Por José Luis Ramírez.
Ocultar la verdad es la forma más sutil de la mentira, dicen algunos escritores. En una semana el discurso triunfalista del ciudadano Mendoza Márquez se cayó a velocidades meteóricas, y Celaya es otra vez la nota roja a nivel nacional e internacional, y eso no se puede ocultar.
Rescato la idea que se construyó en mi artículo anterior, y lo remarco en plural, “todo lo que es público, es nuestro”. Y lo escribo para que recuerden los servidores públicos, que son parte del servicio administrativo y de gobierno del pueblo. No son patrones, no son dueños del escritorio, no son dueños del uniforme, no son dueños del vehículo blindado, su nómina y todo lo que usan para desempeñar su trabajo lo paga el pueblo. Su función está señalada en un contrato, y su conducta está regida por la ley y reglamentos.
La ciudad es de los ciudadanos que toda su vida serán ciudadanos; los servidores públicos son temporales, transitorios, y aquellos que hacen mal su trabajo se irán pronto.
La ciudad debe tener servidores eficientes y eficaces, en todos los ámbitos de la administración y gobierno municipal, eso no es un deseo, es un mandato legal, a pesar de ello, la protección a la vida y el patrimonio de los ciudadanos sigue en una constante incertidumbre. En una semana, otra vez la pólvora, la muerte y los discursos ocuparon el sitio de nuestras preocupaciones.
El lunes 1 de agosto, a las cuatro de la tarde atacan a balazos a policías en la Av. México Japón en una “caseta”, hubo un muerto. Al otro día, martes por la mañana, el Secretario de Seguridad Municipal declara, “es una provocación a la autoridad”, “nunca nos vamos a replegar”.
Horas más tarde, a las 2 de la tarde, nuevamente balacean a Policías en la calle Morelos, en el Centro histórico. Hubo un herido. Después del suceso, el Secretario de Seguridad dijo, “es muy triste lo que sucede porque de manera cobarde agreden a un servidor público que estaba cumpliendo con su deber”. Y el ciudadano presidente afirmo: “seguimos trabajando, es incansable lo que estamos haciendo para recuperar la paz”.
Dos días después, el jueves 4 de agosto, como a las cinco de la tarde, el Secretario de Seguridad Ciudadana, declaró a los medios de comunicación, en relación a los agresiones a los policías en días anteriores, “estamos fortaleciendo las estrategia que ya tenemos de las oficinas móviles (casetas)”. Una hora después, a las seis de la tarde, sorprenden a policías con granadas de fragmentación que estallan sobre el vehículo policiaco en Plaza Soriana “12 de Octubre”. Hubo un policía herido. El Secretario de seguridad pública, señala que, “fueron atacados sin motivo”.
El ciudadano Mendoza Márquez, la ciudadana María de San Juan Espinosa Bolaños, presidente de la Comisión de Seguridad del Ayuntamiento, y el Secretario de Seguridad Ciudadana coinciden en afirmar que los atentados a los policías, son por los “resultados que se están obteniendo”. Pero de acuerdo con el Observatorio Ciudadano Integral de Celaya (OCIC), los homicidios dolosos aumentaron 44%, lesiones dolosas 0.94%, violencia intrafamiliar 20.1%, robo a casa habitación 29%, robo a negocio 34%, robo a vehículo 2.7%, en comparación de junio del 2021 al 2022. Igualmente, El pasado mes de julio, ocupamos en el segundo lugar en el estado, con 52 homicidios dolosos según el SSC.
Como usted recordará, es la segunda ocasión en este año, que los policías son blanco de ataques, al mismo tiempo que las ejecuciones de civiles. En el marco de estos hechos, es necesario destacar la agresión verbal y física que la policía municipal realizó en contra de Alejandro Noguez, El Llanero “menos solititito” de la región, con la obvia intención de ocultar o minimizar los eventos criminales, que desde luego, opacan sus “resultados”, y no justifican sus recientes aumentos de sueldo.
Puede gustarnos o no su estilo, y su trato del “Llanerito”, pero su área en el periodismo es la nota roja, y forma parte de los contenidos de todos los medios de comunicación, por eso resulta en extremo peligroso que los policías municipales exploten en contra de quienes hacen su trabajo. Y claro, ya fuera de control emocional, y de la ley, pongan en riesgo la integridad física de los periodistas; y debe preocuparnos que sea una instrucción policiaca para coartar la libertad de expresión, y el derecho a ser informado de los ciudadanos.
Como recurso extremo de persuasión para que controlen sus desplantes, debo señalar que una de las organizaciones delictivas más reconocidas y peligrosas del país, declaró en un mensaje nacional que no atentaría en contra de los periodistas, y me pregunto, ¿y por qué los policías municipales sí?
El Llanero “menos solititito”, y el “Alma en Pena”, Oscar Hernández, son de los personajes públicos con una convocatoria poderosa, no tengo que explicarlo, pero sí resaltar que su arriesgada labor les ha permitido gozar de una confianza popular que ya la quisieran los 15 ediles del Ayuntamiento. Ellos, son la alarma municipal en este escenario de crimen y violencia que procrearon los políticos y los policías corruptos. Ellos dos, bien lo dicen, tienen en calidad y cantidad los “drones humanos” que les reportan en segundos lo que sucede en las calles. Esa participación ciudadana podría ser una bendición para la pacificación de nuestra ciudad, pero no la habrá porque las autoridades no han sembrado un gramo de confianza en la población.
En las grotescas agresiones de la policía municipal a los civiles como Alejandro y Oscar, encontramos el motivo porque los celayenses no confían ni un centavo en la policía, y también la razón por la que seguirán atentando contra los uniformados. Tengo años de no cruzar palabra con Noguez, y no conozco personalmente a Oscar, pero creo que su trabajo es muy respetable, e invoco la cordura para decir que los ciudadanos pueden hacer todo lo que no les prohíbe la ley, mientras que los servidores públicos, solo pueden hacer lo que la ley les permite. Con eso queda claro, quien pisotea las leyes.
Como siempre, la realidad no cabe en el discurso del ciudadano Mendoza Márquez, no puede garantizar la seguridad y el patrimonio de los celayenses, e intimidando a los que exponen su vida para informar los riesgos, mucho menos. En estos momentos que escribo, otra masacre oscurece nuestra ciudad, ahora en la comunidad de San José el Nuevo, hay 9 muertos y 5 heridos, ese evento nos pone en la nota roja nacional e internacional ¿La podrán ocultar con la histeria de sus policías? Con ello se confirma la cita de los clásicos: los periodistas informan de las desgracias, no las crean; mientras que la ineficacia e inutilidad de los polítiquillos y malos gobernantes, la promocionan ellos sin ayuda. Y a eso le llaman buenos resultados.
Revolcadero.
Preguntas explosivas en la cara del gobierno federal, del ave de mal agüero para Celaya, Sophia Huett, dice: “La pregunta que yo haría es, ¿de dónde llegan estás granadas, de dónde las están adquiriendo, y cuanto territorio nacional recorren para llegar a Guanajuato?, porque tampoco es que nuestro estado tenga frontera con Estados Unidos”. La respuesta puede ser otra pregunta: Guanajuato es un estado soberano, también tiene fronteras, ¿Quién las dejó pasar?
