
José Luis Ramirez
Hace un año, quizá un poco mas, le decía a Mauricio, no te postules, lo que viene es la rifa del tigre. Celaya no tiene una puerta de emergencia, el ciudadano Mendoza Márquez tiene mas fantasía en su cabeza que cabellos. Sus desatinos tienen a Celaya como la quinta ciudad mas peligrosa del mundo.
En un día, el lunes pasado en Celaya fueron asesinadas 17 personas, de 25 que hubo en los 46 municipios que integran el estado de Guanajuato. Sobre esa masacre, el ciudadano Mendoza Márquez, dijo, es “impermisible”, y desde luego, la pregunta que arroja esa afirmación es: ¿Por qué lo permite?
El curso de la semana fue como siempre, vueltas en circulo, y las mismas frases que hemos escuchado desde hace seis años. Salvo que ahora el presupuesto para seguridad ha crecido tres veces, hasta llegar a más de 600 millones de pesos, además de las compras de “tecnología” por decenas de millones de pesos. Su argumento, se cae solo, repiten: “es un conflicto entre los delincuentes”, y a siete meses del gobierno del ciudadano llevan gastados un promedio de 350 millones de pesos. ¿De qué se trata? ¿Gastamos en un pleito ajeno?
Y desde luego, eso que llama pleito ajeno, no le impide al ciudadano presidente, dedicarse a otros menesteres, no menos jugosos en gasto, o en perfilar futuros planes. Y claro, uno me llama la atención, la concesión del servicio de recolección de basura que, por cierto, es un asunto nuevo, nunca fue una promesa de campaña, no está en su programa de gobierno, no hay un diagnóstico técnico, pero ya tiene signo de pesos.
Al vuelo le comento, generalmente cuando los “empresarios” andan tras de un área de su interés, convienen, así lo señala el canon, en una estrategia simple, el Presidente deja que el servicio empeore, no invierte, manda mensajes de justificación de la falla del servicio, atribuyéndolo a la falta de recursos, a la negligencia de los trabajadores, a la imposibilidad de invertir a futuro, y cuando la ciudadanía está irritada, enojada y dispuesta a aceptar todo, llega mágicamente la promesa de mejorar el servicio con empresarios que invertirán como si fueran “madres de la caridad” para devolvernos la calma y un servicio de lujo. Pero eso nunca ocurre.
La recolección de basura es un servicio municipal pagado con dinero de los contribuyentes, es una de las áreas sensibles e importantes como el agua potable. Y comparemos, después de más de 40 años, JUMAPA hasta el día de hoy suministra agua envenenada con flúor y arsénico en toda la zona nororiente de la ciudad, y no tiene en sus planes una respuesta, ni siquiera a futuro. Su presupuesto es de 500 millones y solo opera en la zona urbana.
Si hay un servicio que puedo aplaudir es el de la recolección de basura, y vuelvo a los ejemplos cercanos, en la pandemia cuando algunos nos moríamos por covid, y otros por miedo, los únicos que tuvieron la responsabilidad y la valentía de salir a la calle, y recoger casa por casa la basura, exponiendo su vida, fueron los trabajadores de limpia. Sin equipo adecuado, con la responsabilidad de llevar fuera de nuestras casas los posibles materiales de contagio, hicieron su trabajo, y nos salvaron de la peste. La verdad, no hay como agradecerles.
El caso de JUMAPA fue todo lo contrario, como usted recordará, el agua era el único medio para evitar el contagio, cientos de miles murieron por la epidemia, y mientras eso ocurría en el mundo, en nuestra ciudad, JUMAPA cortaba el suministro de agua a cientos de familias. Personalmente, firme la petición a Jumapa, a la Presidencia municipal, al Congreso, y a la SSA para que se evitarán los cortes de agua, y no hubo una respuesta positiva. ¿Cuántos murieron, cuántos se contagiaron porque Jumapa les corto el agua a 2400 familias por mes? No lo sabemos. Pero la experiencia está allí, si la recolección de basura hubiese estado en manos privadas, los muertos aun los estaríamos contando.
En medio de un ambiente de terror, inseguridad, y crisis económica, el ciudadano Mendoza Márquez se da tiempo para planear negocios, y quitarse de encima una responsabilidad y un trabajo al que se comprometió cumplir. Nos suelta los primeros mensajes para abrirle camino a los interesados en el negocio. Dice que al relleno sanitario le podrían quedar 10 años de utilidad, pero no dice que hace un año, se le invirtió 50 millones de dinero del pueblo para habilitarlo.
El ciudadano Mendoza Márquez, que se ha distinguido en su vida por ser un socio muy activo de empresarios como el ex prófugo Martin Rico, ¿se acuerda de él? Comentario aparte, sigo. El ciudadano Mendoza lanza su estrategia y dice, no sin un olor a lácteo podrido, “la basura representa un alto costo, además de su maquinaria y complicaciones con el personal operativo”.
No menciona que este servicio prioritario ha sido relegado, que se han comprado camionetas blindadas como las que usa él y su familia, o como la Black Mamba de 8 millones de pesos, o camionetas de lujo para los directivos de Jumapa, o para los presidentes del Consejo. Claro que no lo menciona, tampoco menciona que semaforizará Celaya con un costo de más de 160 millones de pesos, pero plañe que no puede invertir en camiones recolectores.
Se dice que se recolectan y confinan entre 350 y 400 toneladas de basura, pero no dice que el material reciclable es un negocio actual, y no solo hablamos de plásticos sino de metales; tampoco habla de que el cuidado al medio ambiente y la salud es estratégico. Echaba las campanas al vuelo con el gasto de más de 450 millones de un puente deprimido en la zona norte, que servirá para la cómoda movilidad de unos cuantos, pero no hace ningún esfuerzo por comprender que la recolección de basura es un asunto de salud, de vida o muerte de todo el municipio como lo fue hace unos meses con la pandemia.
Habla de un relleno sanitario regional, que “solamente sería para Celaya sino para todos los municipios cercanos”. No ha comprendido que tenemos más de 25 años sufriendo las emisiones contaminantes de empresas como Bachoco, y las aledañas al relleno sanitario de Tinajitas. Tenemos problemas de contaminación del aire que no se han podido superar, y quiere traernos la basura de otros lugares que contaminará no solo con olores, sino con los lixiviados, la poca agua que nos queda.
Hábil como él solo, lanza el disparo perfecto, pagar “sería más rentable porque se evitarían el mantenimiento de la maquinaria ya obsoleta y muy costosa para reparar, además de la compra de unidades” de recolección. Fácil, le entrega a “empresarios” camiones útiles, terrenos habilitados para el confinamiento de basura, trabajadores sin derechos laborales, rutas de negocio, y él se queda sin una responsabilidad, pero cuando deje de ser negocio lo regresarán como el estacionamiento del Parque Morelos.
Le comento, le perdonó la deuda de cerca de un millón de pesos a su promotor de campaña, que hizo una ridiculez de Feria de Navidad en diciembre; gastó 800 mil pesos en comidas a los maestros para que Paco Arreguín fuera de mesa en mesa promocionándose como candidato a Presidente municipal; gastará 100 mil pesos mensuales para que le analicen “los resultados de su gestión” en Facebook; paga salarios a personas en el Ecoforum que no harán nada de Feria en los próximos dos años; compra camionetas para la policía que no hace nada por la seguridad, porque eso es pleito entre bandas; alienta viajes de turismo político a España, con costo a los impuestos, pero no tiene dinero para comprar unidades de recolección de basura.
Dicen, que comprará, dos unidades nuevas de recolección este año, esas unidades servirían para mover cientos de toneladas de basura de miles de hogares. ¿Y porque no cambian las unidades blindadas, que transportan a una o dos personas como reyes árabes, por camiones recolectores? ¿Sabe cuánto es el presupuesto para las unidades de recolección de basura? 18 millones de pesos, eso no alcanza ni siquiera para el combustible que gastan en Seguridad Municipal, evalué los resultados, y compare la utilidad.
Debo señalar un dato más, solo como ejemplo de la estrategia de abandono del servicio de limpia: la cerca alambrada que rodea la parte sur de Tinajitas fue robada desde hace unos meses, y hasta la fecha no se ha vuelto a colocar, eso trajo como consecuencia la vandalización, y la quema “accidental” de basura y llantas.
Celaya está en crisis de seguridad y de administración. A siete meses, el ciudadano Mendoza Márquez afirma, “de seguridad ya no voy a hablar en absoluto”. ¿Qué hará entonces? Porque hasta ahora, solo habla y habla y no hace nada.
Revolcadero.
Usados para desviar la atención de los grandes negocios y de las masacres a la población civil, los dos regidores de Morena, Gaspar Aguado, y Catalina Puga, siguen fieles y felices a la causa de Mendoza Márquez, sin entender cómo les dan queso para exhibirlos en la ratonera.