Opinión

MORENA: LOS JUEGOS DEL HAMBRE

José Luis Ramírez

La palabra público, viene del latín, publicus, que significa “perteneciente a la gente”. Precisamente, el concepto de república se refiere a la “cosa pública”, es decir, los asuntos del pueblo. Los partidos políticos, en su definición formal, se dice que son “instituciones de interés público”, de tal manera que me permito refrendar lo que dijeran los clásicos, todo lo que es público, es mío.

Por eso el asunto de Morena, es de singular importancia, es el partido político que tiene en sus manos el destino de la república, porque gobierna la mayoría de los estados que constituyen la federación, y tiene preponderancia en el poder ejecutivo, judicial, y legislativo. Desde luego, las decisiones que emanen de ellos afectarán a quienes comemos gorditas en tierrasnegras, o toman café en Polanco.

El domingo pasado se eligieron en el país 3000 consejeros distritales, 1500 hombres y 1500 mujeres, con ellos se constituirán la estructura de organización, municipal, estatal y nacional de Morena. De ellos saldrán los próximos candidatos para su dirección nacional, estatal, y municipal; influirán en la selección del senado, del congreso federal, estatal y local, y desde luego en las propuestas de construcción del país., en eso consiste su importancia. El acierto territorial en la selección de 10 consejeros por Distrito electoral, se empaña en el procedimiento, en la nominación de quienes son los candidatos, quienes se encargan de organizar la elección, y en la forma de participación.

Celaya, nuestro municipio es una de las 100 ciudades más importantes del país, y una de las más peligrosas y violentas del mundo, tenemos una situación singular donde todo lo que involucre un cambio nos afecta. Hace 72 horas, el domingo, también se votaron a los Consejeros nacionales de Celaya por el distrito federal 12, y en sentido amplio lo que hicieron no es un asunto privado, de sus decisiones depende como dijeran los romanos, la salud de la república, o bien su enfermedad, en nuestro caso deberían de representar a la ciudad, pero no fue del todo así.

Como usted sabe, Morena tiene por mandato constitucional una estructura formal, pero por intereses individuales, han creado grupos que se constituyen y se invisibilizan para beneficiarse en la administración pública, o en los tres niveles de gobierno, y puede llegar a un punto en que vivan entorpeciendo los procesos democráticos de elección y de participación popular. Esa herramienta partidaria, lo he mencionado, puede durar seis, doce o 71 años.

Ser Consejero desde luego, debería ser una honrosa responsabilidad, pero los intereses personales, generan grupos de participación afines a su visión o propósitos, compiten entre ellos para ampliar su esfera de poder y decisión. Además ser Consejero, ofrece mejores oportunidades de ser nominado para un cargo de elección popular, o ser funcionario como lo he señalado.

En Morena, las organizaciones políticas no formales ni oficiales, son paralelas a estructuras del gobierno federal, o estatal y municipal. En Guanajuato, un ejemplo es el grupo Profeco, que se aglutina en torno al ciudadano Ricardo Shiffield, de origen Leones; fue candidato a gobernador en 2018, y el año pasado candidato a presidente municipal, en ambos casos, su participación fue irrelevante, pero eso le permitió ser Procurador en la PROFECO. Su grupo tiene presencia focalizada a nivel nacional, y compite con su equipo informal para ganar las candidaturas a consejerías, que le representarían un bloque compacto en las definiciones de alto impacto político. Su operador en la zona sur es Daniel Nieto, y se acompaña con la diputada Local, Edith Moreno, ambos participaron como formula en la elección de consejeros y perdieron casi tres a uno.

Otro grupo importante es el llamado “Bienestar”, su cabeza desde luego está en el gobierno federal, en la Secretaría de Bienestar; los delegados estatales son parte de esa hidra que se reproduce y fortalece en torno a los subsidios y apoyos sociales. Sus trabajadores de campo son “los servidores de la nación”, si bien su trabajo es administrativo, en paralelo encausan a los beneficiarios la participación política en Morena. En Guanajuato, lo representa el delegado Mauricio Hernández Nuñez, y en la zona sur del estado, su subalterno, el joven Gerardo Sierra. Su grupo participó en la elección de consejeros, y su fortaleza institucional, les permitió colocar como consejeros a gente cercana, como su hermano Mariano Sierra; a servidores públicos como su amigo, y exregidor, José Luis Alfaro; a David Hernández, que pone por delante su origen, la ciudad de México; Alma Guadalupe Virgen, y Sahara Montes.

Los Comités Estatales son la representación de toda la militancia. Es el ente central de organización, negociación, orientación política, y el gozne entre los intereses municipales y federales. Pero, lejos de ser un crisol democrático, se convierten en otro factor interno de competencia a través de los Comités de defensa de la 4T. En Guanajuato, su referente es el presidente estatal de Morena, Ernesto Prieto, controla los recursos estatales y mantiene los vínculos oficiales. En Celaya participó se enlace municipal, Miguel Villanueva quién perdió 4 a 1, y Ricardo Paz, que también perdió, pero 5 a 1 con respecto a la votación más alta, y a quien señalan como la persona que dio la orden de cerrar -“reventar”- la elección antes de tiempo, dejando decenas de personas sin votar (algunos videos señalan el momento a las 3.51 pm).

De la estructura nacional del Partido Morena, surgen los Comités de Organización territorial COT, están constituidos por empleados, su función es visitar casa por casa para repartir el periódico, afiliar y organizar comités de Morena siguiendo un listado de beneficiarios. Tienen una coordinación nacional, coordinadores regionales, coordinadores operativos, y enlaces distritales, es otra línea de poder político con presencia nacional. Su coordinador en Guanajuato es la diputada local, la sonorense Hades Aguilar; aquí participaron como contendientes a consejeros los enlaces distritales, Simón Zepeda, quedando en primer lugar con 254 votos, y  Susana Maldonado con 173 votos, Mariana Ivet González con 134 votos, y en alianza con ellos, Adrián G. Caracheo con 140 votos. Fueron “los más votados”.

Existen los grupos locales, muy pequeños, se mueven con cierta autonomía entorno a grupos regionales o estatales, se alían con otros grupos de forma temporal o coyuntural. Son maestros, lideres de colonos, sindicalistas, comerciantes, generalmente son los más ideologizados y tienen mayor identificación y lealtad a sus principios políticos, pero sus actuaciones son marginales y sin consistencia.

En el marco de la renovación presidencial, todos estos grupos comienzan a definir su participación alrededor de los candidatos naturales a relevar al ciudadano Andrés Manuel, sobre todo, con los de mayor posibilidad de ser electos, como Claudia Sheinbaum, Ricardo Monrreal, Marcelo Ebrard, y Adán Augusto, eso definirá en breve su compactación, y les permitirá “negociar” su apoyo a cambio de candidaturas de representación política, o posiciones en la administración federal, estatal, y municipal.

Como usted observará, la elección de los Consejeros distritales tiene mucha importancia pues son los elementos formales que nutrirán los espacios de debate, propuesta política, y de representación popular en todos los ámbitos. Si partimos de esa idea, no es un asunto menor su elección, y mucho menos esa cadena de eventos que deforman y alejan a los ciudadanos de la participación política.

Morena no estuvo a la altura de su responsabilidad como partido en el gobierno, el acarreo de votantes, entrega de dadivas, uso de los padrones de programas sociales para intimidar a los beneficiarios, la afiliación involuntaria, entre otros, forman una lista de actos inmorales e ilegales que se cometieron en el proceso, deben ser un foco rojo que debe movilizar a la ciudadanía para evitarlo. Lo que ocurra en Morena, reitero es nuestra responsabilidad ciudadana, la de ellos hasta ahora, es ir más allá de normas y convenciones para obtener beneficios. Rescato de este proceso, el valor de los militantes que decidieron rescatar la elección, y hacer públicos los resultados; estuvieron en un conteo de mas de 6 horas en la Alameda para dar una gota de credibilidad y confianza a quienes de buena fe, fueron a votar.

Celaya está a un paso de cambiar de gobierno, y terminar con la rectoría del Pan; el agotamiento de su desempeño por mas de 20 años lo tiene al borde del colapso, y el único que se advierte como opción es Morena, pero no es un partido opositor, no tiene liderazgos honestos, está dividido, confrontado, es utilizado, manipulado por los grupos estatales y nacionales. Esta elección de Consejeros es un mal mensaje, es una galería de la infamia y el ultraje a la confianza ciudadana de los celayenses.

El resultado final de la elección arroja serias dudas, no hay una sola boleta inutilizada para mujeres, y fueron 428 votos anulados de militantes; existen mas votos para hombres, y hay más de cinco mil boletas inutilizadas. Las afiliaciones fueron hechas desde semanas antes, y traían las etiquetas con los nombres por los que tendrían que votar. Esta es solo una parte de las irregularidades (que por cierto puede verlas desde el link del final de esta reseña). Y no olvidemos, que de origen el proceso fue viciado al participar servidores públicos, que por estatuto están impedidos.

La militancia real de Morena vive en Celaya, es la que conoce y padece los estragos del abandono, la violencia, y el miedo; es la que no encuentra, al igual que cientos de miles de celayenses, una salida de emergencia. La búsqueda de una solución comienza con la elección de una organización política capaz de emprender una nueva ruta, se requiere un partido político hecho a prueba de fuego, hecho a prueba de corrupción, y a prueba de conflictos estériles.

Si no hay una alternativa real y transformadora en Morena, es posible que emerja una fuerza artificial, auspiciada por el grupo de inversionistas que ya ha logrado tres gobiernos con personajes “ciudadanos”, como fue con Ismael Pérez, Ramón Lemus, y Javier Mendoza. Ellos conocen la ruta del triunfo como la palma de su mano, conocen el camino de la simulación y la mentira; conocen todas las rutas de los negocios políticos, y no es de extrañar que ya tengan sobre la mesa de los directivos de Morena, el nombre del próximo candidato y las 33 monedas de plata.

Hay tiempo para reflexionar, hay tiempo para cambiar, Celaya necesita con urgencia aire nuevo, aire limpio, es un asunto de vida o muerte. Es la última llamada para Morena, y quizá la última para nosotros.

Revolcadero.

Celaya debe ser el centro de nuestras preocupaciones y ocupaciones. Tenemos enfrente una ciudad que se desmorona, nuestra tarea es aquí, con nuestra gente, con nuestra familia. ¡Al diablo con los indiferentes!

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