboral en plataformas, sobre todo los jóvenes, es por la flexibilidad y autonomía en el control del horario, eso significa la posibilidad de decidir cuándo y cuántoquieren o necesitan trabajar, lo que permite combinarlo con estudios, u otro empleo o cuidado de familiares.Sin jefe directo, aunque hay reglas y algoritmos, perose percibe como un trabajo más “independiente”.

Igualmente, el trabajo en las plataformas, se considera como una franja o complemento de ingresos, para personas que ya tienen un empleo, negocio o que estudian. Este tipo de ingreso extra, es común en estudiantes, trabajadores informales y personas con actividades intermitentes (músicos, artistas, freelancers).

Como ya lo había señalado los requisitos para emplearse son mínimos. Generalmente basta con un vehículo (auto, moto o bici), un teléfono inteligente y documentación básica. No suele requerirse experiencia previa ni un currículum formal.

Del mismo modo, quienes se encuentran en etapas de Transición laboral como cambios de residencia del empleador, cambios de domicilio usan las apps como un “puente” mientras encuentran otra opción. Es común que migrantes o personas recién llegadas a una ciudad encuentran en estas plataformas una vía rápida para generar ingresos.

Sectores poblacionales sin obligaciones familiares, o marginales, son atraídos por promociones o “ganancias altas”, las campañas publicitarias de las plataformas suelen mostrar historias de personas que ganan más que en un empleo tradicional, aunque en la práctica las ganancias dependen de la demanda, los costos y las comisiones. Esta oportunidad laboral, parece tener grandes bondades, pero de cierto, la característica es el desamparo social porque las empresas no ofrecen ninguna prestación u retribución social. De tal manera que sus derechos a la salud, al empleo digno y bien remunerado, solo están en una nube inalcanzable, virtual, y sin asidero.

Pandemia y cambios sociales

Durante la pandemia de COVID-19, muchos se incorporaron por el cierre de negocios y la caída de empleos en sectores como turismo, comercio y servicios. El boom del reparto y la oferta de choferees, convirtió a estas plataformas en uno de los pocos sectores que crecían en medio de la crisis de salud, económica y laboral.

Las empresas de plataformas fueron asertivas en su perfil laboral, logrando aprovechar la movilidad y losactivos de sus trabajadores, porque necesariamente para contratarse las personas deberían contar con un auto, moto o bicicleta, y en sentido inverso, los trabajadores ven en estas plataformas una forma de monetizar un recurso que ya tienen. También hay otros trabajadores, que consideran una oportunidad para amortizar pagos de vehículo o cubrir gasolina y mantenimiento.

Retos de los repartidores y conductores de APPS.

Históricamente, el trabajo independiente o personal, se ha caracterizado por la carencia de seguridad social, pero la globalización trajo consigo una masa laboral que tiene las mismas carencias y apremios. Los repartidores y conductores de plataformas enfrentan una combinación de problemas laborales, económicos, de seguridad y salud que pasarían desapercibidos si fueran un número reducido, pero ahora hablamos en México, de mas de un millón de trabajadore, que requieren una política social que impida se haga masgrande la desigualdad social.

Los trabajadores de Plataformas enfrentan problemas que por su propia naturaleza se invisibilizan. Carecen de derechos , no hay contrato laboral formal, se les considera “socios” o “trabajadores independientes”, lo que significa que no tienen acceso garantizado a prestaciones como IMSS, Infonavit, vacaciones pagadas o aguinaldo. Sus ingresos son variables, dependen de la demanda, del algoritmo y de las tarifas dinámicas, por lo que no hay certeza de cuánto ganarán. Tienen descuentos y comisiones altas, las plataformas retiran entre 15 % y 30 % de cada servicio, sin transparencia total sobre cómo se calculan. Enfrentan riesgos de seguridad, violencia, robos y asaltos, sus teléfonos, vehículos, efectivo y mercancía son blancos frecuentes de la delincuencia.Están expuestos a accidentes de tránsito por la presión de entregar rápido, y por circular en condiciones inseguras (lluvia, tráfico intenso, falta de ciclovías). En zonas peligrosas, hay riesgo de extorsión o “cobro de piso” por grupos criminales.

Un capataz silencioso, es el control algorítmico. El algoritmo asigna pedidos y viajes, pero castiga rechazos o pausas al asignar menos oportunidades de servicios. Las Calificaciones de clientes afectan la posibilidad de recibir más trabajo, y muchas veces son arbitrarias o discriminatorias. Afectación por los cambios repentinos en las reglas o tarifas sin consulta previa. Los gastos son a cargo del trabajador: gasolina, mantenimiento de vehículo, llantas, aceite, seguros, celular, plan de datos, mochilas o cajas térmicas, todo es pagado por el repartidor.Esto reduce significativamente el ingreso neto, especialmente en tiempos de baja demanda.

Problemas de salud. Los repartidores reportan lesiones musculares y articulares por cargar peso y recorrer largas distancias. Están muy expuestos a riesgo de enfermedades respiratorias, y de piel, por exposición prolongada a lluvia, sol o contaminación.Sufren de estrés y agotamiento físico por jornadas largas y falta de pausas. Junto a lo anterior van de la mano las amenazas de discriminación y acoso para las mujeres repartidoras son frecuentes, enfrentan acoso verbal, físico y sexual por parte de clientes, transeúntes o incluso otros repartidores. Y claro, la discriminación por edad, apariencia física, acento o tipo de vehículo también es manifiesta. En ciertos restaurantes o comercios hay trato desigual hacia repartidores.

Falta de apoyo real de la plataforma. En caso de accidente, robo o problema con un pedido, el soporte suele ser lento o insuficiente. Los seguros incluidos (si los hay) pueden tener condiciones restrictivas que dejan al trabajador sin cobertura efectiva. Dificultad para contactar a un representante humano para resolver problemas urgentes. Inestabilidad y competencia desleal por la alta rotación: muchos entran y salen rápidamente porque no logran ingresos sostenibles. Sobreoferta de repartidores, lo que diluye ganancias. Aparición de cuentas “rentadas” o “prestadas” que generan competencia irregular.

Los trabajadores de plataformas, son un número muy importante, y su labor es socialmente necesaria. La crisis de salud con la pandemia, fue uno de los momentos en que su labor fue de vida o muerte. Según el INEGI (2023), más del 80 % de quienes trabajan en plataformas de reparto no tienen acceso a seguridad social.

Sin lugar a dudas, todo lo anterior fue observado por la Dra. Claudia Sheinbaum durante su recorrido por el país, de tal manera, que fue parte de los 100 compromisos del “segundo piso” de la Cuarta Transformación. Este compromiso incluía formalizar el trabajo de repartidores y conductores en plataformas digitales, para reconocer y dignificar su trabajo, garantizando derechos laborales y prestaciones sin eliminar su autonomía frente a los horarios flexibles. De tal manera que presentó una iniciativa de Ley para reformar la Ley Federal del Trabajo, que aprobada en el mes de junio de este año.

¿En qué consiste la reforma?


Se creó un nuevo capítulo específico en la Ley Federal del Trabajo para regular el trabajo en plataformas digitales, integrando la figura del trabajador bajo un esquema denominado “subordinación discontinua”, que reconoce la relación laboral, sin eliminar la flexibilidad del trabajo por horas, pero ahora tendrán derechos y prestaciones quienes ganen al menos un salario mínimo.

Estos trabajadores tendrán acceso a Seguridad social, en el área de salud estarán incorporados al IMSS para que reciban los servicios de atención médica, maternidad, incapacidades, pensiones, guarderías, riesgos de trabajo. En relación a la vivienda, gozarán de acceso a créditos del Infonavit, y tendrán contraprestaciones como reparto de utilidades, vacaciones, aguinaldo, y derecho a sindicalizarse.

Hay que destacar que las aportaciones al IMSS se financiarán de forma compartida entre el repartidor, la plataforma y el gobierno federal, para evitar sobrecargar sólo al trabajador.  

En relación a riesgos laborales, tendrán protección todos, incluso quienes ganen menos del salario mínimo serán protegidos por el seguro contra accidentes laborales.

De igual manera, las plataformas deberán entregar una política clara de gestión algorítmica, explicando cómo funcionan las asignaciones, bonificaciones, calificaciones o sanciones de los trabajadores. Esto tendrá que estar registrado ante el Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral (CFCRL).

La reforma incluye protocolos obligatorios para atender casos de acoso o hostigamiento con perspectiva de género, y el cumplimiento cabal de los derechos humanos.

Este programa de implementación obligatoria, tuvo una fase temporal, inició el 1 de julio de 2025 y está previsto que concluya el 31 de diciembre de 2025, para comenzar con la vigencia plena de la reforma, el 1 de enero de 2026.

Varios grupos de repartidores expresaron su preocupación de que este esquema pudiera convertirlos en empleados fijos, amenazando la flexibilidad de horarios, independencia laboral y posibilidad de trabajar para varias plataformas a la vez. Pero la reforma fu muy clara, reconoce la relación laboral, sin eliminar la flexibilidad del trabajo por horas, pero ahora tendrán derechos y prestaciones quienes ganen al menos un salario mínimo

Los repartidores y conductores de plataforma durante años estuvieron al margen de seguridad social, ingresos dignos, seguridad vial, capacitación, formación de sindicatos y reconocimiento legal. Su trabajo en México se encamina a una regulación híbrida: no serán empleados tradicionales, pero sí tendrán derechos mínimos garantizados. Lo cual, es un acto de justicia social, que une el desarrollo social con el desarrollo tecnológico.

AL FINAL.

Un juez federal ordenó a Rubén Urías Ruiz, alcalde de San Luis de la Paz, que reconozca a Abigaíl Torres Hernández como autoridad tradicional de la comunidad Misión de Chichimecas en San Luis de la Paz, después de que su elección fuera desconocida por el Ayuntamiento en abril de 2024.

Con esa decisión ilegal, el ayuntamiento dejó a más de 10 mil éza’r (chichimeca-jonaz) sin acceso a programas federales, violando sus derechos colectivos, y cometiendo un acto de discriminación no solo contra una mujer indígena que fue electa legítimamente por su pueblo, sino a todos los ciudadanos que le dieron su representación.

Así este acto clasista, racista, machista, misógino se suma a otros más que ocurren en el país. Las mujeres necesitamos redoblar los esfuerzos legales, legislativos, y ampliar nuestra solidaridad desde todos los puntos del país. ¡Ni una más!